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Blog Análisis de mercados y productos financieros
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El mejor viaje empieza antes de la bolsa

Javier Pérez-Tenessa y James Hare se conocieron a mediados de los 90 en Mountain View, California. Ambos trabajaban para Netscape, la tecnológica que estaba dando forma a las primeras webs comerciales tras la invención de la World Wide Web en 1991. Aquel encuentro, a miles de kilómetros de España, sería el primer paso de una gran relación y posterior emprendimiento empresarial. 

Javier, un ingeniero aeronáutico de origen mexicano criado en España, llegó a Estados Unidos para cursar un MBA en la Universidad de Stanford tras haber trabajado en firmas como Airbus y McKinsey. 

James contaba ya con una sólida formación en prestigiosas universidades norteamericanas y una valiosa, aunque escasa para la época, experiencia previa como fundador de internet. 

Al estar situados en las entrañas de Netscape, lograron asimilar antes que nadie el potencial disruptivo del comercio electrónico, y cómo la tecnología podía eliminar intermediarios en industrias masivas. 

En marzo de 1999, en pleno corazón de Silicon Valley, Pérez-Tenessa y James Hare decidieron independizarse y fundar un portal que revolucionara la reserva de viajes. Al poco tiempo, sumaron al equipo a otro socio clave: el mexicano Mauricio Prieto (a quien Javier conocía haciendo windsurf en las playas de California). A partir de allí, fundan eDreams.

Logotipo original, que posteriormente sufrió cambios.


Gracias a las agendas y redes de contactos que cosecharon en Stanford, McKinsey y firmas financieras como Goldman Sachs, lograron reclutar un equipo inicial hiperprofesional, internacional y joven (promedio de 30 años), y levantar rápidamente unos 40 millones de euros de capital riesgo de inversores tanto estadounidenses como europeos… ¡Lo que valen algunas agendas! Porque si hubiesen tenido que tirar de la mía, en lugar de 40 millones de euros habrían conseguido un bizum de 50 euros y eso sí: muchos ánimos para seguir intentándolo. 


El traslado a Barcelona 

 
Apenas un año después de su fundación, en el año 2000, los fundadores tomaron una decisión a contracorriente: trasladar el centro de operaciones y la sede principal a Barcelona. Los motivos detrás de esta mudanza combinaban visión de negocio y ventajas estratégicas: 

  • Mercado objetivo desatendido: Silicon Valley estaba saturado de competidores en el sector turístico (como Expedia o Travelocity). Sin embargo, el sur de Europa y la cuenca mediterránea estaban completamente vírgenes en la venta de viajes online. 
  • Barcelona como Hub internacional: Barcelona ofrecía una calidad de vida idónea para atraer talento joven y cualificado de toda Europa, a costes mucho más competitivos que San Francisco. 
  • División estratégica del mapa: Al establecerse en la capital catalana, el equipo se repartió el continente. Javier Pérez-Tenessa asumió el liderazgo desde el cuartel general de Barcelona enfocado en el mercado español, mientras que James Hare se desplazó para dirigir la división italiana (creando una fuerte filial en Milán). 

Al poco tiempo de su desembarco en Barcelona, la prueba de fuego fue el estallido de la burbuja de “las puntocom”, que la empresa pudo sortear con éxito gracias a su sólido motor financiero y a la rápida acogida que tuvo entre el público europeo. 


El Private Equity entra en acción 

  
Siete años después de su fundación, y siendo ya un líder consolidado en el mercado español, la firma americana de Private Equity TA Associates compró eDreams por unos 153 millones de euros, en lo que fue una de las operaciones de tipo Leveraged Buyout (LBO) más grandes de la historia de internet en el sur de Europa. 

Y ya en el 2010, otro gigante global del Private Equity, Permira, adquirió la compañía. Bajo su control, eDreams se fusionó con GO Voyages y adquirió Opodo, creando el holding eDreams ODIGEO que terminó saliendo a Bolsa en Madrid en 2014. 

Esta historia tan interesante, se podría dividir en las cinco fases en que intervino el capital que permitió desde la creación, el crecimiento, hasta la consolidación de una empresa que nació como consecuencia de una brillante idea.


 
Para quienes somos amantes de la creación de empresas y apoyo a ideas de negocio con potencial de crecimiento, este tipo de historias resulta especialmente motivador. 

Pero si bien me ilusiona la idea de apostar por emprendimientos que tantos beneficios aportan a nuestra sociedad, ya sea por su generación de riqueza para nuestra economía como por la creación de puestos de trabajo, he de confesar que en estos tiempos de entornos tan cambiantes, apoyar en las fases de creación (Bootstrapping) o de crecimiento (mediante el Venture Capital), teniendo en cuenta el elevado porcentaje de fracaso que arrojan las estadísticas para las empresas de nueva creación, es un factor que me infunde cierta cautela. 

Por otro lado, invertir en los mercados financieros tradicionales comprando acciones en bolsa tampoco llega a entusiasmarme. Considero que, al operar en el mercado secundario con títulos que ya fueron emitidos, mi capital no se traduce en un apoyo directo al crecimiento real de esas compañías. Es precisamente por ello que me resulta tan atractivo el Private Equity, dado que me permite acompañar a la empresa en su fase de crecimiento, partiendo de la premisa que gran parte de ese crecimiento ocurre antes de la salida a bolsa. 


Private Equity al alcance del pequeño inversor 

 
Habiéndome decidido por acompañar proyectos ya testeados en su fase de crecimiento como lo hacen los inversores en Private Equity, solo me faltaba encontrar un vehículo de inversión a través del cual canalizar mis ahorros. 

Después de unos días de intensa búsqueda, la opción que consideré más adecuada consiste en los Fondos de Private Equity de Crescenta.

Esta firma líder en la creación de carteras de Private Equity para el inversor particular, ofrece un acceso diversificado mediante diferentes estrategias adaptadas a cada perfil. Por un lado, su fondo Multistrategy combina Growth, Real Assets y Buyouts, permitiendo una exposición global a más de 15 fondos subyacentes con una única inversión.


 
Para quienes prefieren la tecnología y la disrupción, el fondo Growth selecciona vehículos especializados en el crecimiento acelerado de compañías tecnológicas y Tech Buyouts.


 
Y si incluso prefieres empezar invirtiendo menos capital, pero sin reducir la calidad de los productos seleccionados, con el fondo Private Equity Access puedes hacerlo… ¡Desde tan solo 5.000 euros!


 
Asimismo, cuentan con carteras de Buyouts tradicionales, centradas en la toma de posiciones mayoritarias y el control de empresas maduras para implementar mejoras operativas, y programas de Real Assets, orientados a la inversión en infraestructuras esenciales y proyectos energéticos que mitigan el impacto de la inflación. 

Todos estos vehículos operan bajo una estructura cerrada con horizontes temporales a largo plazo, y funcionan mediante llamadas de capital progresivas, co-invirtiendo con firmas internacionales exclusivas como HG, KKR, Carlyle o EQT. 

El nivel de riesgo para estos fondos es de 6 en la escala del 1 al 7.


 
¿Cómo funciona? 

Para invertir en cualquiera de estos fondos, puedes hacerlo a través de un proceso totalmente digitalizado en su plataforma web. En primer lugar, es necesario completar un registro y realizar un test de idoneidad. Este paso evalúa el perfil de riesgo y verifica el cumplimiento de los requisitos de acceso vigentes para cada vehículo. En el caso de los fondos Multistrategy y Growth, se mantiene una inversión mínima de 10.000 euros, condicionada a que esta no supere el 10% del patrimonio financiero del inversor cuando este no exceda de 500.000 euros. Para el fondo Private Equity Access, en cambio, el umbral se reduce a 5.000 euros, siempre que el inversor acredite unos ingresos brutos anuales de al menos 50.000 euros. De este modo, se garantiza un servicio de asesoramiento personalizado y un acceso responsable al capital privado, adaptando las condiciones a la naturaleza de cada vehículo. 

Una vez validado el perfil, se selecciona la cartera y se formaliza la suscripción online. Al tratarse de un fondo de fondos, el desembolso mínimo (ya sean 5.000 o 10.000 euros, dependiendo del fondo seleccionado) se realiza mediante llamadas de capital progresivas: Crescenta va solicitando el dinero poco a poco a medida que las gestoras internacionales subyacentes (como KKR o EQT) lo requieren para adquirir las empresas. Finalmente, cuando esas gestoras venden las compañías, el capital se reembolsa paulatinamente al inversor mediante distribuciones. 

¿Quieres conocer más detalles acerca de estos fondos, tales como las comisiones o sus rentabilidades? Puedes hacerlo a través de https://www.crescenta.com/ 

No obstante, ten siempre presente que antes de tomar cualquier decisión de inversión, es recomendable consultar con un asesor financiero de confianza. 

Pero recuerda que gran parte del crecimiento ocurre antes de salir a bolsa, dado que las empresas permanecen privadas una media de 16 años; por lo que cuando cotizan, gran parte del valor ya se ha creado. 



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