El AVE en Cantabria como proyecto en crisis

Hacía tiempo que no leía prensa en formato "analógico", pero ayer tuvimos un estupendo día en Cantabria y pude acompañar una comida campestre con impresionantes vistas desde la playa de Santa Justa y con la lectura reposada de El Diario Montañés. Y me he encontrado con un artículo de M.A. Castañeda, titulado Sobre el oficio de escribir, que, en realidad, no habla ni de oficios ni de escrituras pero me ha resultado igual de interesante al tocar uno de mis temas preferidos: el tren. El artículo es continuación de otro con un título más claro y sobre la misma cuestión: Hablemos, en serio, del AVE. Pues eso: hablemos en serio.

En lo fundamental estoy rigurosamente de acuerdo y vuelvo a repetirme: debemos reivindicar el tren que necesitamos y no el que le están haciendo a los vecinos. Y además comparto con Castañeda que esta convicción debe convertirse en estrategia política. Dejemos de exigir cumplimientos que no nos van a servir de nada (el tren super-veloz de pasajeros) y empecemos a trabajar en proyectos realmente positivos para el crecimiento sostenible de nuestra región. Entre ellos, el desarrollo del Puerto y la mejora de nuestras infraestructuras básicas para optimizar su valor logístico.

Sin embargo, tengo que criticar algunas formas que pueden distorsionar el fondo de la cuestión. Y es que, en primer lugar, no entiendo por qué hay que esperar un terremoto político en la región para reorientar su estrategia reivindicativa. Echemos un vistazo a nuestro Parlamento y reconozcamos que la confrontación estéril respecto al AVE gana, mientras que la fuerza que presta menor atención al tema ahora es la tercera en discordia y tiene que disimular cada vez que toca hablar del tren super-veloz de pasajeros. Y seguimos sin un debate serio y práctico sobre nuestras necesidades específicas.

En segundo lugar, la razón de que el AVE sea inviable en Cantabria -cosa que todavía no sabemos porque no hay proyecto- no tiene nada que ver con su tamaño autonómico. Ya está bien de alimentar complejos. Cantabria forma parte de un área económica mucho más amplia que su propio mapa geográfico, con una situación y un potencial -dicho sea con la humildad debida- que no tienen otras regiones más mimadas de España. Así que dejemos de insinuarle al vulgo que si fuéramos la décima provincia castellana nos iría mejor y tendríamos AVE. Económicamente pertenecemos al eje norte y eso es lo relevante para asturianos, cántabros y vascos. Las especificidades, si os parece, las medimos en la UEFA y en La Concha.

Renunciar al AVE de pasajeros con Madrid no puede ser planteado como un fracaso autonómico. En todo caso, habrá que alimentar un debate serio y alejado de connotaciones partidistas. Quizá el error está en plantear el proyecto como un capricho local y no como lo que es: una infraestructura con repercusión económica y social más allá de un pequeño trozo de mapa. O quizá sea que en España llevamos demasiado tiempo sacando brillo a nuestro propio ombligo.

Feliz día de la Bien Aparecida.

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