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A propósito de la publicación de la encíclica de Benedicto XVI sobre la cuestión, y a la vista del ataque de moralidad que venimos sufriendo todos a raíz de la crisis, os propongo una revisión laica del Decálogo. A saber:

1.-Amarás al prójimo más de lo que te quieres a ti mismo. Por aquello de que la autoestima empieza a escasear y así no llegamos a ninguna parte.
2.-No tomarás el nombre de Botín en vano. Cuidadín.
3.-Santificarás los días laborables. Y ahora no me vengáis con que los europeos tienen más días de fiesta.
4.-Honrarás a la madre de tu jefe. Como él, sin duda alguna, honra a la tuya.
5.-No matarás. Y aquí nos ponemos serios. El hambre, las enfermedades y las guerras se están cargando al 80% que vive con el 20%. Como para quedarnos sentados mirando. Y, aviso a navegantes, la cosa no está como para andarnos con soluciones utópicas e imposibles.
6.-No cometerás actos impuros. Dinero, cochino dinero.
7.-No robarás. De plena vigencia.
8.-No mentirás. Que luego viene Hacienda con la comprobación de valor y te enteras.
9.-No consentirás pensamientos ni deseos impuros. Así que deja de pensar que no saldremos de la crisis hasta 2014. Los brotes ya han madurado, lo dice la estadística del paro de Junio.
10.-No codiciarás los bienes ajenos. Porque así nos va.

Coñas aparte, me parece estupendo que los temas éticos empiecen a abrirse camino en la ciencia y en la práctica económica. No en vano, la Economía es un problema de relaciones humanas. El propio Adam Smith pensaba que el hombre era egoísta por naturaleza y que el beneficio propio serviría como incentivo para mover el engranaje de la actividad económica. En mi opinión personal, que los seres humanos sean buenos o malos no es tan importante como que sean o no racionales, y si echamos la vista atrás, comprobaremos que las peores estafas provienen más de la falta de materia gris que de la avaricia.

Otra cosa es que admitamos que el cerebro no funciona. Entonces sí es necesario buscar otras partes del cuerpo -bien pensados, leeros la entrada sobre economía de la innovación sexual, de los amigos de Oikonomía- o del espíritu -y aquí entra la ética laica o confesional- que marquen las reglas para el reparto de los recursos escasos.

En cualquier caso, la ética puede ser un buen elemento para profundizar y, sobre todo, para la búsqueda de nuevas soluciones al problema económico, más allá de la crisis actual. Espero ansioso vuestras aportaciones.

Saludos.
  1. #2
    11/07/09 14:01

    Bernardo, gracias por la puntualización, yo no pretendía dar una clase de ética y no he afinado en los conceptos. Intuyo que hablas desde la ética cristiana y estamos de acuerdo en que el Decálogo sigue plenamente vigente, como ley natural que es, por otro lado. Mi revisión es una coña mejor o peor avenida.

    Los temas éticos han estado siempre ahí en campos como la medicina y alguna que otra ciencia social. Sin embargo, en economía no ha sido habitual utilizar argumentos morales, más allá del juego partidista o del activismo de las ONGs. Por eso me sorprende el "ataque de ética" de los últimos tiempos, porque esta vez no ha sido el Papa el primero en apuntar contra la avaricia o la codicia. El soniquete de fondo es que estamos en crisis porque el saco se ha desfondado y estoy de acuerdo. Pero también pienso que este diagnóstico llega tarde y nos desvía de otras explicaciones más científicas, como la pérdida de la racionalidad o, como explican en el último post de Oikonomía, por el mal uso de la información. Por otro lado, es dífícil "obligar" a los agentes económicos a comportarse de acuerdo con principios éticos, pero sí podemos exigir cosas como el equilibrio entre eficiencia y equidad o, sencillamente, el sentido común. En otras palabras, no hace falta ser una reserva moral en la humanidad para entender que uno no se puede endeudar por encima de sus posibilidades.

    Con ello no quiero decir que no crea en la ética. A mí, personalmente, me sirve para tomar decisiones económicas.Y me alegro de que vayan tomando forma conceptos como la responsabilidad social corporativa o la calidad total, por no hablar de la aportación de muchas ONGs y algunos economistas que van por libre al cambio de sistema.

    Saludos.

  2. #1
    Anonimo
    09/07/09 18:42

    No se puede reducir al ser humano como "bueno" o "malo". Sus actos son los buenos, o los malos. La bondad existe por sí misma, y las personas participan de esa bondad a través de sus actos.

    Por lo demás, no creo necesario revisar los diez mandamientos; son de plena actualidad tal y como los conocemos.

    No es que los temas éticos empiecen a abrirse camino. Los temas éticos han estado siempre ahí. Ha sido el ser humano, a través de su comportamiento, el que se ha apartado de la bondad, dañándose a sí mismo en el proceso. Y todavía no ha hecho más que empezar.

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