¿Quieres ser un inversor responsable? Los 5 conceptos básicos sobre la inversión sostenibles

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Schroders

Es imposible ignorar el increíble auge de la popularidad de la inversión sostenible.

Según la Global Sustainable Investment Alliance (GSIA), la cantidad de activos “responsables” gestionados como "responsables" los $ 22.9 billones en 2016, lo que supuso un aumento del 68% respecto a 2012.

Uno de los principales impulsores de este crecimiento ha sido el creciente interés de los millennials por este tipo de productos.

Según el Estudio Global de Inversión 2018 de Schroders, las generaciones más jóvenes —sobre todo los «Millennials»— son las que presentan una mayor probabilidad de haber aumentado su exposición a las inversiones sostenibles durante los últimos cinco años: un 73% de los jóvenes españoles de entre 18 y 36 años ha incrementado su asignación. Esta proporción se reduce sustancialmente en el caso de los mayores de 36, hasta situarse en un 60% para estos inversores.

Los Millennials españoles también declararon asignar un porcentaje algo mayor de suscarteras a fondos sostenible, 38% , frente al 31% en el caso de los inversores de mayores de 36.

En general, cuando hablamos de “inversión sostenible” usamos este término resumir toda una gama de temas y formas de inversión. Pero dentro de lo que tradicionalmente hemos agrupado dentro del amplio paraguas de “sostenibilidad y ESG” (ESG significa “medio ambiente, social y gobierno corporativo) existen diferencias. A continuación, explicamos algunos de los términos y definiciones que ha desarrollado la industria a lo largo de los años y que consideramos clave tener en cuenta si quieres apostar por la inversión sostenible:

  • La inversión en ESG, a un alto nivel, implica examinar el desempeño ambiental, social y de gobierno de una empresa. Podrías hacerlo tu, como accionista directo o hacerlo el gestor de fondos en tu nombre. En el aspecto ambiental: los accionistas presionan a las empresas para que consideren y reduzcan su impacto en el cambio climático. En lo social, se trata de que las empresas sean buenos ciudadanos corporativos, o que evalúen su capacidad para adaptarse a las presiones y tendencias sociales, como los cambios demográficos, las actitudes sociales, la confianza social y otras creencias o comportamientos. La última pata, la del Gobierno Corporativo, se refiere a la calidad de la estructura y las prácticas de una empresa, asegurando que la dirección de la compañía equilibre los intereses de las partes interesadas, como accionistas, clientes y empleadores. ¿Tiene la empresa las herramienta para efectuar los controles necesarios para asegurarse de que se toman buenas decisiones? ¿Es la compañía responsable y transparente? La G (gobierno), por lo tanto, afecta inevitablemente a la E (medio ambiente) y la S (social).
  • La inversión ética se produce cuando se descarta conscientemente invertir en una empresa porque se dedica a actividades controvertidas. Lo que se clasifica como controvertido está determinado por los principios o creencias del inversor. Por ejemplo, un inversor puede excluir a las compañías directamente asociadas con la carne de cerdo o el alcohol por razones religiosas. O evitar empresas como las relacionadas el tabaco, el alcohol, los juegos de azar o el entretenimiento para adultos. Este enfoque a veces se llama "basado en valores". Cabe mencionar algunos otros términos: inversión socialmente responsable o ISR. Es quizás el término más antiguo y más establecido relacionado con la inversión sostenible. Las definiciones de IRS varían, pero se relacionan en gran medida con la exclusión de valores mencionado anteriormente.
  • El análisis de sostenibilidad, cuando se integra con las formas más tradicionales de medir las perspectivas de una empresa, puede mejorar la comprensión y el rendimiento. Definimos la sostenibilidad como las características que garantizan que las empresas, industrias o mercados puedan operar dentro de sus posibilidades y mantener la estabilidad a largo plazo. El objetivo es proporcionar una comprensión más completa de las oportunidades y riesgos futuros en comparación con el análisis tradicional. La inversión sostenible también puede significar la exclusión de ciertas actividades o industrias, pero en lugar de ser impulsado por motivaciones éticas, esto se debe a que estas industrias pueden enfrentar problemas profundos que las hacen inversiones pobres a largo plazo.
  • La inversión de impacto significa invertir con el objetivo principal de lograr beneficios sociales específicos a la vez que ofrece un rendimiento financiero. Esto suele ocurrir en los mercados privados (es decir, no en el mercado de valores) y los receptores tienden a ser pequeñas empresas con objetivos sociales claros, que de otro modo podrían no tener acceso al capital.
  • El ejercicio de la propiedad activa (stewardship) significa crear un diálogo activo con las empresas con el objetivo de garantizar que la estrategia a largo plazo de la compañía y la gestión diaria sean efectivas y estén alineadas con los intereses de los accionistas. Una vez más, esto se superpone con algunos de los términos anteriores.

La sostenibilidad y la inversión en ESG a menudo se aplican como un término general. Una comprensión más detallada puede ayudarnos a dar el siguiente paso para convertirnos en un inversor responsable. Dado que un número cada vez mayor de inversores de diferentes grupos de edad valoran las consideraciones de ESG en sus inversiones, la comprensión de estas diferencias y sus implicaciones es un aspecto clave.

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