Efímero pensamiento de un martes

El orden mundial ha cambiado, hemos pasado de un mundo de libertades y derechos a un mundo dominado por el fascismo de gobiernos que se llaman a sí mismos demócratas. 

Los ciudadanos no solo deben preocuparse por sus quehaceres diarios, ahora además deben pensar en que anhelan de la vida para cuando “todo” vuelva a la normalidad. El problema es que todo político es un dictador en potencia y cuando surgen leyes para “regular” la situación del mundo también aparece una nueva forma de opresión, la que podrá ejercer el estado sobre los individuos y sus libertades. El mundo, la sociedad, los sacos de huesos con cráneos huecos que formar el pueblo tienden a vagar de un extremo a otro en los espectros políticos, ideológicos y económicos. Pasamos del “virus es una simple gripe” a un estadio en el que el virus parece ser peor que liberar ántrax en una granja de jóvenes donantes de órganos. 

Pero sobre lo que me apetece disertar en la publicación de hoy es como veo el orden mundial para el bolsillo del ciudadano. 

El mercado han cambiado, los FIAT han perdido su credibilidad.

Cuando en marzo de 2020 el mundo ardió surgieron las oportunidades de inversión más rentable de la década, incluso puede que las más rentables para toda una generación. El miedo, o más bien su índica (VIX) nos decía que el mundo se acababa y que debíamos armarnos para un apocalipsis. La diferencia es que hemos acabado en una distopía del tipo 1984 más que en una apocalipsis en la que solo sobrevive el tipo con armas sobre una Toyota Hilux (magnífico vehículo para terroristas por cierto). 

Hubo un momento en el que las inversiones más sensatas eran petróleo y empresas relacionadas, de hecho tengo una tesis al respecto aquí. Empresas de logística tipo Amazon, JD.com y sus auxiliares como WRK, o empresas farmacéuticas, como han constatado los laboratorios que han desarrollado las variopintas vacunas de las que disponemos. Todas ellas seguras y con unas estadísticas sólidas que solo quedan empañadas por la insensatez de la gente que abre la boca sin tener ni idea al respecto. 

Pero… y… ¿ahora qué? 

Pues ahora tenemos un entorno preocupante para los mercados financieros tradicionales, no quiero decir que a corto plazo el mundo se suma en el caos, pero tampoco descarto algo de sangre corriendo por las calles. El mayor problema que percibo a nivel financiero en el mundo son los tipos cero que tenemos, da igual que sea el Banco de Inglaterra, la Reserva Federal, el todo poderoso BCE o la santa iglesia. Todos están regalando dinero gratis, ya sea una QE al uso, un programa de MBS’s o simplemente imprimir billetes para repartirle a cada ciudadano un bonito cheque para “estimular” su consumo. Todos los mandatarios que deciden al respecto estiman que la inflación no está, ni se la espera, por lo que no parece existir un temor a un cambio estructural fuerte y repentino, escenario muy horrible para el ciudadano medio. 

Para entender la perspectiva del tamaño del QE que ha realizado la FED tengo un dato que decir, en 2020 los activos de la FED han aumentado un 60%, una auténtica locura que convierte al dólar (USD) en una moneda más débil, alejándola de su valor refugio y robustez internacional hacía un entorno de divisa altamente inflacionaria. El día que la inflación llegue a USA todos los países non-US con deuda referenciada en dólares lo van a pasar muy mal y dado que en Europa tenemos una situación similar aderezada con demasiado socialismo y buenismo (fea es la costumbre europea de salvar a todos los sacos humanos que habitan el viejo continente) vamos a tener una crisis similar multiplicada por diez. 

Ahora bien, quedan caminos para protegernos del entorno inflacionista. 

Commodities, café, oil, silver y gold. 

Por un lado podemos tomar posiciones en materias primas, la plata y el oro son dos activos que tradicionalmente han sido unos refugios estupendos y una maravilla para proteger al ahorrador de la inflación. Tanto la plata como el oro están a unos precios razonables y podemos tomar posiciones de muchas formas, físico, royalties, empresas auxiliares o de forma mucho más indirecta en empresas cuya materia prima sean estos dos metales preciosos. 

El Oro (Gold) tocó máximos en septiembre de 2020 en el entorno de los 2.000$/Oz. y ha recortado valor hasta quedarse sobre los 1.750$/Oz. es decir, en menos de un año (año de pandemia) ha perdido un 12,5%. Llama la atención que durante un año tan complicado el oro sufra caídas, pero esto nos indica que los componentes estructurales del mercado están cambiando y quizás que en el futuro cercano aparecerán nuevos activos que atraerán a los inversores. Desde mi punto de vista el oro debería romper con fuerza los 1.900$/Oz. para poder avanzar libremente a testear los máximos de 2020 y desde ese punto avanzar hacia nuevos máximos históricos. A nivel técnico al menos eso es lo que parece que debería suceder.

Gráfico del Oro, plataforma de XTB
Gráfico del Oro, plataforma de XTB


La plata (Silver) nos ofrece una visión completamente diferente, no en cuanto a su calidad como activo, soy totalmente long al respecto, pero ha sufrido menos que el oro durante la última caída. Desde el máximo en el verano de 2020 hasta ahora solo ha corregido un 4%, ni eso, achacable a que la plata tiene muchas más aplicaciones industriales que el oro, además de ser un metal precioso de mucho más fácil acceso que el oro, además el volumen se ha multiplicado por 5 en los últimos 4 años, dato que debería indicarnos que la plata y cualquier inversión relacionada tiene un buen potencial de crecimiento a medio y largo plazo. 

Antes hablaba de los gobiernos y sus monedas FIAT, pues bien, muchos gobiernos y todos los bancos centrales están aumentando sus reservas, tanto de oro como en plata, dato muy a tener en cuenta y que desde mi opinión personal eso me hace pensar que ni ellos mismos confían en sus divisas. 

Cuando nos enfocamos en los fluidos, concretamente Oil y café debo destacar la enorme oportunidad surgida en el Oil hace un año, precios negativos, ¡ojo! Precios negativos. Durante un vencimiento ocurrió lo que deberíamos calificar como un suceso raro en el mercado, durante unas horas tuvimos el petróleo con precios en negativo y surgió una oportunidad de inversión increíble, no tanto en la propia commoditie, más en las empresas auxiliares, extractoras de oil, shipping, oleoductos… todas esas empresas estaban siendo castigadas hasta el extremo, de hecho llegamos a vivir un mínimo en los futuros con el barril de Brent en los 17$, precio que hacía mucho que no se veía. Ese, exactamente ese día, era el perfecto para comprar, futuros, acciones de empresas relacionadas o cualquier cosa que usase como materia prima el petróleo. Desde ese día el precio del petróleo casi se ha cuadruplicado, las acciones de empresas relacionadas han crecido aumentando su cotización de forma espectacular y el mercado en general tiene ciertos visos de inflación gracias a la subida de los combustibles. 

Por último, el Café es una de las materias primas que más bebemos, pero que menos atención recibe en los mercados financieros por parte de las personas que hacen uso de ello a diario, curioso cuanto menos. Bebo café a diario, por eso sigo su cotización a diario, de hecho quienes me siguen en redes sociales recordarán lo pesado que era en 2019 con el long coffee, Pues ya he tenido suficiente café después de que éste ha subido más de un 44% desde que insistía en comprar café. En el entorno actual sigue teniendo recorrido, o eso creo, pero no tanto, los diferenciales entre oferta y demanda ya están siendo absorbidos y la convergencia de las curvas surte efecto en la cotización. No digo que baje, pero al menos la subida no debería ser tan fastuosa como lo ha sido hasta el momento. 

Debemos expandir nuestra mente para encontrar rincones de rentabilidad.

Por un lado hablo de la insensatez de las monedas FIAT y por otro que quizás, nadie lo sabe, el momento de las commodities tradicionales ha pasado, o al menos, ha pasado como para entrar fuerte, excepto en el oro y la plata, que siempre han estado aquí y siempre estarán. Son el activo refugio por excelencia, pero no me gusta llamarlo refugio, eso significaría que huimos de algo y creo que es erróneo, como inversores no debemos huir, debemos buscar, buscar valor haya donde lo halla sin importarnos el lugar. 

Desde hace un tiempo a esta parte estamos escuchando mucho ruido a cerca de las criptodivisas, no es para menos, pueden suponer un cambio de paradigma a nivel mundial. Por un lado tienen ventajas innegables, el anonimato es fundamental en todas ellas y eso tienen aspectos muy positivos para el mundo, las criptos son una forma estupenda de reducir el control por parte del estado sobre los ciudadanos, con la seguridad de una red blockchain que la hace prácticamente inhackeable. 

Además dada la actual manía de los bancos centrales de imprimir dinero como si no hubiese un mañana, poseer una divisa que a priori es deflacionaria por definición tiene mucho más sentido que quedarse esperando a que los euros de la cuenta corriente no sirvan ni para comprar una chuche. Obviamente no son un activo ajeno de riesgo, además de que pasará un tiempo bastante considerable hasta que puedan considerarse dinero al uso, mientras tanto son un activo más que debemos tener en cuenta a la hora de invertir. 

Conclusión.

Terminaré diciendo que 2020 fue un año de grandes rentabilidades para muchos inversores porque ha sido un año de grandes oportunidades en la inversión, los mercados financieros proveyeron de momentos idílicos para tomar posiciones y es en estos días cuando vemos los frutos, aunque otros frutos están por llegar, que es lo más importante. 

Debemos buscar activos en los que invertir más lejos de la sucursal que se tiene debajo de casa, el principal riesgo del ciudadanos medio es la inflación, los impuestos y todos los gastos financieros asociados a una cuenta en un banco retail, por eso es importante ampliar el círculo de competencia y poder empezar a invertir en activos más sofisticados que las acciones del Ibex.



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