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El Inversor Eficiente

Inversión eficiente en el siglo XXI

Construyendo Carteras Eficientes

Tras varios años apartado del blog he decidido que era hora de retormarlo tras tan larga pausa. Con más calma y también con más conocimiento nuevo adquirido. Estos últimos dos años he gestionado un patrimonio de un volumen significativo con el que he podido configurar una cartera con total discrecionalidad lo que me ha permitido tocar entornos a los que, con mi capital propio, no habría tenido acceso. O al menos no en las mismas condiciones. Mirando atrás en mi propio blog puedo ver que muchos de los posts que escribí entonces, ahora, con la experiencia adquirida, no los escribiría. Otros, sin embargo, los seguiría firmando a pies juntillas. Así que trataré de empezar de cero y narrar mi experiencia de construcción de carteras eficientes en un entorno real y para todos los públicos, así como mi filosofía de inversión que, aunque comparte muchos elementos con la del pasado, en otros aspectos no podría ser más opuesta. Supongo que influido por el contexto económico actual, que ha cambiado, y por el capital a manejar. No es lo mismo cuando se maneja dinero propio, que dinero ajeno. Ni tampoco manejar cantidades modestas que pueden ser rápidamente suplidas por la nómina, en caso de pérdida, que volúmenes de mayor entidad cuyo principal es varios órdenes de magnitud mayor que la renta. Pero ya tendremos tiempo de discutir sobre estas qüestiones. Empezaré pues por este post que es un reciclado de otro que ya hice hace un año en otra red social pero cuyas ideas siguen plenamente vigentes. Espero que sirva como breve introducción de la que ha sido mi filosofía de inversión. Adelante pues.

Hago hincapié en el término eficiente por dos motivos. El primero es que mi filosofía se ciñe mucho a las reglas de inversión pasiva en el entorno de la frontera eficiente y de la teoría moderna de carteras de Markowitz. El segundo, es que busco ser eficiente también en el tiempo y el dinero (comisiones) que le dedicamos a la cartera. Es justo reconocer que también bebemos de la filosofía de la cartera permanente de Harry Brown y de las carteras indexadas de John C.Bogle. En ese sentido, la inversión pasiva será nuestra mejor aliada. Nuestro objetivo es obtener una relación rentabilidad riesgo buena, sharpes altos, y que requiera poca operativa y poca inversión en tiempo para su correcto cuidado. La metodología que voy a usar hecha mano de las estrategias y productos clásicos pero también me adentraré en algunos de los productos más interesantes de las finanzas del SXXI. Porque sí, las finanzas están dejando de ser lo que eran gracias a las nuevas tecnologías y hay que irse adaptando a los nuevos tiempos. Tiempo habrá de hablar de ello.

El primer principio de mi filosofía es asumir que no tenemos la bola de cristal así que evitaremos operar emocionalmente o tratar de anticiparnos al mercado. Para ello, nuestra operativa se basará en el reajuste periódico hacia los pesos objetivo minimizando o incluso prescindiendo de los movimientos tácticos.
 

 Tabla Periódica de Callan de las Inversiones. Es fácil ver que no hay ningún patrón en la rentabilidad de las diferentes clases de activos. Resulta imposible pronosticar cual será la clase que se comportará mejor y cual peor.

Fases del ciclo de mercado. Muchos movimientos tácticos tratan de beneficiarse de los ciclos económicos pero ninguno lo consigue con éxito de forma consistente.

Y es que la realidad dista de ser ideal, es simplemente impredecible. Como vemos, la duración y el espaciado de los ciclos no sigue tampoco ningún patrón definido.

Viviremos mucho más tranquilos si renunciamos a realizar timings. Sencillamente no vamos a participar en ese juego. Las decisiones importantes por tanto no van a ser el cuándo sino el qué y el cómo. Lo primero que debemos plantearnos a la hora de crear una cartera eficiente es saber con qué piezas constitutivas contamos (ingredientes) y nuestra posición estratégica objetivo (receta). Podemos tener diferentes posiciones para distintos niveles de tolerancia al riesgo y podemos usar unas piezas u otras en función de su disponibilidad y de los niveles de exposición regional, sectorial y en divisa que busquemos tener. Ciertamente el "cuándo" también puede ser importante en algunos casos concretos pero esto es otra historia que será narrada en otros posts si tengo tiempo.

 

Piezas constitutivas

 

1. Efectivo (liquidez)

A) Cuentas y depósitos B) Fondos monetarios C) Letras D) Crowdlending (<1yr)

2. Renta fija corto plazo (1 a 3 yr)

A) Agregada ordinaria (gubernamental más corporativa)

3. Renta fija largo plazo (> 5yr)

A) Agregada ordinaria (gubernamental más corporativa) (> 10yr) B) Bonos ligados a la inflación (TIPs) (~8yr)

Nota: Fundamentalmente usaremos los fondos como vehículo de inversión primario. Nada de bonos, ni preferentes, ni notas estructuradas ni otros productos referenciados. Recordemos que queremos hacerlo fácil y diversificado. Tener bonos en cartera nos obliga a concentrar mucho las posiciones, a menos que tengamos un capital enorme, y por tanto a incurrir en un riesgo excesivo. Así mismo, ignoraremos la deuda high yield de largo plazo ya que para eso está la renta variable y por el mismo motivo tampoco usaremos la renta fija de emergentes.

4. Renta Variable

A) Europa desarrollada (32% UK, 15% Francia, 14% Suiza, 14% Alemania, 5% España, 5% Suecia, 4% Holanda, 3,5% Italia, 2,5% Dinamarca...) B) Norte América USA (93%, Canadá 7%) C) Emergentes  (China 20%, Korea del Sur 15%, Taiwan 12%, Brasil 8%, Sudáfrica 8%, India 8%, México 5%, Malasia 4%, Rusia 3%, Indonesia 3%…) D) Japón  E)  Pacífico ex-Japón (Australia 60%, Hong Kong 26%, Singapur 12%, Nueva Zelanda 1%)

Existe una versión más sencilla para comprar todo el mercado por la que me estoy decantando que sería a través de solo dos posiciones: Mundo desarrollado y emergentes. Esos dos índices juntos comprenden la gran mayoría de los mercados mundiales de renta variable.

5. Bienes raices, inmuebles

A) Fondos REIT Globales (53% EEUU, 33% Asia, 14% Europa) B) Inversión directa (en propiedad individual o colectiva, crowdfunding)

6. Metales preciosos (oro y plata)

A) Réplica física mediante ETFs (Oro y plata fundamentalmente) B) Acciones mineras (54% Canadá, 13% USA, 12% UK, 10% Sudáfrica, 8% Australia, 2% México...)

Desecharemos la inversión en otras materias primas (energía, alimentos, metales industriales) porque están muy correlacionadas con el crecimiento y porque no hay forma razonable de exponerse directamente a ellas sin usar derivados. Se puede indirectamente, vía acciones pero, como hemos dicho, eso no nos ofrece una descorrelación significativa.

Nota:  Los porcentages regionales son sus pesos aproximados en el índice. Así, para europa tenemos el MSCI Europe en el cual Suiza pesa un 14%.

7. Divisas (USD, GBP, CHF...)

Las divisas no son un producto al que nos vayamos a exponer directamente, vía efectivo. Pero sí lo haremos indirectamente. Las piezas de efectivo y renta fija siempre estarán en divisa euro pues de lo que se trata es de que sean la parte segura (no sujeta a fluctuaciones, volatilidad) de nuestra cartera. Por el contrario, sí nos expondremos a divisa extranjera en los productos de renta variable, materias primas y reits. En total tendremos entre un 20 y un 30% de exposición a divisa extranjera, contando el oro físico.

8. Capital riesgo

A) Equity Crowdfunding

Se trata de empresas nuevas o poco consolidadas, startups, que no cotizan en mercados regulados y sobre las que se puede apostar a crecimientos  anuales de dos dígitos si la operación sale bien o a la pérdida completa de la inversión si sale mal. Huelga decir que esta es la pieza más ilíquida y más arriesgada. Nuevamente, aquí la diversificación será nuestro mejor aliado. Desaconsejable para inversores más conservadores.

 

Posición estratégica (Strategic Asset Allocation)

 

Una vez tenemos claros los ingredientes, deberemos encontrar una mezcla adecuada con la que nos sintamos cómodos (esto es que podamos dormir tranquilos por las noches) y que, a la vez, nos provea de una relación rentabilidad riesgo razonable. Las partes de efectivo y de renta fija a corto plazo son las de menor volatilidad y por tanto las menos riesgosas en el corto plazo pero también, en contrapartida, las menos rentables en el largo plazo. Deberemos conocer bien nuestra tolerancia al riesgo y nuestro horizonte temporal porque esta es la decisión que más marcará la rentabilidad a largo plazo de nuestra cartera.

Hay que añadir que la tolerancia al riesgo no es un valor fijo. Puede aumentar o disminuir según el conocimiento que tengamos de lo que estamos haciendo o según el patrimonio que hayamos alcanzado. Es un parámetro más mental que otra cosa y se puede entrenar. Para empezar es importante saber lo que se está haciendo por lo que conviene primero informarse bien y entender que la volatilidad es, al final, el peaje necesario para poder acceder a rentabilidades mayores. Pero también es importante saber que una parte de esa volatilidad sí puede eliminarse de la cartera diversificando a través de activos poco correlacionados. Ya hablaremos de eso. Respecto al horizonte temporal decir que no hay que caer en el error de fijarlo en la edad de jubilación. Una persona a los 65 años tiene la esperanza de poder vivir fácilmente otros 20 más. Cuando una persona se retira sigue necesitando pues que sus inversiones rentabilicen. En el extremo opuesto, alguien que necesita el dinero al año siguiente para comprarse una vivienda debería invertirlo en mayor proporción en activos seguros. Pero ni aquí vamos a recomendar la compra de ninguna vivienda ni estamos para invertir a corto plazo. Una cartera eficiente, por definición se diseña para plazos largos.

 

Ejemplo de posición estratégica de una cartera moderadamente conservadora. Cada una de esas piezas fundamentales puede subdividirse a su vez en distintas subpartes. Así, la pata de renta variable por ejemplo, podría subdividirse en 10% Europa, 5% USA y 5% Mercados emergentes por ejemplo.

Lo más importate es al final definir una estrategia y tratar de ceñirnos a ella sin cambiar de opinión discrecionalmente. Una de las cosas buenas de querer mantener una posición estratégica determinada a lo largo del tiempo es que nos hará ser bastante contrarians. Esto es que compraremos aquello que ha bajado y está barato y venderemos aquello que ha subido y está caro. Y esto es así porque con el tiempo los activos se desplazan de los pesos originales en los que los dejamos por lo que habrá que rebalancear o reajustar los pesos periódicamente lo que nos hará operar siempre contraintuitivamente pero a la vez de forma más segura.

Espero que haya sido útil esta introducción. En futuros posts hablaremos más en profundidad de algunos de los aspectos que hemos citado en el presente post así como de dónde depositar nuestros fondos (banca online, personal, banca privada, etc..). Pero también creo interesante tratar las cada vez más importantes fuentes de financiación alternativa de las fintech (crowdlending, crowdfunding) con las que poder complementar la cartera.

Un saludo y hasta la próxima.

 

  1. #1

    Ausias Fuster

    Buenas Zaratustra, muy interesante tu post. aunque prefiera invertir únicamente en renta variable me atrae la idea de formar una cartera con ETFs estilo cartera permanente, quizás omitiendo la parte de efectivo y RF de CP. En particular me gusta la idea de aportar los REITs a una cartera de este tipo. Estaría bien probar con distintas ponderaciones para cada activo y ver que rentabilidad hubieras conseguido.

    Saludos.

  2. #2

    Gatocosmico

    Buenas, no se si seria mucho pedir que revisar alguna imágenes de post anteriores pues acabo de encontrar este blog y me gusta su filosofía inversora, sobre todo la del post de "Limitar las pérdidas", pero no veo las fórmulas pues la imagen ya no esta disponible, y aunque ya tengo fórmulas adecuadas para saber el riesgo a asumir por posición nunca está de más ver otras formas, que seguro son muy parecidas.

    muchas gracias y un saludo

Autor del blog

  • Inversoreficiente

    Licenciado en Físicas en la UB, Máster en computación en la UPC y posgrado en técnicas cuantitativas en los mercados financieros. Pequeño inversor y gestor de patrimonios.

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