El cierre de ejercicio suele vivirse como una carrera por presentar las cuentas y cumplir con Hacienda. Sin embargo, desde la óptica de la dirección financiera, es una oportunidad única para revisar la salud real del balance, ajustar criterios contables y detectar riesgos antes de que se conviertan en problemas de liquidez o de solvencia.
En este artículo propongo un checklist de 10 preguntas, pensado para autónomos, micropymes y pymes, pero también para CFOs y asesores financieros que quieran ir un paso más allá del mero cierre contable.
Cada punto conecta con una decisión de negocio: no se trata solo de “cuadrar números”, sino de entender qué dicen esos números sobre el futuro de la empresa.
Cada punto conecta con una decisión de negocio: no se trata solo de “cuadrar números”, sino de entender qué dicen esos números sobre el futuro de la empresa.
1. ¿Cómo estás tratando las pérdidas del ejercicio?
El punto de partida es distinguir entre:
- Pérdidas coyunturales, asociadas a un año excepcional (por ejemplo, una crisis sectorial puntual o una inversión muy concentrada en un periodo).
- Pérdidas estructurales, derivadas de un modelo de negocio que no genera margen suficiente.
En el cierre de año conviene:
- Analizar la desglose de resultados por líneas de negocio, clientes o proyectos.
- Evaluar si las pérdidas se concentran en determinadas áreas que deberían replantearse (subida de precios, recorte de costes, salida de productos no rentables).
No gestionar estas pérdidas implica:
- Consumir fondos propios.
- Empeorar ratios de solvencia y aumentar la dependencia de financiación ajena.
2. ¿Tiene sentido una ampliación de capital para reforzar tu solvencia?
Cuando el patrimonio neto se erosiona y la empresa mantiene potencial de viabilidad, la ampliación de capital deja de ser un tabú para convertirse en una herramienta de reequilibrio financiero. Puede ser recomendable cuando:
- El ratio de endeudamiento (Deuda Financiera Neta / Patrimonio Neto) se dispara.
- El negocio genera EBITDA positivo, pero la estructura de capital es débil.
- Se prevé un plan de crecimiento que exige reforzar los recursos propios para negociar mejor con bancos y proveedores.
La decisión debe basarse en:
- Un plan de negocio realista, que justifique a socios actuales y potenciales la entrada de nuevos fondos.
- Un análisis del coste de no hacerlo: restricciones de crédito, incremento de tipos, tensión de tesorería.
3. ¿Estás clasificando correctamente “gastos” que deberían ser “activos”?
En muchas pymes, determinados desembolsos se llevan directamente a gasto por inercia, cuando según el PGC podrían reconocerse como inmovilizado material o intangible, siempre que cumplan los criterios de:
- Identificabilidad.
- Control por parte de la empresa.
- Capacidad de generar beneficios económicos futuros.
Ejemplos típicos:
- Desarrollo interno de software.
- Proyectos de I+D que superan la fase de investigación y pasan a desarrollo.
- Adaptaciones significativas en instalaciones o equipos.
Activar correctamente estos costes permite:
- Reflejar en el balance la inversión realmente realizada.
- Suavizar el impacto en la cuenta de resultados, amortizando el activo durante su vida útil.
Eso sí, debe hacerse con rigor y documentación, evitando caer en el “maquillaje” contable.
4. ¿Tu inventario está valorado y ajustado al cierre?
El inventario es una de las partidas que más distorsiona el balance si no se revisa bien:
- Un stock sobrevalorado infla artificialmente el activo y el resultado.
- Un stock infravalorado oculta recursos y puede distorsionar márgenes.
En el cierre de ejercicio es recomendable:
- Realizar un inventario físico y conciliarlo con contabilidad.
- Identificar productos obsoletos, deteriorados o de lenta rotación y dotar, en su caso, correcciones valorativas.
- Revisar si el método de valoración (FIFO, coste medio ponderado…) se aplica de forma consistente.
Una política prudente sobre inventarios mejora la lectura del margen bruto y facilita decisiones de compras, rotación y política de precios.
5. ¿Estás gestionando la I+D+i como inversión estratégica?
En empresas con componente innovador, la I+D+i suele confundirse con “gastos generales”. Sin embargo, la normativa contable permite:
- Gastos de investigación: normalmente se llevan a resultados.
- Gastos de desarrollo: pueden activarse como intangible si se demuestra viabilidad técnica y económica, entre otros requisitos.
Ventajas de un tratamiento adecuado:
- Reflejar la apuesta por innovación en el activo del balance.
- Evitar que un año con fuerte esfuerzo en desarrollo aparente un deterioro estructural de resultados.
Es clave identificar proyectos, asignarles costes y documentar los criterios utilizados para su capitalización.
6. ¿Tus activos intangibles (incluido el fondo de comercio) están bien valorados?
Los intangibles (propiedad industrial, aplicaciones informáticas, marcas, concesiones, fondo de comercio…) pueden concentrar mucho valor… o convertir el balance en una ilusión si no se revisan. Preguntas críticas en el cierre:
- ¿Se están amortizando conforme a su vida útil estimada?
- ¿Han cambiado las hipótesis de negocio que justificaron su reconocimiento inicial?
- ¿Hay señales de deterioro (caída de ventas, pérdida de clientes clave, cambios regulatorios)?
Una revisión sistemática de los intangibles ayuda a:
- Evitar mantener activos sobrevalorados.
- Alinear la imagen fiel del patrimonio con la realidad económica de la empresa.
7. ¿Realizas un test de deterioro anual para los intangibles no amortizables?
El caso paradigmático es el fondo de comercio, que no se amortiza pero sí debe someterse a un test de deterioro al menos una vez al año. Pasos básicos:
- Identificar la unidad generadora de efectivo a la que se asignó el fondo de comercio.
- Estimar los flujos de caja futuros de esa unidad.
- Actualizarlos (descuento de flujos) y compararlos con el valor en libros.
Si el valor en libros supera al valor recuperable, debe reconocerse una pérdida por deterioro. Este análisis es especialmente relevante en contextos de:
- Integraciones fallidas.
- Cambios fuertes en el mercado.
- Pérdida de sinergias inicialmente previstas.
8. ¿Estás considerando la marca como un activo estratégico (y, cuando procede, contable)?
No siempre será posible activar la marca como intangible, especialmente si se ha generado internamente. Pero sí es fundamental:
- Registrar y proteger legalmente la marca, logotipos y otros signos distintivos.
- Analizar su aportación a precios, fidelidad y capacidad de diferenciación.
En procesos de valoración de empresas, la marca suele ponderarse, aunque no aparezca en balance. Por eso, incluso si no se reconoce contablemente:
- Conviene documentar la inversión realizada (campañas, branding, reputación online).
- Trabajar métricas de notoriedad y percepción que sirvan en futuras negociaciones con inversores o compradores.
9. ¿Tu estructura de deuda está alineada con la generación de caja?
El apalancamiento puede acelerar el crecimiento… o llevar a la empresa a una situación de estrés permanente. En el cierre de año es recomendable revisar:
- Vencimientos de la deuda: proporción corto vs largo plazo.
- Coste financiero efectivo y su sensibilidad a subidas de tipos.
- Covenants o cláusulas financieras de los contratos, para anticipar posibles incumplimientos.
Algunos indicadores útiles:
- Deuda Financiera Neta / EBITDA.
- Cobertura de intereses (EBIT / Gastos Financieros).
- Ratio de liquidez corriente (Activo Corriente / Pasivo Corriente).
Si estos parámetros se tensan, quizá sea el momento de:
- Renegociar plazos.
- Reestructurar pasivos.
- Complementar con una ampliación de capital (punto 2) para reequilibrar el balance.
10. ¿Cuentas con un mínimo sistema de auditoría interna o control?
Aunque no exista obligación de auditoría externa, muchas pymes se beneficiarían de una revisión periódica independiente de sus procesos financieros:
- Conciliación sistemática de bancos, caja e inventarios.
- Revisión de circuitos de aprobación de gastos y pagos.
- Verificación de que los criterios contables siguen siendo consistentes y prudentes.
El cierre de ejercicio es un buen momento para:
- Documentar políticas (provisiones, deterioros, amortizaciones).
- Identificar áreas de mejora en reporting y control de gestión.
Un sencillo manual de procedimientos y una revisión anual pueden evitar errores materiales, fraudes y decisiones mal informadas.
Conclusión: del cierre contable al cierre de gestión
Para muchas negocios, el cierre de año sigue siendo un proceso reactivo: se recopilan datos, se ajustan asientos y se presentan impuestos.
Sin embargo, desde la perspectiva de la dirección financiera, debería ser un ejercicio de diagnóstico y planificación:
Sin embargo, desde la perspectiva de la dirección financiera, debería ser un ejercicio de diagnóstico y planificación:
- Diagnóstico, porque permite evaluar solvencia, estructura de capital, calidad de activos y sostenibilidad de resultados.
- Planificación, porque de ese análisis deben derivarse decisiones concretas sobre inversión, financiación, política de dividendos y estrategia comercial.
Incorporar este checklist al proceso de cierre ayuda a que tanto empresarios como CFOs pasen de “cerrar libros” a gestionar con información fiable. Al final, un balance bien revisado no es solo un requisito regulatorio: es una de las mejores herramientas para tomar decisiones sólidas en un entorno cada vez más incierto.