Re: Me voy a Lisboa
Esa, esa es la pregunta.
Pero la respuesta es siempre la misma. La soberanía recae sobre el pueblo.
No se pueden permitir las injusticias, ni las mentiras, ni los fraudes.
Si voy a comprar un paquete de arroz, pago y el dependiente me sirve un kilo de piedras, la justicia debe actuar de motu propio y solucionar la estafa.
Si protegemos al que comete la injusticia porque ostenta un poder, aunque sea temporal y basado en la decisión de la mayoría, con ese argumento, pueden hacer de nosotros lo que quieran.
La injusticia y la mentira debe combatirse siempre y en cualquier circunstancia sea el rey o el plebeyo quien la cometa.
Un fuerte abrazo.
Re: Me voy a Lisboa
Re: Me voy a Lisboa
Re: Me voy a Lisboa
Uffff. Si.
Mira, hoy, celebrábamos nuestro séptimo aniversario de bodas mi mujer y yo.
Todos los años, empezado octubre nos dábamos un homenaje y nos íbamos a comer a un restaurante, sin mirar demasiado los precios. Mantener vivo ese romanticismo y esa complicidad que si te descuidas pronto se arruina en forma de rutina, ya sabes.
Mi media naranja, en eso que entramos en el restaurante me pregunta ¿cuanto tiempo hace que no venimos aquí?. Le respondo que el año pasado vinimos, con absoluta certeza y convicción. Pero, ella, que tiene una memoria que haría sonrojar a un juez, me contesta, más quisieras.
Es cierto, el año pasado con el niño con pocos meses, una niñera que nos salió fallada, que no nos perdonaba una no nos permitió ni siquiera salir un día a comer solos.
Pero lo más grave, a mi manera de ver las cosas es que no tengo esa sensación. Nos quedamos sin vacaciones de verano pues el nene nació en marzo y ya no lo recordaba. Nos ha absorbido el tiempo, pero también nuestros recuerdos. Todo lo que recordamos es él.
El al nacer. El cuando cayo malo la primera vez. Cuando le salió su primer diente. Su primera sonrisa, su primer constipado monumental, él él él y solo él. Que poco recordamos de nosotros mismos que aparecemos en las fotos a veces, y siempre en segundo plano.
Y lo más increible... va, y lo hacemos con gusto.
Otro ya no tendremos. Las cosas no están imposibles pero ya no podemos con más si somos responsables.
Estos devorapenas devoran el tiempo, los problemas y dejan el mundo entero en un segundo plano. Mas allá de su deslumbrante sonrisa no queda nada. Cuando están ahora en el cole o la guarde, de que hablamos... de ellos y parece mentira.
Sorprendo a mi mujer hablando con su madre y no podéis ni imaginar el tema de conversación favorito. Son ellos, lo que han hecho o dejado de hacer. Las gracietas o travesuras son el tema de conversación. Pero a mi mismo me pasa. En el trabajo si hablo de cualquier otra cosa, al final a terminar en los niños.
Y no es un lamento, es una realidad. Si quieres un paréntesis en tu vida completo, ten un pequeño. Todo se detiene. Durante el primer año el nace, tu dejas de existir.
Ahora que tiene un año, volvemos a la vida, poco a poco. Ya volvemos a mirarnos a los ojos y hay algo más que ellos, estamos nosotros, pero eso es aun un pequeño sentimiento. Sabemos que eso se pasa pues ya vivimos lo mismo con la nena que ahora tiene cinco.
Bueno, no quiero extenderme más, pero creo que los padres entregamos unos años de nuestra vida a cambio de sonrisas y una promesa de futuro y una sensación de haber cumplido con nuestra deuda con la vida.
Un fuerte abrazo.