Recuerdo que en mis tiempos estudiantiles, un profesor nos contó que había príncipes de renta (los de los dividendos de las Matildes), gente con información privilegiada (el susodicho) y, si la memoria no me falla, los pardillos (lo que en la guerra se llama carne de cañón). Como en la mesa de póker, si no tienes claro a qué categoría perteneces, viajas en tercera.Como le he contestado a un rankiano (suena a romulano 🤣), parafraseando a Bert (Dick Van Dyke):"Vientos del este y niebla gris, anuncian que algo viene y va a ocurrir" (Winds in the east, mist coming in, like something is brewin’ and ’bout to begin.).¿A qué viene esto? A que tengo suficiente memoria para recordar la empapelada que me metió la CEO de una teleco cuyo nombre empezaba con T (de teutona), en una OPA en la que, al día siguiente de empapelarme el salón con sus prometedoras acciones, vendió todas las suyas al precio que los pardillos avariciosos le pagamos.Entonces yo estaba muy 🐛, Rankia no existía, los módems hacían ruido y no estabas tú para transmitirme la regla de los dos años. Esta me fue grabada a sangre y fuego por la susodicha pájara. Solo que, en ese momento, yo sustituí el 2 por ♾️. Al rato, estalló la 🗯️.com y me consolé viendo lo que les ocurrió a los Terratenientes.La verdad es que el que no se consuela es porque no quiere, porque lo mío con esa señora (que creo que era la mujer del Zorro) no dolió mucho menos que lo otro, que también empezaba con T (de tolai).Entonces, ¿este prócer podría ser otra 🐁 que ha detectado una gran vía de agua antes que la tripulación (entre los que te incluyo) y, por supuesto, antes que los inconscientes pasajeros? Yo soy pasajero, pero empiezo a oler a chamusquina. Ojalá solo sea el ayudante de cocina que ha dejado la tostadora de pan sin supervisión.Y es que ya he sufrido la dolorosa metamorfosis de 🐛 a 🦋. Sea lo que sea, llámame rarito, pero yo veo mala praxis y conflicto de intereses, como en la historia que he expuesto. Bueno, aquella era una delincuente que se libró de la cárcel, motivo por el cual no creo demasiado en nuestro ordenamiento jurídico europeo, y ya no digamos en el patrio.Repito: soplan vientos que invitan a estibar todo muy bien y amarrar el timón por si las moscas.