
En una muestra más de la total irracionalidad de los mercados financieros, los titulares de esta mañana hablan de un "mercado optimista por expectativas de mayor estímulo económico". A ver si nos entendemos: si se necesita mayor estímulo es porque la economía está empeorando, entonces: ¿Porqué suben los mercados?
Fácil: dinero gratis para todo el mundo.
Básicamente, el mercado especula con que en la reunión de mañana de la Reserva Federal, se van a anunciar medidas que tienen que ver con la renovación de compras de bonos (hipotecarios y/o del tesoro norteamericano), lo cual no es otra cosa que tratar de asegurar tasas de interés recontra super bajas y una eterna emisión de billetes verdes a un costo insignificante.
¿Qué efecto tiene esto sobre los mercados financieros?
En el corto plazo tiene un efecto positivo. La idea es alejar a los inversores de las alternativas más seguras (que pagan una tasa insignificante) y convencerlos de comprar activos de mayor riesgo para que suban los precios. Además, si usted no tiene el dinero suficiente para realizar esas compras, puede conseguirlo a tasas regaladas, gentileza de Bernanke y sus secuaces.
La caída del dólar, a causa de la alocada emisión de billetes, tiene otros efectos positivos sobre el mercado. En primer lugar, la mayoría de las compañías que cotizan en el S&P 500 son empresas globales con operaciones en todo el planeta, con lo cual la caída del dólar mejora las ventas y ganancias cuando se convierten desde otras monedas hacia el débil billete nortemericano. Además, tengamos en cuenta que siempre estamos analizando el precio de las acciones o commodities en dólares, si el dólar vale menos, el precio de los activos debería subir en términos nominales.
¿Y a largo plazo?
A largo plazo es bastante más dudoso que las medidas de Bernanke lleguen a tener un efecto positivo. Algunos factores pueden ser tenidos en cuenta, por ejemplo el aumento de competitividad de EEUU a medida que se debilita el dólar, o los beneficios de evitar una deflación consumada que sería prácticamente el certificado de defunción de la recuperación económica norteamericana.
Sin embargo, tengamos en cuenta que las tasas de interés ya están a niveles extraordinariamente bajos, con lo cual no da la impresión de que realmente pueda afectarse demasiado a la economía real mediante este mecanismo.
Además, los consumidores nortemericanos están endeudados hasta las orejas, con lo cual no resulta una idea muy inteligente tratar de convencerlos de tomar mayor endeudamiento. Las empresas, por otro lado, tienen recursos suficientes para invertir, lo que no están encontrando es alternativas rentables en un contexto de crecimiento económico débil y altos niveles de capacidad ociosa.
En defininitiva, esta crisis tuvo sus orígenes en las políticas extremadamente blandas de la Reserva Federal, parece poco coherente que vayan a solucionarse los problemas de fondo flexibilizando aún más estas políticas. El mayor estímulo monetario puede favorecer por un tiempo al mercado financiero, pero difícilmente logre un verdadero efecto duradero sobre la economía real.
Por otro lado, si el rumor de mayor estímulo no llega a materializarse mañana, es de esperarse que el mercado reaccione de forma bastante negativa.