Manu oquendo
30/12/10 10:08
Ha comentado en el artículo
Tranquilos, ¡que no pasa nada!
Hola, Tomás. Feliz navidad a todos.
Tu comentario y la acertada respuesta de Josephine vienen a cuento de un grave problema anunciado ya hace mucho tiempo (décadas realmente) acerca de la naturaleza "autodegradable de modo determinista" de nuestro sistema de vida.
Hace un par de semanas Manuel Castells, uno de los pocos iconos intelectuales que quedan en la izquierda europea, presentó un libro en la Complutense. Durante el acto dijo lo siguiente al comenzar su charla de casi una hora: “Quien tiene el poder, organiza las reglas del juego” y sigue: “No son el mercado, ni los mercados, ni la tecnología, ni la cultura los que rigen la actividad social. Es el poder quien establece las reglas, las tecnologías, la cultura y las normas que precisa en su propio interés”.
En alguno de mis posts he aludido a este problema desde al menos dos perspectivas:
Desde la sistémica y desde la puramente económica.
Digo "Sistema" porque nuestra organización social tiene todos los rasgos de algo que cae dentro de las reglas de la Cibernética, una ciencia como otra cualquiera cuyas reglas son de aplicación universal. A su vez la economía es simplemente uno de los campos de ejercicio del poder que es quien organiza y gradualmente va alterando las reglas de nuestro sistema social.
Pues bien, una de las leyes de la Cibernética indica que "a medida que crece la complejidad de un sistema el coste de su control crece a un orden de magnitud superior" por lo que muy rápidamente se llega a un punto en el cual el coste del control es mayor que el producto del sistema y éste se vuelve ineficiente (de rendimientos crecientes pasa a decrecientes y llega a tenerlos negativos).
Llegados a este punto si estamos en un sistema biológico éste retrocede hasta que sucumbe dando paso a otros. En los sistemas sociales creo que sucede lo mismo y basta con ver la evolución de las economías occidentales y su panorama de prosperidad decreciente.
Los gestores del sistema --consciente o inconscientemente-- reaccionan a estas situaciones y lo hacen cayendo en otro de los axiomas de la cibernética: "Para reducir la complejidad de un sistema sólo hay dos formas: Limitar Tamaño o Limitar Libertad"
1. Reducir su tamaño y dejar libres a los subsistemas derivados (algo intrínsecamente contrario a la sed de poder de cualquier sistema político)
2. Reducir la libertad dentro del sistema. Ir limitando opciones y capacidad de elección. Lo que nos sucede.
Ambas reducen la complejidad
Desde una perspectiva social y económica Hayek anuncia el mismo proceso en su librito de los años 40 “Camino de Servidumbre” era otro contexto pero la esencia es la misma. Es un libro de plena actualidad y por eso vuelve a verse en las buenas librerías.
Hoy vivimos en un sistema muy propenso --en ciertas manos ideológicas más-- a mostrar su naturaleza absolutista-estatista apenas camuflada porque el 70% de los costes de nuestra producción privada (la que sustenta todo el resto en último análisis) están dictados por el estado.
Es demasiado y ha contagiado ya el resto de las libertades que, para "preservar el sistema", deben ser restringidas.
Comenzar por el coche es un buen mordisco al derecho de propiedad. La casa ya se la pueden quedar si no pagas el IBI que te confiscan cada año (El IBI ha subido de un 40 a un 80% en los tres últimos años)
Es inevitable que este carácter estatalista a ultranza sea abrumador y se vaya extendiendo a otras facetas de la vida.
El coche siempre ha sido un icono odiado por los jacobinos porque es un instrumento que de alguna forma aumenta las opciones del individuo y su libertad. No es de extrañar que con su habitual impudicia moral vayan a por él. "Sólo faltaría que además de pobres fuesen libres"
Lo que nos está sucediendo es esto y es grave porque no creo que la ciudadanía, mayormente apática y con un altísimo porcentaje de fracaso escolar inducido por mero interés del sistema, esté por la labor de plantar cara o de aceptar opciones políticas más respetuosas con la libertad del individuo y sus derechos. En esto, como en tantas cosas, el síndrome Derecha-Izquierda bloquea las mentes con efectividad.
Feliz año nuevo a todos.