Este es el comentario del viernes, 12 de marzo de 2004, de Benito del Fresno:
Semana de luto, por todos y por cada uno.
El luto se ha apoderado de parqués, y de los parques sin acento, del metro- en familia íbamos ayer-, de las oficinas, universidades, fábricas, comercios cerrados dese primera hora de la tarde. En fin, estamos con más rabia que nunca después de sentir el jueves que algo nuestro había muerto. La misma sensación de una enorma decepción, de ver que el hombre jacobino, soberano y bueno por naturaleza se había convertido en más de un ejemplar en rata de alcantarilla, que atraída por su nauseabunda bilis defecaba y se escondía antes de ser descubierta por quien les conoce de sobra. No es del norte ni de Oriente próximo, es de demasiados sitios, y sobretodo de su baja catadura. De un resentimiento alimentado por su propia complacencia en miseria. No es desalmado porque no tiene alma, aunque muchos detalles de chupacirios de religión que sea.
Fanatismo siempre, tendrían que metérselo por donde les cupiese. Tengo un gran amigo gravemente lesionado en los atentados del 11-M, y da la casualidad que siempre andaba y anda previniendo contra el fanatismo, y este es precisamente el que le ha dejado sin pierna.
Como conjugan los integrista -del burka o de clero vasco, porque ambos siguen siendo lo que son con independencia de la autoría en el último atentado- decía que bien conjugan los devotos el mearse en la pila, bien restregados con salmos.
Y no tienen remedio, sólo habita en su vaciedad un resentimiento hacia lo que ni ellos saben bien definir. Es lo que les mueve a destruir, a restar, a nunca sumar. Se sienten marginados y despreciados por un sistema del que han empezado ellos renegando.
Ni tienen soluciónporque se esconden en su alcantarilla eludiendo cualquier llamada al diálogo. Su resentimiento es mezcla del de Tiberio hacia quien mejor le trató, con el de Fernado VII hacia Godoy por su condición de hijo bastardo. Hace que sean lo que son, por santa que sea su madre.
BOLSALIA A PASADO A SEGUNDO O TERCER PLANO.
Volvemos a lo nuestro, Bolsalia, la gran cita anual de inversores particulares e intermediarios financieros está sintiendo los efectos de algo que jamás tendría que haber pasado, provocado por quienes tampoco tendrían que haber nacido.
Muy pocos visitantes en la feria, ilusiones disueltas en muchos stands y ponencias que se posponen para dar paso prioritario a la manifestación. Lo que se tendría que haber suspendido era la misma feria, porque los ánimos, y máxime en el recinto ferial de Madrid, estaban para muy pocas alegrías.
El mercado era lo de menos, las caídas de primera hora en jornada de cierre semanal quedaban en segundo plano. Me contaba un gestor que pocas veces había visto a sus clientes perder tanto en una apertura de jornada sin rechistar, jamás había visto tal desinterés. La gente no ha faltado a sus lugares de trabajo, pero la impresión era sórdida. Desconozco si la rabia e indignación, no exenta de impotencia, está desembocando en desaliento en muchos individuos, pero la impresión generalizada de escasez y ausencia es incuestionable.
Establecimientos que iban a adelantar la hora de cierre porque les brotaba a dueño y empleados, así de claro. Se ha estado informando de Bolsa, sí, pero el desinterés era público y notorio. Dicen que perder el ánimo es hacerles el juego a los terroristas, pero no es menos cierto que las víctimas y sus familiares se merecen reacción de náusea. Sí, cada uno donde tiene que estar, de acuerdo, que cada uno continúe con su obligación, pero perdiendo sin perder. Perdiendo todos un poco de vida y sin perderles de la memoria durante mucho tiempo.
Un clamor contra los miserables, los que tenéis cerebro y alma vacía. Habéis destrozado familias, proyectos, personas, almas, cuerpos. Habéis acabado con muchas cosas pero no con nuestra esperanza, combinada con el desprecio que os tenemos. Vuestro Dios es bueno y misericordioso, no sé ni de quién sois, como dice la canción de ``