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El Inversor Eficiente

Inversión eficiente en el siglo XXI

Trading y especulación II - Psicología

Estas líneas que posteo a continuación las tenía escritas ya hace tiempo como esbozo de una entrada que nunca llegué a terminar y son reflexiones personales sobre la psicología en el mundillo del trading. Las he rescatado y creo que siguen teniendo validez aunque muchas ya son algo obsoletas en sus referencias pues ya hace casi seis meses desde que realicé mis primeras y únicas pruebas de trading hasta la fecha. Se que dejé pendiente una segunda entrada sobre trading pero mi falta de tiempo hicieron imposible dicha entrada y también seguir dedicándole tiempo al tema. Y es que este es uno de los problemas del trading especialmente mientras se carece de un sistema adecuado y es que el trading es en cierto modo un trabajo ya que se le tiene que dedicar un volumen de tiempo bastante elevado.

Me dejé dos aspectos que quería tratar para más adelante y sobre los cuales tengo ya alguna experiencia personal aunque no toda la que me gustaría. Hablo de tener por una parte una buena estrategia o plan de trading y por otra afrontar nuestras operaciones con una buena psicología. Son dos aspectos fundamentales que si no logramos dominar más vale que lo dejemos y nos límitemos a trabajar con depósitos e inversiones a largo plazo. Esta entrada la dedico a la psicología y dejo para más adelante hablar de estrategias. Estoy volviendo a provar cosas nuevas, sigo desarrollando ampliamente mi programa de análisis bursátil para que me de señales de compra/venta basadas en indicadores cada vez más elaborados. Básicamente tengo material para varios posts pero lo que me falta es plasmarlo aquí. Prometo hacerlo, pero poco a poco, a su debido tiempo. Para empezar os dejo con mis reflexiones sobre la psicología, espero que os gusten.


La psicología


Podríamos escribir páginas y páginas sobre este aspecto tan fundamental cuando se opera en bolsa. Incluso en las operaciones a largo plazo. Un buen control emocional marca siempre la diferencia. Hay dos momentos clave en toda operación y son, a saber, la entrada y la salida. Para cada uno hay que controlar emociones diferentes. Para la entrada debemos controlar nuestra ansiedad que motiva la precipitación y para la salida el miedo que nos puede hacer asumir las mínimas pérdidas o la avaricia que puede negarnos la salida mientras aun estamos en beneficios. ¿Cómo controlar cada una de ellas?

Seguramente ya habréis leído en decenas de textos que el exceso de emociones puede perjudicar hasta a la mejor estrategia. Puedo aseverarar que esto es así. Hay miles de estrategias para operar, podríamos decir que tantas como personas diferentes. El motivo es que cada método para que funcione adecuadamente debe ajustarse como un guante a la personalidad, la disponibilidad de tiempo y las posibilidades técnicas de cada uno. Yo os mostraré mi metodología en continua evolución pues apenas sí llevaré unas decenas de operaciones, poca cosa, es un entrenamiento por decirlo así. Y estoy probando constantemente cosas nuevas.

A principios de año realicé algunas pruebas. Mi balance total dos meses después del inicio de las pruebas no fue satisfactorio aunque tampoco desastroso pues en cualquier caso he incrementado el saldo de mi cuenta. En un periodo en el que el índice subió casi un 10% mi cuenta tan solo lo hizo en un 2%. Si bien hay que matizar esos resultados pues no estuve todas las semanas operando lo que obviamente hizo perderme bastantes de las subidas. Pero la mayor parte de culpa es mía, no escurramos el bulto. Creo que lo primero es tener claro hasta donde queremos llegar, ¿cual es mi objetivo? Desarrollar una metodología relativamente simple que me permita un beneficio consistente en épocas de bonanza de la bolsa. ¿Es necesario que alcance o incluso supere al rendimiento del índice? No, lo importante es que, en las épocas malas seamos capaces de limitar las pérdidas y de quedarnos fuera del mercado el mayor tiempo posible, salvando así nuestra cuenta. Lo más difícil no es pues aprovechar bien las tendencias a nuestro favor sino resistirnos a estar dentro del mercado en los malos momentos. Es importante tener claros los objetivos y ser realistas con ellos. Una actuación satisfactoria para mí hubiese sido obtener una revalorización de mi cuenta de entre un 4% por lo menos, algo menos de la mitad de la revalorización del índice.

Psicológicamente es vital tener las metas claras porque ello nos indicará si alcanzamos los objetivos o no y en caso de no hacerlo a qué distancia nos hemos quedado de hacerlo. De no tener metas lo que ocurrirá es que nos quedaremos a merced de nuestras emociones y si ganamos querremos más y más lo que nos llevará a la perdición y si perdemos nos desesperaremos a las primeras de cambio arrojando la toalla antes de tiempo.

Una de las cosas que he observado es que las decisiones de cuando entrar en el mercado y del rendimiento esperado antes de salir de la operación deben tomarse en frío. Analizando el día anterior el estado de la situación y a poder ser lanzando las órdenes condicionadas ya de antemano. También es importante tener el hábito de anotar cada operación en una lista personal donde describiremos los motivos si fue un éxito un fracaso o si resultó indiferente.

El mayor problema de la operativa cortoplacista es lo que denomino el síndrome de la fijación de pantalla. Me refiero a quedarnos embobados mirando el precio y esperando a que haga lo que deseamos que haga. Como casi nunca hace de inmediato lo que deseamos, nos impacientamos y acabamos modificando nuestras órdenes de venta, o peor aun, nos entra pánico al ver que perdemos y o bien decidimos salir antes de tiempo o bien decidimos quedarnos asumiendo una bajada de la cual tardaremos días sino semanas en recuperarnos o quizá mucho más.

Pero este síndrome tiene fácil solución. Mantengámonos ocupados. Yo acostumbraba a estar trabajando cuando estaba en el mercado así que tenía suficientes tareas en mente como para que pueda pasar horas sin mirar la pantalla. De vez en cuando le hechaba un vistazo y listos. Cierto es que mis operativas han sido, hasta la fecha, algo erráticas pero en la mayoría de los casos me fijaba el objetivo de venta y me olvidaba del valor. La consecuencia es que tarde o temprano se me vendía sino el mismo día sí el viernes o a la semana siguiente. En cierta forma el desentendimiento con el precio nos garantiza relajación y sangre fría. En muchas ocasiones era llegar a casa después de trabajar mirar mi broker y "oh que bien por fin se me han vendido al precio deseado". Y es que por mucho que miremos los gráficos y el precio del valor este no cambiará, por más que tratemos de empujarle mentalmente no subirá más. Como da igual lo que hagamos más vale no perder el tiempo embobándonos y dedicarnos a ser productivos y hacer cosas mientras estamos dentro del mercado, de la misma forma que lo haríamos si estuviéramos fuera.

Otro aspecto psicológico al que me gustaría referirme es la tolerancia a las pérdidas. En la primera operación que hice pude haber obtenido bastantes beneficios pero me quedé en mis mínimos de 0,3% en intradía, ¿porqué? Pues muy sencillo, mi cuenta sufrió un bajón justo tras entrar en el mercado. Fueron tan solo 80€ habiendo metido unos 10.000€ en el valor pero cuando uno no está acostumbrado aun a sufrir los bajones en la cotización todo le parece mucho. La reacción lógica fue el miedo. Por suerte, el valor recuperó como esperaba y empezó una lenta remontada, vendí en cuanto tenía unos 30€ de beneficios netos pero si me hubiese mantenido unas horas más hubiese obtenido bastante más. Sin embargo el miedo a la pérdida me atenazó. Era mi bautismo de fuego y lo di por bien aprendido. Con el tiempo y operación tras operación llegué a soportar bajones mucho peores y ya puedo empezar a decir aquello de, "a mi ya no me duele". He aprendido que las mejores operaciones se producen cuando entramos racionalmente, fijamos nuestro precio de salida y luego seguimos trabajando como si tal cosa, nos olvidamos y ya se venderán.

El principal defecto de mi operativa, por entoces, era otro de los grandes enemigos de la especulación, la ansiedad por estar dentro del mercado. Uno tiene la equivocada impresión de que cada minuto que no estamos dentro estamos dejando de ganar dinero por lo que cuando nos encontramos líquidos empezamos a tener un sesgo absurdo a ver oportunidades de compra en cualquier instante y valor. Todo eso es un error ya que el mercado sube y baja y lo que queremos es estar ahí cuando sube y estar fuera cuando baja si siempre estamos dentro nos comeremos las bajadas y las subidas y eso es justo lo que queremos evitar porque para eso ya está la inversión a largo plazo mucho más sencilla y barata en comisiones. Y es que a veces el mejor trading es saber abstenerse y estar fuera del mercado cuando hace falta. Fijaos que hablo de "abstenerse" y es que esto, señores, puede llegar a ser muy adictivo porque activa los mismos mecanismos neuronales del placer y la recompensa que activa un casino, una tragaperras o cualquier juego de apuestas así que mucho cuidad en quien quiera tantear este mundillo.

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CONCLUSIÓN

 

Dado que la psicología suele influirnos demasiado y casi siempre para mal considero que cualquier estrategia que se precie debería incluir una fuerte componente de decisión automática a menos que aprendamos a pensar como robots algo que, sintiéndolo mucho, no creo que muchos logren y que, sin duda, requiere de un entrenamiento de más tiempo del que parece y que yo, por supuesto, tampoco he logrado. Por todo eso y por la simple curiosidad técnica, ya que los números y la computación son un hobby en sí mismas para mi, el grueso del tiempo que he dedicado a esto últimamente lo he seguido dedicando a pereccionar y mejorar mi herramienta de análisis que ya presenté en entradas anteriores. No porque pretenda obtener el santo grial sino porque pretendo que mi pograma decida en gran medida por mi. Mi intención es dotarlo de dos partes, cuerpo y alma y cada uno va a corresponder a un módulo distinto del código. Un cuerpo de programa que toma los datos de precio y volúmen en bruto y los procesa obteniendo gran cantidad de información sobre ellos en forma de medias móviles, indicadores y datos estísticos. Una alma porqué lo dotaré de un sistema experto que analizará esos resultados teniendo en cuenta múltiples factores y dará un primer veredicto haciendo un primera criba y diciéndonos dónde debemos mirar. Quizá nuestro programa genere 150 gráficos de una sola vez pero él también nos dirá los 10 que debemos mirar y a lo que debemos prestar atención en ellos.

Siempre, como veis, tengo un ojo puesto en el ahorro de tiempo. Por todo ello estoy convencido de que el trading intradía es incompatible con mi estrategia pues no permite el uso de dichas herramientas al menos no de forma libre ya que los datos tic a tic en intervalos de minutos suelen ser datos propietarios por los que hay que pagar cosa que naturalmente ni quiero ni pienso hacer. Por ello me da la impresión que el intradía es mucho más emocional y mucho más caótico, errático e impredecible dado que es como entrar a ciegas, Además de que para rendimientos equivalentes el tiempo dedicado es superior y lo que nos dejamos en comisiones también.

Así pues, en entradas siguientes diseccionaré poco a poco mis progresos en el campo del análisis bursátil más concretamete en el desarrollo de mis herramientas y estrategias. Un saludo y hasta la próxima.

Autor del blog

  • Inversoreficiente

    Licenciado en Físicas en la UB, Máster en computación en la UPC y posgrado en técnicas cuantitativas en los mercados financieros. Pequeño inversor y gestor de patrimonios.

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