Europa se lleva su oro de EEUU a toda velocidad mientras que España aún guarda miles de onzas en Nueva YorkIncertidumbre geopolítica, desconfianza o simplemente porque se dan las condiciones. Nadie sabe a ciencia cierta (al menos nadie lo dice abiertamente) por qué los países europeos están llevándose su oro de EEUU. La gran repatriación empezó hace tiempo, con Alemania como uno de los primeros en traer su oro de vuelta a casa, pero ha ganado tracción en los últimos meses. El último país en 'rescatar' su oro de EEUU ha sido Países Bajos. Durante años, pocos se acordaban del oro, ese metal precioso que era una inversión aburrida que ni subía ni bajaba de precio y encima no da cupones o dividendos. Pero en los últimos años todo ha cambiado. El oro casi ha multiplicado por cuatro su precio (desde 2016) y ahora cada vez son más los países que quieren tenerlo bajo sus pies y no a un océano de distancia. Sin embargo, España, cuya gestión del oro ha sido cuando menos dudosa en las últimas décadas, no ha movido ni un dedo todavía. Una parte desconocida de las menguadas reservas del oro español se encuentran guardadas en EEUU, precisamente.España conserva hoy unas 281 toneladas de oro, pero no todas descansan bajo las calles de Madrid. Según datos del World Gold Council, recopilados por Euronews, las reservas españolas están repartidas entre el Banco de España y depósitos situados en Estados Unidos, Reino Unido y Suiza. El gran interrogante es cuánto oro español se encuentra exactamente en territorio estadounidense y qué pasará con él dada la conflictiva relación que mantienen Pedro Sánches y Donald Trump. La información disponible no ofrece un desglose por países, por lo que no es posible determinar qué parte de esas 281 toneladas está custodiada en EEUU. Lo que sí puede afirmarse es que una parte de las más de 9 millones de onzass españolas se encuentran allí, una cuestión que adquiere mayor relevancia en un momento en el que varios bancos centrales europeos están reconsiderando dónde guardan físicamente sus lingotes.La decisión de mantener una parte del oro fuera de España no es en sí misma extraordinaria. Los bancos centrales llevan décadas distribuyendo sus reservas entre grandes centros financieros internacionales porque disponer de lingotes en plazas como Nueva York o Londres facilita su utilización como activo financiero, como garantía y su movilización en los mercados internacionales.La eventual 'quietud' de España e Italia con sus reservas contrasta con la dinámica emprendida por sus socios continentales. Dos factores no especialmente ajenos el uno del otro han llevado a una relocalización de las reservas de oro entre diferentes países europeos que algunos ya consideran un gran 'repatriación'.En términos generales, en los últimos años (pandemia, proliferación de guerras, escalada geopolítica) el mundo se ha convertido en un lugar todavía menos seguro y, por eso, tiene lógica el querer tener el oro (activo seguro por excelencia) más cerca de casa, por así decirlo. En términos más específicos, a ese factor de fondo se le une el cambio en EEUU a una Administración mucho menos amistosa, con constantes amenazas de Donald Trump y su gabinete a sus otrora aliados. El hecho de que un importantísimo depósito de oro extranjero como EEUU (la Reserva Federal de Nueva York ofrece un ejemplo perfecto) pase a ser hostil, justifica el importante trasiego de lingotes.La semana pasada, el Banco Central de los Países Bajos (DNB) anunció que, entre marzo y agosto, había trasladado a Londres un total de 86 toneladas de oro que anteriormente se encontraban almacenadas en Nueva York y Ottawa. La mayor parte de este traslado se realizó mediante ventas seguidas de recompras, mientras que el resto se trasladó físicamente entre los distintos lugares de almacenamiento. A finales de 2025, las reservas de oro del DNB ascendían a un total de 612,4 toneladas, de las cuales 313 toneladas se habían almacenado anteriormente en Norteamérica. "Esperamos no tener que utilizarlos nunca, pero es necesario reforzar nuestra resiliencia y capacidad de respuesta", ha justificado la decisión Olaf Sleijpen, gobernador del banco central neerlandés.Los holandeses vendieron unas 59 toneladas en Nueva York y luego compraron más reservas en Londres, lo que significó que no fue necesario transportar esa cantidad a través del Atlántico. Sin embargo, más de 27 toneladas fueron "trasladadas físicamente" desde EEUU y Canadá hasta la localidad holandesa de Zeist. Una cantidad similar se envió también desde Zeist a Londres.Tras la reubicación, la proporción almacenada en Londres asciende al 32%, mientras que las proporciones almacenadas en Nueva York y Ottawa se reducen al 18,5% cada una. Otro 31% se encuentra almacenado en los Países Bajos. El DNB ha justificado la medida alegando una mayor incertidumbre geopolítica, que exige una mayor liquidez y negociabilidad de sus reservas de oro. Además, la distribución entre América del Norte, Londres y los Países Bajos es ahora más equilibrada.eleconomista.es