El seguro de vida cambia de fórmula: la indemnización dependerá de cómo evolucione la inversión, no de lo que se pagó
El seguro de vida cambia de fórmula: la indemnización dependerá de cómo evolucione la inversión, no de lo que se pagó
Bruselas cambia las reglas del seguro de vida ahorro: la indemnización para los herederos dejará de basarse en lo aportado y pasará a depender de cómo haya evolucionado la inversión.
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La forma de calcular cuánto cobran los beneficiarios de un seguro de vida ahorro cuando fallece el asegurado acaba de cambiar de raíz. Con la nueva normativa europea, ese pago mínimo garantizado se calculará sobre el valor real que tenga la inversión en el momento del siniestro, una idea muy ligada al valor efectivo en los seguros de vida, en lugar de sobre el dinero que el tomador fue ingresando en primas a lo largo de los años
El seguro de vida cambia de fórmula: la indemnización dependerá de cómo evolucione la inversión, no de lo que se pagó
El giro procede de la actualización del Value for Money (VfM), el marco con el que la Autoridad Europea de Seguros y Pensiones de Jubilación (EIOPA) desarrolla la Retail Investment Strategy (RIS), la hoja de ruta con la que Bruselas quiere que el ahorro de los particulares fluya con más garantías hacia la inversión.
Hasta la fecha, el sistema tenía un efecto poco intuitivo: aunque la cartera hubiera generado beneficios, la ley obligaba a pagar un mínimo calculado sobre las primas aportadas, sin conectar directamente ese suelo con el rendimiento efectivo del ahorro acumulado.
El nuevo cálculo de la garantía mínima
La clave del cambio está en la referencia que se usa para fijar el mínimo a indemnizar: antes era la prima pagada; ahora es el valor de rescate, uno de los valores garantizados en los seguros de vida, es decir, lo que realmente vale la inversión en ese momento.El porcentaje exigido, además, varía según cuánto tiempo llevaba contratado el producto.
Plazo del producto
Garantía anterior (% sobre prima)
Garantía actual (% sobre valor de rescate)
Corto (menos de 10 años)
150%
105%
Largo (más de 20 años)
120%
115%
Este nuevo enfoque tiene consecuencias distintas según cómo se haya comportado el mercado: cuando las inversiones pierden valor, los beneficiarios reciben menos dinero que con la fórmula anterior, pero cuando generan ganancias, la indemnización final resulta más alta.
Cómo se traduce en euros
Un mismo ejemplo con dos escenarios distintos ayuda a visualizar el alcance real del cambio.
Situación de la inversión
Con la fórmula anterior
Con la fórmula actual
Pérdidas (prima de 10.000€, valor final de 8.000€)
15.000€
8.400€
Ganancias (prima de 10.000€, valor final de 20.000€)
15.000€
21.000€
La diferencia es notable en ambos sentidos: quien tenía pérdidas en su cartera cobraba antes bastante más de lo que su inversión realmente valía, mientras que quien tenía plusvalías veía cómo ese buen resultado no se trasladaba del todo a la indemnización. Con el nuevo sistema, el pago se ajusta más al comportamiento real del producto, para bien o para mal.
Conviene matizar que este suelo mínimo no aplica a cualquier seguro de vida ahorro: los productos que apenas incorporan protección y funcionan, en la práctica, como vehículos de inversión quedan al margen de esta obligación. Eso sí, a cambio, la normativa pone el foco en vigilar de cerca las comisiones que cobran.
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Las aseguradoras, bajo revisión trimestral
El otro gran cambio afecta a cómo se supervisan estos productos. Un seguro entrará en el radar de la EIOPA si su coste está por encima del que pagan tres de cada cuatro productos comparables, o si su rentabilidad queda por debajo de la que ofrecen tres de cada cuatro competidores. En España, la Dirección General de Seguros (DGS) pasará a revisar estos casos cada tres meses, en lugar de una vez al año como hasta ahora, y podrá exigir ajustes al producto o, en los casos más graves, vetar su comercialización.
Pablo Alonso, associate partner del área de regulación financiera de KPMG España, señala que la nueva norma detalla con más precisión quién debe actuar y con qué frecuencia cuando un producto se aleja de la media del mercado, algo que antes quedaba definido de forma más genérica.
Desde el despacho Gómez Acebo & Pombo, su socia coordinadora del área regulatoria financiera, Ana Martínez Pina, valora que la medida tendrá un efecto positivo para el cliente, aunque avisa de que el mayor trabajo administrativo que exige a las aseguradoras podría acabar repercutiendo, al menos en parte, en lo que paga el asegurado.
Menos grupos de comparación, pero examinados con más lupa
La reforma también reduce el número de categorías en las que se agrupan los productos para compararlos entre sí, que pasan de 588 a 204. A cambio, cada producto se analiza con más criterios que antes: tipo de producto, nivel de riesgo, con qué frecuencia se paga la prima, si es a corto, medio o largo plazo, en qué activos invierte y qué cobertura biométrica ofrece.
Preguntas frecuentes
Porque la normativa europea del Value for Money ha sustituido la referencia de cálculo: antes se tomaba la prima pagada por el tomador, y ahora se toma el valor real de la inversión en el momento del fallecimiento.
Sí, es posible. Si la inversión vinculada a la póliza pierde valor, la indemnización final también será menor que con las reglas anteriores, aunque siempre respetando el mínimo garantizado sobre el valor de rescate.
No. Los productos con un componente de protección muy reducido, que funcionan casi como un vehículo de inversión puro, no están sujetos a este suelo mínimo, aunque sí a un control más estricto sobre sus comisiones.