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Reglas fáciles para empezar a invertir I

Veamos lo aprendido hasta ahora.

1.-
Llevamos una contabilidad casera excelente concentrándonos en reducir todo gasto superfluo. La reducción de gasto nos lleva a ahorrar capital. Sabemos moderar nuestros gastos por lo que ahorramos mes a mes para generar un capital mínimo para poder invertir con confianza (ver contabilidad casera y sumideros de dinero).

2.-
Mantenemos nuestro capital en renta fija rentando al máximo posible, lo que actualmente se traduce en tipos de entre el 3% y el 4% TAE. Sabemos dónde colocar nuestro capital líquido que, si estamos empezando justo ahora, será el 100%. Puede que sacrifiquemos un poco de liquidez, eso si, teniendo algún que otro depósito. Se podría decir que ya sabemos sacarle rentabilidad a nuestro capital líquido (ver El capital nómada, depósitos y cuentas).

3.- Estamos decididos a invertir una fracción del capital y ya tenemos decidido dónde. Tenemos claras nuestras opciones de inversión, valores seguros del ibex (sector energético, eléctrico, BME, Telefónica y a lo sumo alguna empresa del sector ferroviario si conocemos el ramo). En el ibex no hay mucho más. Si tenemos acceso a mercados europeos con bajas comisiones añadiríamos a lo dicho los sectores farmacéutico y de minería de metales nobles, oro, platino, cobre, etc. Además, tenemos ya un broker que nos da accesos con unas comisiones aceptables según nuestra operativa (ver comisiones y brokers). Si tenemos acceso a los ETF podemos echar el ojo a alguno de ellos, en caso contrario podríamos fijarnos en algún fondo indexado o sectorial especialmente si vamos a entrar en pequeñas cantidades (ver dónde empezar a invertir y invertir y especular, el momento actual).

4.-
Sabemos lo básico de gestión de capital. Tal y como puse en la última entrada, tenemos claras las tres estrategias que podemos complementar unas con otras. Somos conscientes de que a cada operación le va a corresponder un stop loss. Así mismo, sabemos fijar un porcentaje fijo de pérdida sobre todo nuestro capital lo que sin duda va a limitar el total de nuestra inversión pero también las posibles pérdidas. La mayoría del capital seguirá quedándose pues en renta fija, líquido y seguro. (ver limitar las pérdidas).

¿Muy bien y ahora qué? Como ya dijimos en dónde empezar a invertir la inversión tiene tres pilares, el cuánto, el dónde y el cómo invertir. Hemos hablado bastante de los dos primeros y esta es la primera entrada que vamos a dedicar al tercer y no menos importante pilar.

Deberíamos tener claro ante todo lo siguiente. Un hecho que se cumple casi siempre es que las caídas en la bolsa son mucho más precipitadas que las subidas. Podéis comprobarlo con cualquier gráfico. Los inversores pierden la confianza mucho más rápido de lo que tardan en recuperarla. Así mismo, también es un hecho que cuando todo el mundo ya ha comprado el precio solo puede bajar. De ahí que sea en la euforia bursátil cuando las cosas exploten y cuando lo hacen, lo hacen de golpe, sin previo aviso y de forma implacable dejando a muchos en la cuneta. Por ello no solo es de especial importancia evaluar los valores en los que entrar sino también el momento en el que lo hacemos. Según el momento podremos pensar en una u otra estrategia.

En primer lugar deberíamos saber cómo entrar y, que yo sepa, existen dos estrategias simples de entrada en un valor.

1.- Entrar con todo
La más simple de todas. Seleccionamos los valores a entrar y el porcentaje de capital a ingresar en cada uno y compramos todo a la vez. Puede tener sentido si sabemos que el valor ya está en mínimos pero resulta que eso nos es imposible de saber a priori. Otra buena razón para invertir todo a la vez puede ser, sencillamente que nuestro capital es reducido y de no hacerlo así se nos comerían las comisiones. Si nuestra operación se basa en un sistema y es puramente especulativa puede que sea la opción más indicada pero si queremos ir a largo podemos tratar de fraccionar. En algunos casos concretos fraccionar nos puede ahorrar comisiones como ya expliqué en comisiones y brokers, veamos.

2.- Entrada fraccionada

La entrada fraccionada tiene dos ventajas claras a la entrada única. La primera es que nos permite ejecutar nuestra estrategia incluyendo nuestra capacidad de ahorro. Es decir que no solo invertimos con lo que ya tenemos sino que podemos planear la entrada de nuestro ahorro futuro al ir fraccionando las compras. La segunda ventaja es que podemos entrar a un precio medio por acción más barato que si entráramos de golpe. Esto es así porque cuando entramos nos es imposible saber si estamos en mínimos o si, por el contrario, aun bajará más el activo. En caso de entrar siguiendo un sistema especulativo nos serviría para, en caso de error, ver a tiempo que ha sido una estrategia equivocada y anular el resto de las entradas con lo que las pérdidas serían menores.

La entrada fraccionada puede tener desventajas si tenemos unas comisiones mínimas por compra/venta. Los brokers en los que se podrá llevar a cabo con mejor eficacia son aquellos que no nos cobren comisión mínima por compra. El broker naranja de ING con cuenta nómina es quizá de lo mejor para inversiones a largo ya que carece de comisiones mínimas. Asumo que si estamos empezando en esto lo más probable es que no poseamos un gran capital por lo que nuestra compra fraccionada será en paquetes inferiores a 1000€. Puede ser una buena idea usar dicha estrategia en fondos gestionados que carezca de comisión de suscripción y reembolso al menos para empezar a acumular un capital y a la vez estar invertido. Luego cuando ya hayamos acumulado capital podríamos ir rescatando parcialmente el capital e ir invirtiéndolo en activos más rentables usando el fraccionamiento en condiciones más favorables. Señalar que de lo que no nos libraremos es de las comisiones mínimas de la bolsa si invertimos en acciones o ETFs. En ese caso si nuestros paquetes son reducidos y nuestro broker no cobra comisiones mínimas puede ser interesante dividir los paquetes en fracciones de 300€ o poco menos ya que recordemos que para paquetes inferiores a 300€ la bolsa solo cobra una comisión fija de 1,10€. Conviene pues hacer los cálculos antes de empezar a invertir y decidir en frío cual va a ser nuestra estrategia de entrada. El mejor momento para tomar las decisiones del medio y el largo plazo va a ser sin duda el fin de semana pues la bolsa está cerrada y no vamos a sufrir el impulso de comprar ciegamente. Recordemos que debemos controlar nuestros impulsos e instintos.

Si decidimos realizar esta forma de entrar en un valor tenemos dos estrategias a seguir.

2.1 - Compras periódicas (Dollar Cost Averaging)
Esta estrategia es también usada para la inversión a largo plazo de forma indefinida, usando la inversión en acciones como un capital de ahorro o a modo de plan de pensiones. Cada mes se hace una aportación esté al precio que esté. Esa aportación debe ser una cantidad fija para que todas las aportaciones contribuyan igual. La idea es que al final nos aseguramos de que una buena parte de las acciones las habremos comprado a precios bajos por el hecho de haber comprado periódicamente. El problema es que con un sistema nos vamos a comer todas las bajadas y cuando necesitemos el capital va a depender mucho del momento en el que se encuentre la bolsa si le sacamos rentabilidad o no. Justo lo mismo que nos pasa con los planes de inversiones invertidos en renta variable. Yo solo utilizaría esta técnica para entrar en un valor que crees que esta cerca de mínimos. Como no sabemos exactamente cuando alcanzará los mínimos nos ponemos a comprarlo periódicamente decidiendo de antemano cuanto vamos a invertir en él. Pongamos que 900€ que dividimos en tres paquetes de 300€. Creemos que estamos en mínimos pero que la cosa aun puede bajar más podemos invertir cada 15 días, en mes y medio tenemos los 900 colocados con una probabilidad bastante alta de que el precio medio por acción sea más bajo que si hubiésemos comprado todo de golpe. Porque tened en cuenta una cosa, cuando compramos barato con la misma cantidad de dinero obtenemos más acciones es decir que el beneficio es doble porque más acciones significa más dividendo y si hay revalorización más rentabilidad.


2.2 - Promediar a la baja

Una estrategia que se deriva de esta es hacer la compra un poco más discrecional. Evidentemente requiere un poco más de habilidad y de saber hacer porque de lo que se trata es de ir comprando cuando el título esté más bajo de cierto valor que nosotros consideremos que es barato. Comprando siempre por valor más bajo del que entramos por primera vez. Este tipo de estrategia es nefasta cuando se trata de corregir un error (ver ¿Es correcto promediar a la baja?) sin embargo es eficaz si lo que queremos es entrar a largo plazo pero apostamos por comprar más bajo porque esperamos que el valor vaya bajando, nos aseguramos una entrada mínima, la inicial, y si tenemos suerte y baja más engrandecemos nuestra participación si ello no ocurre simplemente no seguimos entrando y buscamos otro objetivo. Como siempre, nos ceñimos a nuestras reglas.

* * *

Ya tenemos claras las opciones de entrada en un valor, escoger una u otra va a depender de cuan clara veamos la oportunidad de compra y de la estrategia que queremos seguir. Es muy importante antes de poner siquiera le primer euro tener mínimamente clara nuestra estrategia. Vamos a estudiar varios escenarios de inversión posibles a medio/largo plazo. Esta parte, por su complejidad, la voy a dividir en varios posts para que sea más digerible. Hoy hablaremos de la estrategia más sencilla de todas, el buy&hold.

1.- Comprar y mantener (buy & hold)
Ya dije en invertir y especular, el momento actual que, y esta es una apreciación personal, la era dorada del comprar y mantener había llegado a su fin. Muchos hablan de ella, de lo bien que le fue al gran Warren Buffet, que el secreto de la verdadera inversión reside en no hacer nada, supongo que todos habréis oído decir eso. Pero pocos os habrán dicho que tal estrategia se basa en una premisa ineludible, la firme creencia de que el mañana será siempre mejor que el presente. Y nos tendríamos que preguntar si ¿es eso cierto actualmente? Yo, personalmente, creo que no por varias razones que ya expuse en la entrada que os cito más arriba. Pero se podría resumir en que estamos alcanzando, como especie, los límites del crecimiento, recordemos al Club de Roma. Mi pronóstico es que a nivel bursátil la década que viene va a ser una montaña rusa porque nos vamos a estar dando repetidos cabezazos contra el techo. Esa es una apuesta que puedo perder, ciertamente, pero yo al menos y con los tiempos que vienen, no me la voy a jugar así. Pensemos un poco. Cuando nos dicen que, de media, la bolsa siempre tiene un 10% anual de rentabilidad no están diciendo toda la verdad.

Si se miran índices como el ibex35 seguramente sea verdad pero por una razón muy sencilla, su cotización se remonta desde ¡tan solo los años 90! ¿Apenas han pasado 20 años desde que dicho índice puede medirse y ya queremos extraer conclusiones a largo plazo? Vayamos a un índice que realmente nos de información a largo plazo en vez de tan solo las últimas dos décadas de bonanza económica. Os adjunto el gráfico del Dow Jones Industrial Average el cual se remonta, nada más y nada menos, que ¡hasta 1930! Eso sí es una muestra histórica para el largo plazo. (Aquí el enlace al gráfico de yahoo finanzas).




Lo que pretendo mostrándoos estos gráficos no es hacer ningún pronóstico basándome en el análisis técnico en el que como he dicho no creo mucho y menos aun para el largo plazo donde su influencia es mucho menor. El propósito es el de haceros ver que no es todo tan maravilloso como lo pintan, vale más desengañarse a tiempo a confiar ciegamente en una idea, tener fe, como dicen algunos para luego pegarse el gran batacazo. Yo solo tengo fe, por decirlo así, en las matemáticas, los números, la estadística. Porque se que lo que me dicen es demostrable, si me dicen que un 40% de las veces acierto si obro de esta manera pues me puedo fiar de eso porque lo he calculado yo, revisaré mis cálculos comprobaré las cosas por arriba y por abajo pero tener fe en que todo va a mejorar es otra cosa muy distinta... eso señores es optimismo ciego y por ahí no paso.

No quiero, con esto, denostar esta estrategia porque puede servir si se obra de forma inteligente pero considero que debería combinarse con algún seguimiento de la tendencia para salir del mercado cuando fuera menester. Lo que sí quiero es desmitificar esa idea de que comprar y mantener nos va a reportar siempre beneficios. Quizá hace unas décadas sí fuera así pero, como ya habréis oído mil veces, rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras y los tiempos actuales no son los pasados.

Quiero que os fijéis atentamente en estos gráficos y veáis todo lo que he señalado en ellos. El primero es un gráfico en escala semilogarítmica donde se aprecia muy bien toda la evolución del índice. Para analizar sus tendencias en el pasado es sin duda el mejor y nos indica varias cosas. En primer lugar, la bolsa ha sufrido en el pasado etapas de crecimiento cero. La más significativa es la que va desde 1965 hasta mediados de los 80. Veinte años sin crecimiento bursátil y todo por un encadenamiento de situaciones internacionales graves, Guerra del Vietnam y las dos crisis del petróleo del 73 y el 79. La próxima vez que alguien os diga que la bolsa siempre crece ya sabéis que o miente o se equivoca.

Podemos observar también dos anomalías infrecuentes, jornadas de un solo día en las que las ventas se disparan y todos los valores caen. La más famosa de todas es el jueves negro del año 1929, pero no muchos conocen la mayor debacle de todas un lunes del año 1987. Ambos hechos esporádicos no se deben a ningún factor fundamental, ninguna guerra, ningún suceso extraordinario como pudiera ser el 11S. Simplemente existen ciertas leyes en este tipo de sistemas complejos que hace que, cíclicamente haya derrumbes sonoros, es como las montañas de arena que de vez en cuando sufren aludes y pierden altura, así que lo dicho, stop loss. Parece que existe pues cierta masa crítica en los mercados que puede hacer que todo se derrumbe en un solo día (de eso trata la black swan theory). Recordemos que cuando todo el mundo ha comprado ya solo se puede vender y si nos remontamos a lo sucedido en 1929 eso fue más o menos lo que ocurrió solo que en ese caso la compra a crédito, es decir apalancada, era enorme y lo que vino después del crack fue un impago crediticio enorme que hizo que se precipitaran todas las ventas por falta de garantías y los bancos, sin tener sus fondos garantizados, quebraron en cadena. El crack en sí no es más que el desencadenante de la Gran Depresión que es realmente el hecho catastrófico producido simplemente por un suceso aleatorio sin mayor importancia fácilmente pronosticable. Muchas lecciones fueron aprendidas tras la Gran Depresión una de ellas la de garantizar los fondos de los ahorradores y otra la de intervenir desde el estado para controlar los mercados si hace falta. El laissez faire a la mano invisible de Adam Smith se demostró nefasto y dejo paso al Keynesianismo. Los mercados se autoregulan sí, pero en ocasiones con una brutalidad inusitada. Quizá el mayor error fue el de dejar crecer la burbuja, pero de esto sí que no hemos aprendido mucho.

Sorprende ver que la repercusión en los mercados de sucesos como la caída de la URSS es más bien triste para tan significativo acontecimiento. Pero acercándonos más en el tiempo observamos la entrada en una cierta lateralidad a partir de la crisis de las empresas tecnológicas. Pronosticar si dicha lateralidad va a mantenerse o romper al alza o a la baja sería hacer cábalas si no nos basáramos en cierto factor fundamental. Pasemos al segundo gráfico para entenderlo mejor.

Se trata del mismo índice en el mismo intervalo solo que representado en escala lineal. ¿Tremendo cambio verdad? Aquí apreciamos la magnitud del problema. Porcentualmente la gran depresión fue devastadora pero en términos absolutos de movimiento de capital es insignificante al lado de los dos últimos grandes cracks. ¿Qué ha pasado? Mejoras médicas y agrarias han disparado el crecimiento de la población en todo el mundo, el paso de una economía basada en el carbón a otra basada en el petróleo ha impulsado nuestro crecimiento tecnológico hasta límites insospechados, endeudamiento, inflación, pero ¿dónde están los límites? Bueno pues puede que ya hayamos tocado techo. Y que estemos a las puertas de un nuevo cambio de paradigma en nuestro desarrollo como especie en el planeta. Está claro que pisamos fuerte el acelerador y hemos crecido exponencialmente. La mala noticia es que, un crecimiento exponencial solo es sostenible en un sistema infinito. Nuestro planeta no es un sistema infinito y, sin embargo, todo ha crecido exponencialmente, la población mundial, el endeudamiento de los EEUU, y, en definitiva el consumo de energía y de cualquier recurso natural finito por definición. Así que, por ese motivo no soy optimista respecto a una rotura al alza a largo plazo. Sencillamente no me la creo, con qué energía creceríamos, ¿la fusión nuclear? Ni los más optimistas la pronostican para antes de 50 años.

No pretendo ser catastrofista sino solo realista y desalentar a aquellos que vean la bolsa como la seguridad del rendimiento garantizado porque ya veis que ha habido épocas que sí y otras que no y quizá esta sea más oscura de lo que nos gustaría. Pero no por ello exenta de oportunidades mientras se mantenga el chiringuito, esperemos que sí. Es mi punto de vista, quede claro, pero trato de exponerlo con la máxima claridad porque de dicha visión se deriva toda mi estrategia.

Si, a pesar de todo queréis depositar parte del dinero en acciones mi recomendación es la siguiente. Escoger acciones de alta rentabilidad por dividendo, del 5% en adelante, en brokers con baja o nula comisión de custodia. Con mucha probabilidad no nos servirán fondos gestionados. Algunos ETFs sí podrían servir. Entrar cuando creáis que el título está en mínimos o cerca de mínimos, una buena estrategia podría ser efectuar entonces una compra fraccionada para asegurar un precio medio por acción y/o participación más bajo. Si entráis en acciones que sean valores seguros, es decir títulos que sabéis que no van a irse al carajo. Yo me olvidaría de telecincos, iberias y cosas así. Hoy están bien y mañana ya no existen. Luego pues lo importante, aunque la revalorización en media sea cero si entráis en mínimos no puede empeorar mucho y, en cambio estaréis sacando de ese capital más de un 5% de rendimiento anual gracias a los dividendos. Así que esta es la única filosofía correcta que veo si vamos a apostar por invertir parte de nuestro capital en la estrategia buy&hold. Compra bajo y con alto dividendo.


Resumiendo

La estrategia del comprar y mantener es la más sencilla de todas ya que solo necesitamos saber cuándo entrar y luego quedarnos pero en periodos malos puede ser dolorosísima ya que implica soportar bajadas enormes (drowdown en la jerga finaciera) y quedarnos impávidos algo para lo que psicológicamente no estamos todos preparados, yo el primero. Lo peor de todo es que tampoco está garantizado, como ya he explicado, que en las próximas décadas vayamos a tener una rentabilidad positiva. Fijaos en los que hayan hecho comprar y mantener después del 2005 o incluso antes actualmente estarían muchos de ellos en negativos esperando una lenta y dura recuperación que no sabemos si va a llegar. Es también una estrategia poco líquida ya que exige dejar el capital invertido por mucho tiempo. Así pues creo que cualquier estrategia de buy&hold tiene que fundamentarse en dos principios básicos. Comprar solo en mínimos, y si digo mínimos digo mínimos y bueno ¿cuándo estamos en mínimos? Ahí está el quiz, ojalá fuera tan fácil. Actualmente no todos los títulos cumplen las propiedades requeridas por lo que la labor de rastreo de oportunidades de compra va a tener bastante peso. Y la segunda, y esto sí es más fácil de hacer bien, que sean títulos de elevado rendimiento por dividendo a la vez que buenas empresas de sectores seguros, telecos, energía, farmacéuticas, minería de metales nobles, ferroviarias y el BME... ya sabéis, evitar aéreas, constructoras, automovilísticas y bancos.

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En la continuación de esta entrada trataré de explicar otras rutinas de entrada y salida también a medio y largo plazo que pueden ser incluso más rentables que el mero buy&hold. En las estrategias buy$hold lo más importante es detectar las oportunidades a tiempo y entrar en ellas cuando se presentan como si se trataran de depósitos a largo plazo. El peso de la rentabilidad de nuestra inversión será el dividendo. Y esto es todo. Espero que os haya servido, así que aquí me despido por hoy.

Hasta la próxima y por si las moscas buenas fiestas a todos.
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  1. #3
    Anonimo
    20/01/10 15:47

    Ahora estoy sobre un 60% de mi patrimonio liquido, el no liquido yo tambien lo contabilzo por lo menos por lo que lo adquiri sin hablar de hipoteticas plusvalias sobre viviendas o plazas de garague.Saludos

  2. #2
    20/01/10 03:46

    Gracias silencio. Bueno cuando digo bolsa digo renta variable por supuesto, puede ser inversión directa en acciones o indirecta a través de fondos. Evidentemente el porcentaje lo medimos respecto al capital líquido disponible. El patrimonio de bienes materiales e inmuebles es más difícil de tasar y es un patrimonio poco o nada líquido por lo que nunca lo he tenido en cuenta.

    El porcentaje, como he dicho, va a depender de varios aspectos. De la experiencia que tengamos en inversión y de nuestra tolerancia al riesgo. Si estamos empezando yo dispondría pues entre un 10 y un 20% del capital y permanecer durante un tiempo conservadores hasta ver si nos desenvolvemos bien o no y hasta aprender de nuestros propios errores.

    Así pues, con un capital de unos 10.000€ ya se podría empezar a jugar con unos 2000€ en operativas de largo plazo. Pero, el problema de empezar a invertir con cantidades tan limitadas es que nuestro abanico de posibilidades es reducido. Si tenemos 100.000 ya podemos jugar con unos 15.000 que si es una cantidad que para empezar va a permitirnos más juego.

    ¿Porqué ser conservador al principio? Pues ya lo he dicho mil veces en el blog, por el factor humano. No somos máquinas y hasta que no domestiquemos nuestra tolerancia al riesgo y no aprendamos a medir nuestra exposición al mercado hacerlo con porcentajes mayores creo que es jugársela demasiado.

    Nuestras primeras inversiones deben tener un espíritu didáctico, servirnos para aprender y en segundo lugar para ganar algo más de rentabilidad claro está.

  3. #1
    Anonimo
    19/01/10 23:04

    Feliciades por el bolg, es muy bueno.Una pregunta que % del dinero que dispones invertirias en la bolsa?, descontando ya partrimonio de pisos o plazas de garague