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¿Dónde “meto” mi dinero? (2ª parte)

5 respuestas
¿Dónde “meto” mi dinero? (2ª parte)
¿Dónde “meto” mi dinero? (2ª parte)
#1

¿Dónde “meto” mi dinero? (2ª parte)

Después de resolver mis problemas de insomnio, todavía mi alma se encontraba inquieta, me acordé de aquella frase de Mika Waltari: “El silencio es el ruido más fuerte, quizá el más fuerte de los ruidos.” Tanta paz interior no era buena, algo no encajaba, pero la frase de Scoralstom “haz lo que te pida el cuerpo”, ayudaba pero no era suficiente, me sentía como el que tiene un Ferrari en su garaje pero no tiene gasolina para sacarlo de paseo. Rankia no era suficiente placebo para mi intelecto. Así que cogí mi equipo del Decathlon que tenía guardado en mi trastero, el mismo que hace unos años compré debido a otra crisis existencial en la cual quería cambiar mi vida, y lo único que logré fueron unas ampollas en los pies y una lesión de por vida en el gemelo derecho, claro, siempre es el derecho. Me dije, me voy a la Sierra de los Filabres, que lo de Ibiza ya no es lo que era, y estaba muy vago como para pedir las cervezas en inglés o alemán. Así, que sintiéndome como el personaje de la novela de Jon Krakauer “Hacia rutas salvajes”, existe una película dirigida por Sean Penn si no os gusta leer en la cama, jejeje, me armé de “valor” y comencé mi aventura. Fui a la estación de autobuses para comprar el billete hacia el Valle del Almanzora, que era mi primera etapa.

Esperando en la cola se acercó un hombre mayor, algo rechoncho y con acento extranjero, que constantemente repetía “el precio no es lo mismo que el valor”, una y otra vez, parecía que la gente de la estación ya lo conocía, pues nadie reprochaba su actitud, pero no le hacían excesivo caso. Era temprano, aún tenía hora y media para subir al autobús, así que me acerqué a él, total, me encontraba en un viaje interior, así que no tenía nada que perder, y le pregunté, ¿le apetece un bocadillo?, me miró, como si fuese “lelo”, hizo una muesca próxima a una sonrisa socarrona y me dijo: “mejor una Coca-Cola”. De camino a una de esas cafeterías “prefabricadas” de estación me preguntó: - ¿vas de viaje? - Sí, le contesté. - Pues recuerda, la primera regla del viajero es no perder su equipaje y la segunda, no olvidar la regla número uno. Lo cierto es que el abuelo parecía decir frases inconexas, pero de manera aislada tenían sentido, supongo que tantas congelaciones en las pensiones estatales y ayudas a sus hijos para pagar sus hipotecas habían afectado el nivel de serotonina de su masa encefálica, eso sí, la Coca-Cola no la perdonaba, nos sentamos y fue lo que pidió. Muy hablador no era la verdad, después de servirnos mi cerveza y su refresco llevábamos cinco minutos sin hablar, así que para no aburrirme comencé una conversación, y cuando abrí la boca me dijo: - No tienes paciencia, el buen viajero es aquel cuya actitud angular debe ser el letargo, bordeando la pereza. No es necesario hablar, escúchate a ti mismo, no intestes anticiparte al futuro. Y aun me dijo, antes de subirte a ese autobús entiende por qué quieres viajar y hacia dónde vas, si no es mejor que te vuelvas a tu casa. Después de estas palabras pensaba que me estaba tomando un refresco con Tagore y no con un abuelo aparentemente demente. A mí la cerveza me estaba haciendo efecto, eran las diez de la mañana y en ayunas, así que pedí unas patatas fritas, les eché kétchup, y no veas cómo se puso el abuelo, entró en cólera, y me dijo: - Acabas de estropearlas, no ves que la salsa no es Heinz??? Jo, con el abuelo, encima exigente, muy bien vestido no es que fuera, pero parecía que comía todos los días en el Bulli. - ¡Chaval!, es que no te das cuenta, como decía mi padre Ben, una cosa es lo que cuestan esas patatas y otra cosa muy diferente lo que valen esas patatas, después de lo que has hecho con la salsa de tomate valen menos que el precio que cuestan. Vaya, esto era el colmo, además de demente parecía el impresor de la guía Michelin, menos mal que en el fondo tenía derecho a vivir como quisiera ya que daño no le hacía nadie. Se me hacía tarde, así que le pregunté: - ¿le importa que le haga una foto?, es para mi libro de viaje, me gustaría tener un recuerdo de usted. - Vale, ahora llegan mis sobrinas y mi sobrino, me la puedes hacer con ellos.

Le hice la foto, pero cuando nos despedíamos y después de haberle pedido el teléfono a sus sobrinas me dijo: - El tiempo es el mejor amigo del buen viajero, pero pude ser el peor enemigo del mal viajero. Ciertamente esta cerveza había sido un poco densa, pero me había dejado un poso, como el de los vinos que se tienen en casa para enseñar a los amigos pero que no se pueden tomar ya que vale mas no abrirlos. Me subí al autobús rumbo a mi aventura, pero estaba demasiado cansado, la cerveza en ayunas me había afectado más de lo que yo me esperaba, pero tranquilos, ya os seguiré contando mi viaje interior. Saludos

#2

Re: ¿Dónde “meto” mi dinero? (2ª parte)

Jeje muy bueno... Yo tb me he extraido con este relato; crei que iba a sacar algun tema financiero. Saludos...

#3

Re: ¿Dónde “meto” mi dinero? (2ª parte)

muy bueno, hazle caso al abuelo, que sabe mucho. saludos.

#4

Re: ¿Dónde “meto” mi dinero? (2ª parte)

Por un momento, pensé que el abuelo era Scoralstrom disfrazado.... sobre todo cuando te recrimina que la salsa no sea Henz...
Saludos (lo que no me cuadraba es que siguiera con Cocacola... más bien hubiera pedido una Pepsi, si hacía poco tiempo de tu viaje
(espero que no lea esto, jejeje
Saludos

#5

Re: ¿Dónde “meto” mi dinero? (2ª parte)

Te he pillao,jaja, ¿como me llamas abuelo??, efectivamente ese abuelo no esta al dia, ahora es mejor pepsi, lo de la salsa totalmente de acuerdo con el, aqui nos vale con orlando.
s2

“Los dos guerreros más poderosos son paciencia y tiempo.” (León Tolstoi)

#6

Re: ¿Dónde “meto” mi dinero? (2ª parte)

A esas horas la cerveza no sienta nada bien,jeje.
s2

“Los dos guerreros más poderosos son paciencia y tiempo.” (León Tolstoi)