Chanquete: ayer estuve todo el día en mi Colegio Profesional. Tuvimos Comisión Permanente, luego Junta de Gobierno y acabamos con la Asamblea Ordinaria. 14 horas de servicio no remunerado a mi profesión y al consumidor. Estuvimos revisando una pila de expedientes con un leit-motiv: el abuso de la banca en la contratación de seguros. Así:
- "te he devuelto el recibo de tu seguro, pasa por aquí y te lo hacemos nosotros... ¿que quieres seguir con tu agente? ¡pues vete despidiendo de la cuenta de crédito!... ¿Que vienes ahora? ¡Pues te espero!"
- "vale, te damos el préstamo. ¡Hecho! Firma aquí y a partir de ahora todos tus seguros los llevamos nosotros. No hace falta que nos des los datos: tenemos las domiciliaciones..."
- "... claro y dentro de un año anulas el seguro, ¡como ya tienes hipoteca! No, que ya sabemos lo que pasa... te haremos un seguro a prima única para toda la vida del préstamo y lo dejas todo pagado de una vez ¿no tienes 17.000 €? ¡Los metemos en la hipoteca!"
- "vale, tu tendrás muy buen rollo con tu corredor que tienes desde hace 20 años pero es que no hablamos de eso: o firmas esto y te llevamos todos los seguros o te vas buscando otro que te haga una cuenta de crédito".
¿Cómo podemos tolerar esto? ¿Cómo puede tolerarlo el Estado que tiene la obligación moral y legal de controlar que esto no pase? ¿Qué nombre le pondrías a esto?
Te cuento una anécdota: en las pasadas Jornadas del Seguro Balear había un powerpoint que iba repitiendo en la pantalla, durante los descansos, las definiciones de "coacción", "estafa", "abuso de posición dominante", "extorsión", "dolo", "delito", "fraude de ley",... Se trataba de unas Jornadas orientadas al Consumidor de Seguros y a su defensa. Los ponentes eran Asociaciones de Consumidores y Usuarios, Periodistas, Publicistas, Aseguradores, Mediadores, Banca, Asociaciones y Colegios Profesionales,... Es decir, una muestra de personalidades opinando acerca de los derechos y las buenas prácticas. Todos los asistentes vieron las palabras que he citado y nadie se molestó, porque pretendían recordar los derechos de los consumidores. Solo una persona nos llamó la atención diciendo que consideraba esas palabras un insulto, una alusión directa: era el único asistente bancasegurador.
Curioso.