No es mi intención amargar el Fin de Año a nadie pero, como tenía previsto, toca hacer repaso de los datos macro más relevantes del momento y mirar de reojo las previsiones para 2013. Por si le sirve de consuelo a alguien, algunos analistas apuntan ya a un final de ciclo aunque habrá que esperar a 2014 para notarlo en el ambiente y en los bolsillos. Eso sí, me curo en salud y dejo claro que estoy escribiendo este resumen antes de que el Senado de los Estados Unidos llegue a un acuerdo para abortar la detonación de ese mecanismo automático de ajuste llamado precipicio fiscal. Un no-acuerdo llevaría nuestro cuadro de previsiones al escenario ultra-pesimista. Y, en tal caso, el oráculo maya se quedaría corto y 2013 podría llegar a convertirse en un auténtico año 0. Un acontecimiento planetario en toda regla, vamos. ¿O es que era precisamente eso lo que decían las profecías?
Bien, vamos a echar un vistazo al PIB español en 2012. El último dato disponible vía INE es del tercer trimestre: nuestra economía ha decrecido un 1,6% respecto del mismo trimestre de 2011 (y el cuarto trimestre no apunta precisamente a mejor). La contribución positiva del sector exterior (crece un 2,4% respecto al segundo trimestre) no compensa la caída de la demanda interna, liderada por las Administraciones Públicas, que precisamente reducen un 2,4% su gasto en consumo final en este período. Casi ningún sector productivo se libra de esta tendencia; por si alguien tiene curiosidad, el capítulo de actividades profesionales es el que ha registrado un mayor crecimiento en el tercer trimestre del año (un 3,6%). Si os miráis la nota de prensa y los gráficos podéis ver que el decrecimiento de la economía española está muy en línea con lo que ocurre en la media europea. A la vista de la situación, yo diría que la salida de nuestra crisis doméstica pasa por el emprendimiento, a ser posible en mercados exteriores y, a ser posible, mirando a Asia y a Latinoamérica. Fácil, ¿verdad?
Como consecuencia de los datos anteriores, nuestro mercado laboral sigue hecho unos zorros. La EPA del tercer trimestre ha escupido una tasa de desempleo del 25% y 96.900 personas ocupadas menos que en el segundo trimestre, repartidas casi a partes iguales entre el sector público y el privado. Datos que no son incompatibles con el aumento de la tasa de actividad hasta el 60,12%, un par de décimas más que en el segundo trimestre. El número de trabajadores por cuenta propia ha aumentado en 65.100 personas, señal de que, para muchos, no hay más remedio que hacer la guerra en solitario. Como dato en positivo, decir que las cooperativas empiezan a ser el clavo ardiendo de la economía española, ya que han conseguido crear un 200% más de empleo en el primer semestre del 2012 respecto al mismo período del 2011. Ya hablaremos largo y tendido de este tema.
La inflación, medida como aumento del IPC, se ha situado en el 2,9% en noviembre de 2012, disminuyendo respecto de la tasa registrada en octubre. Según el INE, los sectores que han contribuido a ese descenso han sido los transportes (bajada de precios en carburantes, lubricantes y efecto PIVE), ocio y cultura, comunicaciones (¿factura de teléfono más baja?) y vivienda (en este caso, por el descenso del precio del gasóleo para calefacción). Sin embargo, se mantienen altos los precios de medicinas y alimentos básicos. En relación con la media europea, hay que decir que nuestra inflación sigue un poco desbocada y no es extraño porque seguimos soportando ineficiencias en mercados como el de la energía (de hecho, se trata más de un pool que de un mercado, por mucha comercializadora que ande suelta por ahí) o los combustibles, por no hablar de la errática política de precios de los transportes públicos: rebaja en billetes de AVE vs subidas en cercanías y regionales. Un ejemplo clásico sobre cómo tratar a los clientes cautivos y, a la vez, intentar tapar las vergüenzas de una nefasta planificación en cuanto a infraestructuras.
En cuanto al déficit público, el Ministerio que dirige Cristóbal Montoro dice haberlo reducido medio punto respecto al año pasado, de modo que se sitúa en el 4,37% del PIB. No está mal si tenemos en cuenta que el 2,2% es déficit primario, es decir, antes de intereses. Pero es que esa diferencia que se nos va en pagar la carga financiera de la deuda es lo que nos tiene enganchados a la evolución de la prima de riesgo y a los mercados secundarios. En este momento, la deuda pública asciende al 73,8% del PIB (tocamos a unos 22.000 euros por cabeza). Por suerte, llevamos ya un par de meses con la prima bastante relajada y cerramos el año por debajo de los 400 puntos. La deuda privada también está de enhorabuena ya que el Euribor ha aguantado bien el tipo y hoy cierra en mínimo histórico. Si el objetivo es reducir deuda -pública y privada- está claro que hoy es más fácil que cuando comenzó el año. Lo malo es que la economía no entiende sólo de deuda…
Para terminar esta sopa de números, hay que explicar dónde ven los analistas la luz al final del túnel (y no, esta vez no parece que sea un tren en dirección contraria). Por un lado, la Balanza de Pagos hasta octubre nos da una reducción del déficit comercial (exportaciones menos importaciones) del 28,3% interanual, la mayor corrección desde el 2009. En conjunto, el déficit por cuenta corriente está en el 2% del PIB, el dato más bajo desde 1998. Por otro lado, en septiembre y en octubre se han registrado entradas netas de capital por más de 40.000 millones de euros, señal de que la tendencia a desinvertir se está reduciendo. Vuelven los inversores extranjeros, aunque también es cierto que ya se ha esfumado demasiado dinero del país como para que el desequilibrio se recupere en dos meses. En cualquier caso, me reafirmo en la ruta de salida de la crisis. Como dijo alguien: la verdad está ahí fuera, es decir, la solución está fuera de España, en los mercados exteriores. Es la única manera de iniciar un círculo virtuoso: crecimiento no inflacionista – desendeudamiento público y privado – empleo – más demanda interna -suma y sigue...
He empezado esta entrada en un tono un poco apocalíptico. Quiero cerrarlo con un toque de esperanza, especialmente para los que estáis encarando la crisis económica de forma proactiva, bien como emprendedores o bien mejorando vuestra empleabilidad. El cambio de ciclo nos debe coger preparados para aprovechar las oportunidades que están por venir. Y que tengáis muy claro que el 2013 no va a tener ninguna piedad con los que prefieran vivir instalados en el papel de víctima.
Mucha suerte a tod@s... O mejor: salud y trabajo.
Hasta el año que viene, S2.