Se casan más moscas con miel que con vinagre
Refrán que encarece las virtudes de la educación y la amabilidad para conseguir los objetivos que se pretendan, especialmente porque las personas somos más propensas a confiar en quien nos trate con buenas maneras. Las moscas acuden a la miel por su dulzor y quedan atrapadas en ella, de forma que no pueden escapar y a esa imagen nos remite este dicho. En general, se usa para cualquier ocasión en el que los buenos modales y el reconocimiento con buenas palabras nos pueda conseguir estar mejor que con malas palabras, insultos o una actitud antipática.
Si el que ahora está donde está nos hubiera dicho la cruda realidad de lo que se proponía, seguro es que no estaría.
Ahora nos toca a nosotros el halagar sus virtudes para conseguir lo que queremos; si nos ponemos de frente, más de frente lo tendremos, y a nosotros lo que nos interesa es manipularlo en el sentido de nuestros intereses. Que crea que cuenta con nosotros y que con nosotros tiene asegurada la continuidad es la mejor forma de conseguir que luche por ganársela.
"Mariano, si consigues subir mi nivel de renta real muchos años de gobierno tendrás"
"Mariano, la Merkel te dará la razón pero es el pueblo quien te vota"