En la última década, la transición energética ha dejado de ser una aspiración ciudadana para convertirse en una necesidad económica. Y frente a esa realidad, el capital privado está llamado a desempeñar un papel que va mucho más allá de la financiación: debe actuar como arquitecto de soluciones industriales que respondan al reto climático desde dentro del sistema productivo.
En Tikehau Capital llevamos más de diez años desarrollando una estrategia temática de private equity centrada en el fomento de una economía baja en emisiones como una tesis de inversión rigurosa, articulada en torno a dos ejes. Por un lado, sectores con alta huella de carbono —como transporte, construcción, energía o industria—, por otro, soluciones concretas orientadas a eficiencia energética, electrificación, insumos bajos en carbono o adaptación climática.
Desde 2013, hemos invertido más de 1.900 millones de euros en 23 compañías en Europa y Norteamérica. Nuestro foco está en el mid-market: empresas con modelos operativos sólidos, entre 20 y 100 millones de EBITDA, vocación internacional, ambición transformadora y capacidad real de escalar. Apostamos por compañías posicionadas para desplegar el futuro. Y lo hacemos con una lógica industrial, estructural y a largo plazo.
Desde 2013, hemos invertido más de 1.900 millones de euros en 23 compañías en Europa y Norteamérica. Nuestro foco está en el mid-market: empresas con modelos operativos sólidos, entre 20 y 100 millones de EBITDA, vocación internacional, ambición transformadora y capacidad real de escalar. Apostamos por compañías posicionadas para desplegar el futuro. Y lo hacemos con una lógica industrial, estructural y a largo plazo.
Coinversión: una señal tangible de compromiso
Una de las principales demandas que escuchamos de los inversores hoy no es solo la consistencia temática o el enfoque ESG. Es algo más estructural: el alineamiento real de intereses. En un entorno competitivo, donde la necesidad de demostrar un valor diferencial como gestores, la pregunta es simple: ¿están ustedes realmente invertidos en lo que ofrecen?
En nuestro caso, la respuesta también es simple: sí. El 78% de nuestro balance está coinvertido en las mismas estrategias que gestionamos para nuestros clientes. Es una convicción fundacional que refuerza la calidad del análisis, la implicación con las compañías y el compromiso con el retorno. Es también una señal inequívoca para los inversores: no proponemos estrategias desde la distancia, sino desde dentro.
EYSA: movilidad urbana con escala industrial
Un buen ejemplo de nuestra tesis es la adquisición de EYSA, una compañía española especializada en proveer soluciones de movilidad. actuando sobre uno de los principales vectores de emisiones en Europa: la congestión del transporte urbano e interurbano. Trabaja con administraciones públicas y concesionarias privadas para digitalizar y fomentar infraestructuras sostenibles, contribuyendo a la optimización del tráfico, la reducción de emisiones y a la mejora de la seguridad vial.
Más allá del componente tecnológico, nos atrajo su capacidad de ejecución en entornos regulatorios complejos, su historial de crecimiento inorgánico —con adquisiciones como Tradesegur o Net4things— y su proyección internacional (ya opera en más de 30 países). Nuestra entrada busca acelerar su expansión, reforzar sus capacidades digitales y consolidarla como plataforma paneuropea.
Más allá del componente tecnológico, nos atrajo su capacidad de ejecución en entornos regulatorios complejos, su historial de crecimiento inorgánico —con adquisiciones como Tradesegur o Net4things— y su proyección internacional (ya opera en más de 30 países). Nuestra entrada busca acelerar su expansión, reforzar sus capacidades digitales y consolidarla como plataforma paneuropea.
EYSA representa bien lo que buscamos: compañías con impacto tangible, visión industrial clara y una agenda climática integrada en su operativa diaria.
Egis: infraestructuras críticas con ambición global
Otro caso emblemático, aunque distinto en su origen y alcance, es Egis. Desde nuestra primera inversión en 2022 hemos acompañado su crecimiento y recientemente hemos reforzado esta alianza a través de un continuation fund de más de 1.000 millones de euros.
Egis opera en el núcleo de las infraestructuras estratégicas y la planificación urbana. En tres años ha duplicado su EBITDA y expandido su huella internacional. Pero más allá de los números, su valor está en su capacidad de liderar el rediseño de las infraestructuras urbanas desde una lógica de sostenibilidad y resiliencia.
Invertir en Egis es apostar por la arquitectura física de la transición. Es construir capacidad industrial europea frente a un reto que exige escala, visión y resiliencia.
De la inversión a la reconstrucción
La descarbonización no es solo una urgencia climática: es una oportunidad estructural para reconstruir el tejido industrial europeo. Y esa reconstrucción no puede hacerse sin capital paciente, conocimiento operativo y voluntad de coinvertir.
Para muchos inversores, el private equity temático ofrece una vía concreta para participar en esa transformación de la economía real, con retornos financieros competitivos y métricas de impacto trazables. No hablamos de invertir en sostenibilidad como tendencia, sino en compañías que están resolviendo problemas reales desde dentro del sistema económico.
Europa necesita campeones industriales capaces de competir a escala global en sectores como la movilidad, la eficiencia energética o las infraestructuras sostenibles. Nuestra tesis es acompañar a esas compañías en su transición: con capital, con visión y con una red de alianzas que aceleren su crecimiento.
Y si algo hemos aprendido tras una década invirtiendo en descarbonización, es que el verdadero impacto se genera cuando el capital está alineado, la estrategia es coherente y la ambición es compartida.
Por David Martín y Christian Rouquerol, co-heads de Iberia en Tikehau Capital