Dime cómo conduces y te diré cómo debes invertir.
Cuando vas conduciendo por una ciudad, no tienes coches delante y ves un semáforo del que todavía estás lejos y que tiene la luz verde, ¿Qué haces?
1) Levantas un poco el pie del acelerador y disminuyes tu velocidad, para que si se pone en ámbar puedas parar con total seguridad y sin dar frenazos.
2) Mantienes el ritmo. Si sigue verde al llegar, pasas y si en cualquier momento se pone ámbar, frenas.
3) Aceleras, para aumentar las probabilidades de pasar en verde, no vaya a ser que se ponga rojo por unos segundos y te haga perder varios minutos.
Ahora no te está viendo nadie. Así que intenta responderte con total sinceridad.
Si has elegido 1) deberías invertir sólo en aquellos productos muy seguros, (renta fija, letras del tesoro…) o en acciones de empresas muy sólidas, cuando muestren estabilidad y tendencia alcista. Invirtiendo de esta manera quizá no consigas rendimientos espectaculares, pero te vas a llevar muy pocos sustos y vivirás con total tranquilidad.
Si has elegido 2) eres lo que se llama un inversor “normal”. Puedes invertir en bolsa, o incluso en forex, cuando veas una tendencia clara. Si aprendes un poco y sabes lo que haces, puedes conseguir unos rendimientos muy aceptables, pero sabiendo que habrá momentos en que el mercado se vuelva contra tus posiciones y te haga perder temporalmente.
Si has elegido 3) a ti te va la marcha. La adrenalina te hace sentir vivo y la necesitas. Pero si te “pasas un poco” eres el primer candidato a tener accidentes. Tu estilo de inversión debe ser más atrevido, disfrutarás como un enano en el intradía con forex o con futuros. Y si aprendes y le “coges el truco” te puede ir muy muy bien. Pero ten en cuenta esta norma: arriesga siempre cantidades lo suficientemente pequeñas para que si el mercado gira contra tus posiciones no te arruines. Dado que “vas a tener accidentes”, intenta que no te hagan mucho daño.
Desde el punto de vista del inversor no hay una respuesta más correcta que las otras, cualquiera de ellas es válida.
Pero si te equivocas en la primera elección, es decir, si intentas meterte en un mercado y un estilo que NO se adapta a tu personalidad, difícilmente aprenderás lo suficiente como para tener éxito. Del mismo modo que si te pones malo cuando ves sangre, difícilmente conseguirás aprobar la carrera de medicina o enfermería y en ningún caso serás un buen profesional.
Ten claro que sea cual sea el mercado y estilo de inversión que elijas, siempre habrá dos grupos: Los que saben lo que hacen y ganan dinero y los que no saben y lo pierden.
Si quieres estar en el primer grupo (los que ganan dinero), tu pasaporte hacia el éxito consiste en A) elegir el mercado y el estilo que mejor se adapte a tu personalidad y B) aprender a manejarte en él.