Bueno, una gran defensa contra el phishing no es tanto la dificultad para obtener las claves sino montar el tinglado necesario para hacer algo con ellas.
Tu imagina que te doy mis claves de banca electrónica. Bueno, ¿y qué? ¿Qué haces con ellas? ¿Te mandas una transferencia a ti mismo?
Claro que las redes internacionales tienen sistemas de blanqueo, pero fíjate si al final el problema es complicado que muchas veces tienen que recurrir a mulas (intermediarios) que les reenvíen el dinero, y si les pillan (que les pillan) pues que apechuguen las mulas si no han sido capaces de abrir una cuenta con DNI falso.
Lo gracioso es que muchas de estos intermediarios no saben ni de qué va la película, sino que responden a ofertas de trabajo tan jugosas como "recibirá usted cantidades de dinero que tendrá que reenviar a la cuenta que le indiquemos. Quédese con el 10% de cada operación.". Toma castaña, con el paro que hay...