Hugo. Sobre él y sus circunstancias

Habría que inventarlo si no existiera. No me digan que no nos hemos reído un rato con su verborrea anti-USAmericana. Mister Danger, yuaradonki y otros episodios.


Pues qué quieren que les diga, no sé si lo de ayer estaba pactado a dos, tres o cuatro bandas pero ya es el vídeo, la frase y la parodia cómica del año, que sustituye a otras míticas salidas de tono como la del malogrado Umbral cuando no se habló de su libro o la de Fernán Gómez enviando al mensajero a mejor lugar. No se pierdan el resumen del 2007 antes de las uvas. El momento cumbre de nuestro Juancar eclipsa el resto de las malas y las buenas noticias del año. En castizo: ole y ole.


Y ahora en serio, Hugo y compañeros hacen el imprescindible papelón de pepitogrillo de este sistema pseudo-neo-liberal de no-mercado. Faltaría más que no existiera un contrapeso dialéctico al discurso políticamente correcto y económicamente erróneo que, al final, no satisface a nadie porque ni es eficiente ni distribuye los recursos escasos con equidad. El problema de Hugo, Evo y otros de la misma talla política es que se han equivocado de país. Venezuela, Bolivia, Ecuador, El Salvador, Guatemala y el 80% de la población mundial viviendo con el 20% de la riqueza no se mueren por mala conciencia sino de hambre, guerra e injusticia. Y la verborrea demagógica de estos señores nos puede remover por dentro a los acomodados del norte económico, pero no es la solución para sus compatriotas. En ese sentido, yo hubiera hecho lo mismo que el Rey. De nuevo, ole y ole.

Llevamos desde los años 50 jugando a ser solidarios con el tercer mundo mientras nos curramos el cuarto en nuestras propias ciudades. Perdonamos la deuda externa después de décadas de cobros en especie y con intereses. O qué nos creíamos: podemos enviar mucho dinero al otro lado del charco, pero si el gasto solidario en alimentos, material, medicamentos y, por qué no, aviones, se realiza aquí, sólo nos desarrollamos nosotros, mientras mantenemos el círculo vicioso de la dependencia en el otro lado. Llegaremos al 0,7 del PIB en cooperación, no lo dudemos, pero ya nos vamos a asegurar que no sea a fondo perdido.


Nuestro consejero cántabro de economía, dicen que comunista reciclado, explicaba en una entrevista que la equidad es un bien en sí mismo que traerá consecuencias positivas para la eficiencia del sistema. El reparto justo de los recursos y la cobertura de las necesidades básicas no es ningún favor de la izquierda guay y progresista, sino la pieza imprescindible para sostener un tinglado económico en el que quepan los del norte, los del sur y cualquiera que habite alguno de los cuatro mundos. Ya sé que este planteamiento no deja margen para el altruismo y el desinterés. En el fondo todos nos guardamos ases en la manga, por si acaso. Pero es necesario un discurso fundamentado y con autoridad para que no te callen la boca en ningún debate sobre desarrollo. Por el bien de los venezolanos y de sus circunstancias.
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