Yo estaba totalmente decidido a llevarme todo de una entidad por la antipatía de la persona que me atendía y no tenía queja del banco. Era la única empleada que había para la contratación de depósitos, etc. ya que la directora no hacía este trabajo y tampoco era un derroche de simpatía.
El mes de mayo me vencieron los dos últimos depósitos que tenía con ellos pero resulta que había cambiado la directora y además seguro que había sido advertida por la mencionada empleada de que yo era un cliente que ella sabía que iba a liquidar con ellos pues " la antipatía era manifiesta y mutua". Cuando llegué y tras ser advertida de mi llegada salió la nueva directora y me dijo: " a usted lo estaba esperando yo". Al final he vuelto a hacer nuevos contratos con ellos pero todavía pienso que me debió coger en un momento de debilidad pues todavía cuando entro al banco lo hago a disgusto.
Yo, en la vida en general, soy como el amigo DruFan, no me quejo pero no vuelvo.
Saludos