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Una vez que nuestro plan y, por extensión, nuestra estrategia están definidas, es el momento de implementar, no sólo las actuaciones a largo plazo, sino también las tácticas que utilizaremos para evitar que una mala decisión se lleve por delante en cuestión de segundos los efectos positivos que hayamos generado en nuestro patrimonio durante meses.

Así, lo ideal sería mantener una serie de criterios objetivos a través de los cuales poder determinar qué hacer en cualquier situación posible. Dado que el tiempo es un bien ultra valioso, probablemente esto sea lo suficientemente complejo como para que sólo los más ociosos puedan establecer estos criterios que abarquen cualquier situación posible, pero, en todo caso, conviene, al menos, determinar qué vamos a hacer, operación por operación, ante los distintos escenarios que se nos ocurran. 
 
En este sentido, la situación que estamos atravesando en la actualidad es un ejemplo perfecto para poder ver las diferencias entre nuestro plan estratégico y nuestras decisiones tácticas.
 
Y es que el rally que ha podido observarse tanto en la Renta Fija como en la Renta Variable, durante los últimos meses, invita a ser sumamente cauto a la hora de tomar decisiones de inversión, ya que una entrada a destiempo en un valor, fondo de inversión o título de renta fija puede hacer que lo que debe ser una inversión que nos proporcione rentabilidad pase a ser un lastre en nuestra cartera que sólo nos proporcione quebraderos de cabeza. Por tanto, si estamos pensando en invertir nuestro dinero, ¿conviene entrar ahora en el mercado?
 
Obviamente, la respuesta depende de los vehículos que hayamos seleccionado para realizar nuestra inversión y de la estrategia que tengamos diseñada. Pensando, por ejemplo, en un inversor tendente a arriesgar, que combine inversión en fondos de Renta Variable y Fija con títulos de Renta Fija, conviene ser prudente en estas situaciones de mercado.
 
Dada la subida que arrastran en los últimos meses, y que hace que títulos con elevados niveles de riesgo y plazos más o menos largos de vencimiento estén cotizando con unos niveles de TIR situados en torno al 4%, cuando, hace no muchos meses han llegado a ofrecer rentabilidades por encima del doble de esa cifra. Por tanto, conviene mantenerse vigilantes y esperar para poder volver a entrar en este mercado, por lo que un fondo de inversión monetario, una cuenta remunerada, un depósito a corto plazo o, incluso, un seguro de ahorro pueden ser una alternativa interesante.
 
Teniendo en cuenta esta situación, conviene ser prudente con los fondos de inversión que invierten en estos activos. La gestión alternativa y flexible resultan ser una opción a considerar, tratando de evitar opciones direccionales que, durante el pasado año, funcionaron de manera muy muy brillante, como la inversión en deuda corporativa tanto High Yield como Grado Inversión.
 
Fondos long/short de deuda, tanto corporativa como gubernamental, pueden ser una excelente elección, que puede proporcionar aceptables retornos con unos niveles de riesgo relativamente bajos.
 
En cuanto a la Renta Variable, las alternativas tácticas, cuando pensamos que podemos afrontar una caída en determinado segmento de nuestra cartera, proporcionan dos opciones.
 
Por un lado, permaneciendo en este tipo de activos, podemos encontrar alternativas que reduzcan el nivel de riesgo asumido, como los fondos long/short o market neutral; los fondos mixtos flexibles o los multiestrategia son también categorías a tener en cuenta.
 
La segunda de las opciones es… retirarse a los cuarteles de invierno, es decir, traspasar los fondos que estimemos en peligro a fondos del mercado monetario, a la espera de que las condiciones mejoren y la caída se acerque a su fin.
 
¿Significan estas opciones que nuestro plan financiero no es adecuado? En absoluto, simplemente es una adecuación de nuestra estrategia de largo plazo a la situación de los mercados, por lo que en absoluto debemos de olvidar este plan, sino que debemos hacer lo posible para que nos sintamos cómodos.
 
Obviamente, siempre podemos optar por mantener nuestras inversiones (solo recomendable cuando ya se está en el mercado y, a ser posible, con beneficios). En este sentido, señalar simplemente que conviene vigilar la evolución de nuestras inversiones para que, en caso de que se produzca una sobrerreacción inesperada del mercado, esta no se lleve por delante toda nuestra estrategia.
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