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Seguramente en todas las facultades de Economía estarán todos hablando de la ocurrencia keynesiana de nuestro sufrido gobierno. Lo cierto es que en mi época universitaria me encantaban los debates sobre política económica, defender con pasión las políticas de oferta (aquellas bajadas mágicas de impuestos directos para recaudar más con indirectos) y poner a parir a quien osara desempolvar las anticuadas medidas de gasto público populista.

Lo cierto es que hoy no pienso igual que entonces, sobre todo porque las circunstancias cambian y las políticas deben adaptarse a los tiempos y a las realidades. Porque vamos a ver, no creo que alguien se atreva a decir hoy que esta medida va a generar inflación, teniendo en cuenta que estamos al final de un ciclo económico de crecimiento elevado y las carteras están que echan humo gracias a las hipotecas. Y tampoco creo que nadie se vaya a echar en los brazos del Estado para hacer el vago y dejar de levantar el país. En todo caso, se podrá estropear un poco el superávit presupuestario del que llevamos presumiendo unos cuantos años. Pero pelillos a la mar, para eso pagamos impuestos. Sí, aunque "nos salga a devolver" TODOS pagamos impuestos. Sobre todo las clases medias.

El caso es que en la calle la medida está haciendo mucho ruido. Lo primero, por el tufillo electoral que desprende, aunque ojalá todos los años fueran electorales. Lo segundo, porque a mucha gente le parece poco y no da para pagar el cubierto del bautizo. Este argumento me suena de cuando se implantó la paga de los 100 euros, que se gastaban en pañales y no daban para más. Y en tercer lugar, porque a Solbes le traen de cabeza los 150 millones de euros que va a costar al Presupuesto.

A los que creen que con 2500 € no se soluciona nada, pues no sé qué decirles. Mis padres (y los de muchos) no tuvieron esa ayuda y salieron adelante. A mucha gente le va a venir bien como ayuda (no como salvavidas) y no sólo a los inmigrantes como algunos creen. Que, por cierto, también pagan impuestos y además son los que levantan los dos grandes negocios nacionales: el ladrillo y el turismo. Mejorando lo presente, que nadie se enfade. Por cierto, recemos para que los planes de retorno de algún país latinoamericano no nos dejen sin personal.

A los que dicen que seguimos a la cola de Europa, pues lo mismo. Que hay que seguir pidiendo, como no. Ya sabemos que hace falta bastante más de una "limosna".

A los que dicen que mejor dar ese dinero en libros de texto, espero que luego no se quejen de que el gobierno se dedica a financiar editoriales afines. Con el dinero de todos los españoles.

A los que creen que es injusto que tengan carácter universal, incluso para los "ricos", les remito al argumento de la limosna. 2500 € no van a hacer que un español acaudalado se pringue. Ellos mismos se autoexcluyen por definición.

Podemos seguir así, poniendo pros y contras a la ayudita de marras. No es que quiera defender al gobierno, que luego me llaman rojo y/o sociata. Lo que me preocupa es que la alternativa es una ayuda de 500 € más. Y que ni con esas conseguimos resolver ni el problema de la natalidad ni el de un modelo económico que ya da síntomas de agotamiento en lo productivo y de generador de desigualdades en lo social. Pero este tema se merece un artículo aparte.


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