Amigo Lacaseton, me alegro que en tu casa mandara tu padre. En la mía, según tengo entendido, también mandaba el mio, pero el pobrecito murió a los 27 años. Por consiguiente, no tuvo oportunidad de estar casado 40 años como yo. No te molestes, pero cuando llegue la hora, ya me contarás.
¡Ah!, y por cierto que no tengo ni pizca de ganas de mandar. Y me va bastante mejor que mandando. Lo dicho, amigo mio, quieras o no quieras, te guste o no te guste, este Gobierno (y el gobierno del matrimonio) no tiene arreglo.
Con ésto pasa lo mismo que con los ateos, que no creen en ningún dios e incluso presumen de ello; pero cuando están agonizando es de lo único que se acuerdan. Y llevo vistos casi más muertos que vivos.
¡Ay, que mala cosa es la experiencia muchas veces! Saludos cordiales