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Me permita el presidente asturiano pisarle la ocurrencia. Ya sabemos que no les hace gracia a nuestros vecinos occidentales lo de tocar su precioso y verde litoral, aunque tiempo al tiempo. Yo calculo que para 2040 tendremos desbloqueado el tramo Unquera-Llanes de la autovía y el estudio del corredor Norte del tren de altas prestaciones, a su paso por el Principado. Y no por presiones nuestras sino por los gallegos, que no se van a conformar con su legendario rol de fin del mundo.

Mientras tanto, nosotros a lo nuestro. El sentido común ha permitido desgajar el tramo Santander-Bilbao del corredor ferroviario propuesto en la legislatura anterior por el PP (cuya sucursal en Cantabria parece recular en los últimos tiempos) en el Plan Galicia. Ya veremos si es un AVE directo o una lanzadera con paradas intermedias, si va a ir por toda la orilla -como la canción- o por las Encartaciones como el de FEVE. Eso no se va a saber hasta que la empresa que haga el estudio informativo abra la boca. Nunca antes, por mucho comentario de expertos imposibilistas que nos encontremos en el camino. Otra cosa es que Arca ya esté preparada para saltar, como lo estará nada más salir el estudio Santander-Alar. Así que, ármese de paciencia el gobierno de turno para enfrentarse al bloqueo ecologista.

Ya he escrito bastante sobre el tema y no hace falta que diga que estoy a favor de no perder este tren. Resumo mis argumentos por si a Revilluca le sirven en su particular cruzada contra los retrógrados:
  1. Para no perder el Norte, es decir, el sentido común. Nuestra ventaja competitiva es la cercanía geográfica con dos grandes ejes de desarrollo: Europa y Nordeste peninsular. Ventaja que no tienen Sevilla o Málaga, por muy rápida que sea su conexión con Madrid.
  2. Castilla es ancha pero no tanto. El desarrollo de Cantabria y de su Puerto no puede depender exclusivamente de lo que nos llegue por Valladolid.
  3. Por mucha invasión vasca que digan algunos, parte de nuestro crecimiento se debe a la autovía con Bilbao. Por supuesto que soportamos la cruz de la presión inmobiliaria. Eso es lo que ocurre cuando ponemos todos los huevos en la cesta del ladrillo.
  4. La vertebración de España necesita comunicaciones transversales. Madrid no es la Meca, todavía no estamos obligados a peregrinar una vez al año a la capital.

Seguro que, por el camino, nos encontraremos con nuevos argumentos. De momento, reto al lector a pisotear los míos. Eso sí, con respeto. Que estamos en Navidad.

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