La tormenta perfecta antes de la calma

En este artículo no tengo pensado hablar de la crisis sanitaria, ya que no soy experto en el tema aunque si que os voy a dejar el link a un artículo que me parece que explica la problemática de manera excepcional, además de cómo abordarla, tiene ya una semana pero creo que sigue siendo interesante sobre todo después de las medidas que hemos ido viendo estos días (https://medium.com/@tomaspueyo/coronavirus-act-today-or-people-will-die-f4d3d9cd99ca).

De lo que sí voy a hablar es de la excepcionalidad de la situación, del comportamiento de los mercados y de los riesgos y oportunidades en estos momentos para nuestras carteras. 

La verdad que el golpe ha sido duro, y doble. Por un lado, el coronavirus se expande rapidísimamente, y, a esta preocupante situación, se le añade el hecho de que el desacuerdo entre Rusia y Arabia Saudí ha tumbado los precios del petróleo, lo que ha generado miedo, desconfianza e incertidumbre. Ninguno de esos 3 adjetivos es muy deseable en los mercados. A esto se le añaden otras incertidumbres futuras como la concreción de los términos del Brexit, las elecciones en EE.UU. y la inacción y falta de unión de los países europeos, que seguro dará que hablar una vez el tema del coronavirus se vaya solucionando.

Si tenemos en cuenta además los datos que nos vienen de China, con la producción industrial y las ventas de retail cayendo a plomo pues los inversores vislumbran otro 2008, que se puede dar o no. Desde luego que, si esto que en principio es un shock exógeno (tanto de demanda: reducción del consumo durante los periodos de cuarentena; como de oferta: reducción de la producción por el mismo motivo) se traduce a los mercados financieros en forma de impagos masivos de deuda, veremos una recesión al más puro estilo 2008. Pero seamos sinceros, eso aún no se ha dado a ese nivel, ¡asique seamos moderadamente optimistas!

Como decía, esto ha puesto en modo pánico a los mercados que registraban caídas del entorno del 20-30% en apenas unos días.

Fijémonos en una cosa, normalmente cuando todo cae hay ciertos activos que sirven como activos refugio, véase el oro, por ejemplo. Sin embargo, las dos últimas caídas no hemos visto nada de esto, por que lo que sucede en realidad no es más que lo que en economía se llama Momento Minsky, es decir, tras un periodo de exuberancia irracional, ante un evento inesperado (Cisne negro) se produce lo que los americanos llaman “Dash-to-cash” que es básicamente demandar masivamente liquidez. Por eso cae todo indiscriminadamente, la gente solo quiere vender da igual el que, están en modo pánico y de momento no se les puede hacer entrar en razón. Esto lo que hace es aumentar los niveles de volatilidad y poner aún más nerviosos a muchos inversores que, con un nudo en la garganta se empiezan a plantear si esto de la bolsa no es para ellos.

Sin embargo, los números demuestran que la paciencia y la calma son rentables a largo plazo. La siguiente imagen es ilustrativa a este respecto. Muestra las 25 caídas más abultadas del S&P500; desde que empezó la caída, pasando por el valle y hasta el momento en el que un inversor habría recuperado la inversión. En el caso de la caída del 2018 marcada en azul el momento en el que se recupera la inversión es finales de abril del 2019 si no recuerdo mal.

Cada uno que haga lo que estime oportuno, pero bajo mi punto de vista no es momento de vender para ver si podemos comprar más barato más adelante porque pensamos que esto va a seguir cayendo, más que nada porque nadie sabe si hemos tocado suelo. Lo inteligente en estos momentos es no entrar en pánico, saber que compañías tienes en cartera y analizar el impacto que pueden tener los factores que he comentado. Si tu compañía tiene riesgo de liquidez o de solvencia es cuando hay que deshacer posición, y no en todos los casos. La deuda es una carga que muchas empresas puede que no soporten, pero tenemos que pensar que ahora mismo el escenario más probable es un escenario en el que la producción y ventas tengan un parón de 1 a 3 trimestres, por lo que incluso aquellas compañías razonablemente endeudadas no deberían tener problemas en el pago de sus deudas, esto entre muchas comillas, que cada uno haga sus deberes específicamente con las empresas que tenga en cartera.

Lógicamente esto impactará en la generación de beneficios futuros de muchas compañías, en especial este año, pero es algo que se superará con el tiempo, como se han superado otras.

¡Asique paciencia y templanza!

 

 

Disclaimer: La información aquí contenida se expone a título meramente informativo y no constituye una recomendación de inversión, ni invitación, oferta, solicitud u obligación por mi parte para llevar a cabo operación o transacción alguna. Es una forma de llevar al día mi cartera, y poder contrastar opiniones y debatir con otros inversores acerca de dichas posiciones.

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