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Contenidos recomendados por Avante

Avante 25/09/21 18:12
Ha comentado en el artículo ¡Qué más da un seguro que otro! (consejo para enteraos)
Así es, Snakke. Estudié biológicas. A eso le agradezco, sobretodo, que aplico el método científico en todo lo que hago. No a las creencias, sí a lo que puedo demostrar o -razonablemente- prever.De ahí a estudiar producción en RTVE. Agradecido a esto porque me espoleó la fibra creativa.De ahí a programar para un distribuidor de ordenadores. Con lenguajes que ya son prehistoria pero me ayudó a estructurar el pensamiento.De ahí a una empresa de publicidad. Entrené, especialmente, habilidades comunicativas.De ahí a mi empresa de imagen y sonido. Un gran cliente me llevó a la quiebra. Aprendí que uno puede hacer bien las cosas pero que circunstancias externas pueden acabar con todo.De ahí a ser agente de Mapfre, uno de los dos únicos AIE con un programa especial que no se repitió jamás (creo que era demasiado costoso). De ahí a tener una oficina fueron meses hasta acumular 10 años como agente. Mapfre era, por entonces, una fuente de pensamiento mutual, lo mejor en materia de filosofía social del seguro. Aprendí que lo que uno hace tiene trascendencia para los demás y a decir "NO" cuando mi propuesta no era la que convenía o el cliente era perjudicial para el asegurador. Llamémosle ética de negocio.De por medio hice el curso de mediador de seguros titulado (mal llamado "de corredor", pues pasé a ser un agente con más estudios e independientes).En el 8º año, más o menos, convencido de que me estaba perdiendo algo clave, me inscribí en la 1ª promoción del curso de Gerencia de Riesgos de AGERS, la Asociación Española de Gerencia de Riesgos y Seguros. De ahí a la Univ de Barcelona donde cursé una EU en Gerencia de Riesgos. La Gerencia de Riesgos me cambió la vida. Antes yo era un vendedor de seguros, entrenado técnicamente, pero un vendedor. A partir de ahí cambié la clave: empecé a pensar en riesgos, en cómo tratarlos, en que debía disponer de las mejores herramientas para la transferencia de esos riesgos y que el seguro era lo que venía al final y debía ser como un zapato para el pie: ni grande, ni pequeño, ni inadecuado para el interés del cliente. Eso, obviamente, era un callejón sin salida para un agente. Vi con claridad que había cambiado de bando, que ya no podía representar a una marca porque mi papel consistía en ser una parte del cliente: la que sabe de riesgos y de seguros.Como corredor, pronto aprendí que no llegaría a nada si no me especializaba. Corren un gran riesgo los clientes del corredor que dispara a todo lo que se menea. Necesitaba ser uno de los mejores en las áreas en las que me especializaría. Y creo estar en camino de conseguirlo. Ser corredor me ha hecho libre, independiente y dueño no sólo de mi tiempo sino también de qué hago y qué cuento. ¡Menuda parrafada te he soltado! Así ya sabes de qué pie calzo.Saludos,
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Avante 10/08/21 12:26
Ha comentado en el artículo ¡Qué más da un seguro que otro! (consejo para enteraos)
Bueno, yo soy corredor. Los hay que hacen bien su trabajo asesor en plan 360 y quienes solo sirven como comparador de precios baratos (que es lo que estás definiendo). Eso pasa en todas las profesiones, lamentablemente, lo que conlleva un cierto esfuerzo hasta que das con uno que si funciona. El tema de las comunicaciones está diseñado precisamente para tu seguridad. El corredor debe asistirte en todo momento y filtrar a priori cualquier posible incumplimiento de contrato o abuso y es obvio que si no se entera de qué pasa... cuando tengas un problema ya serán hechos consumados. De ahí que controle la I formación presente en las comunicaciones, al igual que hace un abogado o un médico. Eso sí, si caes en manos de un mal corredor eso no ayuda. Pero, en ese caso, el problema no es el sistema sino el mal profesional que causa interferencias en el mismo. Solo el 0,36 % de las reclamaciones de seguros en 2020 fueron dirigidas contra un corredor. Lamento tu experiencia pero sigue Sie do mi recomendación que busques uno con quien compartir toda tu vida. Es decir, que lo merezca. Gracias por comentar! 
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Avante 14/02/21 15:44
Ha respondido al tema Seguro de hogar destinado para alquilar
Buenos días.El seguro de una vivienda destinada a ser alquilada difiere de aquel de vivienda para uso propio permanente, del mismo modo que también es distinto un seguro para una segunda vivienda.En particular, al cambiar el uso, hay ciertas coberturas que desaparecerán de tu seguro (por ejemplo, la de joyas) mientras que otras simplemente varían en su enfoque. El caso más obvio es en la Responsabilidad Civil puesto que puedes causar daños a las personas y bienes de tus nuevos inquilinos por mal estado de alguna instalación pero, además, al ejercer una actividad de negocio, asumes una responsabilidad civil subrogada o subsidiaria de aquella de tus inquilinos si estos causan daños al edificio o a tus vecinos y no tienen o no es suficiente su seguro. Asimismo, la propia casa y mobiliario pueden sufrir daños causados por tus inquilinos y, de haber un siniestro que impida la habitabilidad tendrás una pérdida de alquileres.Esos son, solo, algunos de los riesgos a los que te puedes enfrentar. Consejo: acude a un corredor y hallará la mejor forma posible de protegerte.Otra recomendación: exige a tu inquilino que contrate, al menos, un seguro de responsabilidad civil familiar (si es un piso nunca menor de 600.000€ ) en el que conste su condición de inquilino.Otra recomendación: hay unos seguros que rondan el 4 o 4,5% del importe anual de alquiler que cubren la situación de impago de alquileres por plazos que oscilan entre los 3 y los 18 meses. Cubren también todos los gastos legales de un desahucio. Muy interesantes pero, ojo, que los hay que solo cubren en caso de sentencia por lo que el abono de mensualidades impagadas puede ser una ilusión y si el inquilino sale de casa sin juicio puedes tener que devolver lo cobrado. Es cuestión, como siempre, de elegir bien. Por ello te recomiendo un corredor dado que no conozco a ningún ciudadano que salga bien librado de una contratación sin asistencia profesional.Saludos,
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Avante 03/02/20 14:21
Ha comentado en el artículo Los bancos, una inversión apestada
En el S.XVIII aparece, por impulso de Carlos III, un banco "pelota" que recibe el nombre de Banco de San Carlos (por el rey). Nada más empezar sus operaciones uno de sus ejecutivos fue encausado por irregularidades que fueron más tarde sobreseídas. Más adelante, mantuvo el nivel peloteril cambiando su nombre a Banco de San Fernando (por Fernando VII). De ahí pasó a ser el Banco de Isabel II (adivina quien llevaba corona por entonces). Tras la transición hasta tuvimos billetes firmados por alguien que estaba en la cárcel. Y, desde luego, a veces da apurillo entrever qué peloteos particulares se trae en esta última época porque siendo Banco de España lo lógico sería que intentara caernos bien a todos. Pero no, parece ser que está más por la labor de cuidar de sus cada vez menos administrados que de los cada vez más súbditos del Reino. Con la desaparición, casi íntegra, de las Cajas (no estoy defendiendo su modelo de gestión sino su razón de ser) desapareció también una forma social de interpretar las necesidades del ahorrador y del prestatario que gracias a la concentración debida a las necesidades de solvencia (eso es lo que nos han contado, al menos) ha devenido en la generación de monstruos financieros too big to fail a los que no se les puede ni toser. ¡Menudos monstruos! han tenido una actitud gamberra, insolente y hasta diría que sociópata en demasiados ámbitos. Parece como si el "todo vale" del peor capitalismo salvaje hubiera encontrado su horma del zapato en esta banca. ¿Competir? Pues no sé, me da a mi que operan ya como una especie de cartel con pequeñas diferencias que mantienen las apariencias pero en materia de malas prácticas, de falta de respuesta a la España vaciada, de ninguneo a la forma de relacionarse con la banca por parte de la tercera edad, de absoluta falta de remordimientos y responsabilidad en lo que se refiere a prácticas abusivas masivas que saturan los juzgados (ad-hoc, no lo olvidemos)... son cualquier cosa menos empresas éticas y responsables. Por más que metan unos milloncitos en ese intrumento de su particular "astroturfing" en forma de memoria RSE o hagan anuncios con música y voces edulcoradas hasta que petan los diabéticos. Llevan décadas, al menos desde que entró en vigor la Ley 9/1992 (que fue luego sustituida por la 26/2006) saltándose a la comba la prohibición de endosar seguros. Lo han hecho al más puro estilo siciliano y seguirán haciéndolo. En este momento les importa un bledo el efectivo en depósitos ¡hasta te cobran por guardarlo! Les va intermediar en productos de inversión y más aún si son puras apuestas como los derivados. Y también las comisiones de seguros y de planes de pensiones. Jamás habían tenido tanto margen en los préstamos (teóricamente su beneficio es el diferencial) pero no dejan de lloriquear. Si en plena cresta de la ola pre-crisis (2004) un banco como el BBVA obtenía un beneficio neto de 2.802 millones EUR en 2019 obtuvo 3.512 millones EUR (un 25% más) ¿hay motivos para tanto llanto? En fin, que algo huele a podrido y no es en Dinamarca. Habrá que devolver a muchos ejecutivos al parvulario, a aprender eso que se llama convivencia. Y, de paso, que vayan construyendo su ética que es materia que está a cal y canto encerrada en el sótano.
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Avante 16/12/19 15:50
Ha comentado en el artículo Algo que nunca le explicaron acerca de Vida-Ahorro
¡Hola Zachary! Me alegra haber sido de utilidad :-) Con respecto a tus consultas: 1.- Es normal que obtengas en un producto de esa época rentabilidades del entorno de 4.5 o 5% dado que entonces los intereses técnicos eran del 6%. Si descontamos a la prima pagada los gastos tendremos lo que se llama la "provisión matemática" (lo que se invierte). Así pues, la provisión matemática es algo menor que la prima pagada y de ahí que al aplicarle un 6% genere la impresión de un porcentaje menor pero es por esa merma en el capital; el interés sigue siendo del 6%. 2.- En esas pólizas estaba prevista una "participación en beneficios". La misma se calculaba según diversas fórmulas pero la más utilizada era: participación en beneficios= [(interés real - interés garantizado)*90%] Es decir, al resultado de restar al interés real obtenido el interés garantizado se le aplicaba un corrector del 90%, siendo el 10% restante beneficio para el asegurador. Ejemplo: Interés garantizado: 6% Rentabilidad real: 8% Participación en beneficios (PB)= (8-6)*90% = 2*90% = 1,80% Rentabilidad Total: interés garantizado+Participación en beneficios= 6+1.80= 7.80% ¿Qué sucede en tu caso? Pues que durante un cierto tiempo el asegurador obtuvo rentabilidades superiores al 6% y generó PB. Pero cuando los intereses cayeron por debajo del 6% ... el 90% de 0% es cero. Espero haber sido de ayuda. Saludos,
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