A veces alguien me pregunta por aquello del Pico de Petróleo y me dicen «se pasó, ¿no?». Se suelen sorprender cuando les digo que el Pico de Petróleo llegó en 2018 para quedarse y que estamos sintiendo sus efectos pero que, al igual que el cambio climático, no es como se esperaba.
1. El Pico del Petróleo
Para entender el Pico de Petróleo es fundamental el criterio que se usa para definirlo y determinarlo. El que la producción de petróleo estuviera unos meses en 2025 por encima de la producción de finales de 2018 no quiere decir que el Pico de 2018 ha quedado superado. El Pico de Petróleo para mí significa que más allá de oscilaciones puntuales, la humanidad no seguirá aumentando su producción de petróleo (crudo y condensado) de forma sostenida, aunque pueda llegar a hacerlo puntualmente.
Para entender esto, basta con ver que la media de producción desde finales de 2018 ha estado nada menos que 4,5 millones de barriles diarios por debajo de la que tuvo entonces. Está claro que la producción de petróleo no está aumentando de forma sostenida como lo hizo en las cuatro décadas anteriores.
Esto se ve más claramente en un diagrama de barras con la producción media por década desde 1980. El aumento de producción media que tuvo lugar en las tres décadas siguientes a los 80 ha sido seis veces menor en la última década. En los 2020 la extracción media de petróleo apenas supera a la de los 2010 y, tal y como pintan las cosas, podría ser incluso menor para cuando acabe la década. Eso es el Pico de Petróleo, o más bien la Meseta de Petróleo, porque a priori no existe un motivo para que los 80 millones de barriles diarios no se mantengan durante más años.
Ahora me diréis que la caída de la producción se ha debido a que ha habido una pandemia y después al bloqueo del estrecho de Ormuz por la guerra de EEUU e Israel contra Irán. No es que las cosas que pasan impidan el aumento de la producción de petróleo. La falta de aumento en la producción aumenta el riesgo de que pasen cosas que la afectan.
2. Los tres factores del Pico
Aquí es donde se hace necesario explicar por qué el Pico de Petróleo no es lo que esperaban los expertos. Es un error definir el Pico de Petróleo en términos geológicos y de reservas. Los que así lo hicieron fallaron en sus predicciones. La extracción de petróleo es una actividad económica humana esencial cuyos límites vienen establecidos por factores geológicos, económicos y geopolíticos. Ignorar cualquiera de estos tres aspectos lleva a no entender bien lo que está pasando.
2.1 Las reservas geológicas
Las reservas geológicas de petróleo son irrelevantes para el Pico. Buena parte de ellas son ficticias, manipuladas para obtener cuotas de producción en la OPEP. Es obvio que hay suficiente petróleo en el planeta para superar de forma sostenida la producción actual, pero también es obvio que cada vez es más costoso extraerlo. Como muestra la estupenda película "Gigante", a principios del s. XX bastaba con pinchar el suelo en el sitio adecuado para que grandes cantidades de petróleo salieran por su propia presión. A principios del s. XXI, en el mismo país, hace falta perforar pozos de kilómetros y reventar las rocas con agua que contiene aditivos y arena a una presión tremenda para extraer un hilillo de petróleo. Nada ilustra mejor el verdadero problema que demuestra que nos encontramos al final de la era del petróleo.
2.2 La economía
El problema es el principio económico de los rendimientos decrecientes. En esencia, el concepto de «la fruta al alcance de la mano» resume el principio económico de los rendimientos decrecientes. Al principio, el esfuerzo y recursos dedicados a una actividad extractiva generan un rendimiento alto. Sin embargo, a medida que se extrae la parte que genera mayores rendimientos, el progreso posterior se vuelve cada vez más difícil y costoso, y cada avance incremental exige mayor ingenio y más recursos al tiempo que rinde menos. En el caso del petróleo, la fruta de las ramas más bajas ya se ha agotado y las escaleras empiezan a no llegarnos hasta las ramas más altas donde hay todavía bastante fruta fuera de nuestro alcance.
Lo que determina cuanto petróleo vamos a extraer no es su precio sino su coste de extracción. El dinero es un invento humano y podemos hacer todo el que queramos, pero la extracción de petróleo tiene un coste para la sociedad en trabajo, recursos, materiales, productos industriales y energía. Para que ese coste sea rentable, el petróleo debe generar un beneficio mayor para la sociedad que el coste de extraerlo. De lo contrario no se extrae. Conforme el petróleo se va haciendo más costoso para la sociedad, los usos menos productivos dejan de ser rentables y los negocios marginales cierran, haciendo que la economía se encoja y entre en crisis.
Imaginemos un centro comercial a 15 km de la ciudad. Con la gasolina barata, mucha gente acude en su coche y al centro le va bien. Con la gasolina cara, parte de la gente decide no ir y los negocios que tenían menos gente cierran. Con el cierre de parte de los negocios va todavía menos gente y al final el centro comercial queda abandonado, como les ha pasado a muchos en EEUU. De la misma forma los negocios que requieren de petróleo ellos mismos y/o sus clientes y que tienen dificultades con el petróleo a 100 $/barril, quiebran cuando el precio del barril de petróleo está a 120 $.
Con la contracción de la economía debido al alto coste del petróleo, la demanda cae y el Pico se mantiene. La caída de la demanda puede reducir el precio del petróleo, pero no su coste de extracción, porque los materiales, trabajo y energía para extraerlo no solo siguen siendo los mismos sino que siguen aumentando.
El Pico de Petróleo es en realidad una meseta debido a las oscilaciones en su extracción que provocan la economía y la geopolítica. Y es en esa Meseta del petróleo donde nos encontramos desde 2018. La salida de esa meseta es hacia abajo.
2.3 La geopolítica
El tercer factor es la geopolítica. La geopolítica hace que, en una situación de limitación del crecimiento del petróleo, las naciones fuertes luchen por asegurar su trozo del pastel. Pero esa lucha hará (está haciendo) que el pastel se haga más pequeño, asegurando una crisis mundial en la que perdemos todos. Las regiones del mundo en las que no sobra la energía y tienen alta capacidad militar van a la guerra contra las regiones ricas en energía. Europa ha entrado en una guerra por intermediación con Rusia a través de sostener el esfuerzo bélico de Ucrania. EEUU se ha hecho con el control de las reservas de Venezuela y ahora trata de hacer lo mismo con las de Irán. China desarrolla músculo militar pero de momento opta por acumular reservas y diversificar al máximo sus fuentes. Es quizá quien está tomando mejores decisiones.
EEUU ha cometido un error básico al atacar Irán. No es el régimen corrupto de un personajillo apoyado por cubanos. Irán es una teocracia con una capacidad de aguante más que demostrada que llevaba décadas preparándose para esta guerra. En el siglo pasado, Irán fue sometido a un régimen dictatorial apoyado por los EEUU y después tuvo que soportar una guerra de años con muchísimas víctimas contra un Irak que contó con el apoyo de EEUU. No se van a rendir a los EEUU. El ataque ha sido la excusa perfecta para que Irán tome el control del Estrecho de Ormuz y no lo va a soltar pase lo que pase. En el mejor de los casos, si se restaura la navegación a través del estrecho, lo hará con un sobrecoste por las tasas de Omán e Irán. En el peor de los casos...
Cuando Israel atacó las infraestructuras energéticas de Irán, EEUU lo cortó de raíz. Una destrucción de las infraestructuras energéticas en el golfo sumiría al mundo en una crisis energética y económica de años. Lo mismo puede hacer una guerra prolongada. Para empeorar las cosas, los hutíes se han hecho con el control del estrecho de Bab-el-Mandeb en el Mar Rojo y el oleoducto que le servía de vía alternativa a Arabia Saudí ha sido cerrado ante los ataques con drones. EEUU se ha metido una vez más en un avispero como hizo en Vietnam y Afganistán, y está arrastrando al mundo a una crisis energética como no ha habido en más de 50 años. Esa crisis económica y energética ya está en ciernes y se va a desarrollar en los próximos meses.
3. El desarrollo de la crisis
Antonio Turiel y yo estamos en desacuerdo en casi todo, particularmente en su absurdo alarmismo climático. Ese catastrofismo suyo le ha llevado a fallar repetidamente en sus predicciones sobre el petróleo. Pero en una cosa estamos de acuerdo Turiel y yo. El diesel es el eslabón más débil del petróleo, la fuente de energía indispensable más limitada de nuestra civilización. De continuar la situación en Oriente Medio y dando por sentado que la guerra ruso-ucraniana va a continuar, antes del verano que viene habrá restricciones en el diesel. Entonces muchos se van a caer del guindo y las equivocadas políticas energéticas de la Union Europea se van a volver insostenibles.
A mucha gente se le están indigestando las condiciones imperantes en el Pico del Petróleo y el descontento social alienta polarizaciones y radicalismos de todo tipo, aumentando el riesgo de enfrentamientos. El mundo de 2026 tiene poco que ver con el de 2006 y las cosas van a seguir cambiando más deprisa de lo que nos gustaría. Yo deseo que la situación de meseta dure lo más posible. No estamos para nada preparados para el decrecimiento que provocará la reducción del petróleo. No dudo que nos adaptaremos, puesto que somos una especie adaptable, pero siempre es más difícil adaptarse a condiciones peores, perdiendo cosas que se daban por sentadas.