Re: Me voy a Lisboa
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Re: Me voy a Lisboa
Re: Me voy a Lisboa
Macho, me parece que no hace falta ser un profeta para ver la que se le avecina a Berlusconi. Ya sabes lo del refran de cuando las barbas de tu vecino veas......
Efectivamente en el video te lo dice todo si mi galena no me lo hubiese prohibido tambien temporalmente o eso crei escuchar, que ese dia no tenia el oido fino.
Te agradezco tu ofrecimiento de tu carta de reclamación, pero me parece que esta vez voy directamente a la oficina del defensor del cliente, porque me parece la ultima reclamación a la Central, ni flowers.
Tengo un dosier de correos electronicos reconociendo por parte de la dirección de la sucursal el error y pruebas de su metedura de pata y con eso creo que se pueda hacer algo, pero no descarto tambien poder enviarles un reclamación con más formalismo a la Central y para eso me puede hacer falta el borrador de tu reclamación, lógicamente con los atenuantes que me atañen.
Gracias por todo hermano. Un fuerte abrazo,
Re: Me voy a Lisboa
Eso quiere decir que vas por buen camino... les molestas... asi que a nada que seas mas coñazo te saldras con la tuya, con tal de quitarte de encima, conseguiras lo que quieres, es pesadito hacer de moscardon huevero, pero eficaz.
Me voy al mercado, a ver si pillo unas sepias pequeñitas, que hoy es el dia bueno.
Re: Me voy a Lisboa
* Bienaventurados los que se ríen de sí mismos, porque siempre tendrán suficiente conversación.
* Bienaventurados los que distinguen una montaña de un montículo hecho por un topo, porque se ahorrarán un montón de disgustos.
* Bienaventurados los que son capaces de descansar y dormir sin disculparse por ello, porque se volverán prudentes.
* Bienaventurados los que callan y escuchan, porque aprenderán cosas nuevas.
* Bienaventurados los que prestan atención a la llamada de los demás sin creerse insustituibles, porque sembrarán la alegría.
* Bienaventurados seáis si sabéis observar las cosas pequeñas con seriedad y las cosas serias con tranquilidad, porque llegaréis lejos en la vida.
* Bienaventurados seáis si sois capaces de interpretar siempre el comportamiento de los demás con benevolencia, incluso cuando las apariencias indiquen lo contrario, porque, aunque nos tomen por ingenuos, ése es el precio del amor.