Parte de crisis: la tormenta ya no es perfecta

Vamos a recapitular: según el INE, la economía española ha crecido apenas un 0,1% en el segundo trimestre del año, la inversión ha subido un 0,2% -si bien algunos discutimos la procedencia de llamar inversión a cualquier operación en el sector inmobiliario- y el empleo, que está cayendo en términos globales desde 2007, ahora también se resiente en el comercio minorista, uno de las clavos ardientes de nuestra economía, con una disminución del 0,1% en julio. Hasta aquí todo sigue cierta lógica de crisis económica y los medios se podían ahorrar el dramatismo retórico con el que difunden los datos. De hecho, el dato de déficit público rozando el 1% del PIB ya suena más a oportunidad para volver a utilizar el gasto público como motor de repuesto. Total, hasta Sarkozy gasta más de lo que ingresa el presupuesto francés.

Lo cierto es que esta semana también hemos tenido alguna buena noticia. Por lo que se refiere a la inflación, tanto el IPCA como la masa monetaria -indicador que utiliza Trichet para argumentar su política- han dado leves respiros en agosto. También se han registrado descensos en el precio del barril de petróleo y en el euribor, si bien las gasolinas y las revisiones hipotecarias no se van a dar por aludidas por el momento. Y es que, aunque los bolsillos todavía no lo noten, los mercados están cambiando sus expectativas de manera tímida pero sostenible: la subida de la cotización del dólar en relación al euro, como consecuencia de los indicadores anteriores, debe ser bienvenida para mejorar nuestro eterno y abultado déficit exterior -unos 59.000 millones de euros según el Banco de España-.

Por tanto, lo que se ha llamado tormenta perfecta, empieza a disolverse desde los mercados interbancario y de divisas. La reducción del consumo y el obligado desinfle de las burbujas especulativas por la vía de los hechos consumados están poniendo en su sitio a la economía mundial. Todavía queda mucha tela que cortar a nivel microeconómico pero si Estados Unidos empieza a recuperarse -y el conflicto ruso-georgiano vuelve a la sección de noticias breves- este blog tendrá contados sus días como bitácora de crisis. De momento, me conformo con hundir el titular de la tormenta perfecta a algunos redactores del ramo.

Aprovecho esta entrada para felicitar a autores y seguidores por el Día del Blog. Por este motivo, creo que es de ley ampliar mi lista de blogs sobre economía para contrastar y completar lo que aqui os vengo contando. Por lo demás, un cordial saludo a mis lectores -la mayoría, salvo JP, tan silenciosos como yo, y por eso uno es comprensivo-.
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