Sevilla en estos días parece poco menos que Galicia.
No para de llover.
Y en estos días he comprobado algo que te puede enseñar mucho de la vida. Y de trading.
Ya sabes que la vida y el trading es lo mismo.
(Esta frase no la he inventado yo. Pero me gusta)
El WhatsApp estos días ha sido una verdadera locura.
Vivimos en una sociedad hipnotizada por el dolor. Los camellos del cortisol hacen su agosto metiendo miedo a todo lo que da.
Y los yonkis siguen aumentado la dosis diariamente.
Fotos de zonas inundadas, ciudades que se disfrazan de Venecia y vídeos de cascadas improvisadas desde cualquier terraza del quinto.
La verdad es que a mí estas cosas hasta cierto punto me parecen innecesarias.
Pero claro.
Se difunden de una manera que llega a ser hasta canallesca.
Me explico.
Cada día de lluvia de esta semana he salido a andar.
Camino más de dos horas a diario.
Y cada vez que he salido, he procurado “comprobar" algunos de esos vídeos virales.
No puedo decir que me haya sorprendido.
Pero las zonas inundadas no eran para tanto.
Tampoco encontré esas calles con traje de San Marcos.
Y las cascadas….ni rastro
Vivimos en una sociedad en donde nos creemos que las redes sociales y los periódicos son la verdad absoluta.
Se que todo el mundo lo sabe.
Pero el problema es que nadie actúa en consecuencia.
Al final te crees que lo que ves es verdad.
Te crees que ,como se dice en el plan general de contabilidad, representan la imagen fiel de la vida.
Me da igual lo que pienses.
Te lo crees.
Punto.
Porque no actúas en consecuencia.
Y sino, hazte ver las veces que te llega alguna de estas cosas sorprendentes y las compartes.
Sin comprobar ni siquiera si es real o es una exageración.
Y esto en un negocio como el trading está a la orden del día.
Creer que puedes ganar dinero debajo de una palmera desde el móvil es la mayor falacia que te puedes echar a la cara.
La gente sabe que es mentira.
Pero en lo más profundo de su conciencia, en esa zona interior de la que no habla con sus amiguitos, se la cree.
Y cae.
Cae una y otra vez.
Y la única forma de comprobarlo es “salir a la calle” y darse una vuelta para verlo por tus propios ojos.
Yo soy parte de este negocio.
Por casualidad. Pero soy parte.
Y la gente que llega a mí me supone una responsabilidad que a veces me abruma.
Porque además en este negocio nada es una fórmula mágica.
No existen atajos, ni indicadores, ni métodos, ni sistemas que valgan para todo el mundo.
Repito. No para todos los mercados.
Para todo el mundo.
Y ese es el gran problema.
Es justo la foto que se tendría que hacer viral.
En un mercado donde la zanahoria son los billetes volando y los lambos con alas, la realidad es muy distinta.
Y no es el sistema.
Es la forma en que tú puedas aplicarlo.
Esa es la clave.
PD:
“Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”
(Joan Manuel Serrat-Su trading es del Mediterráneo)