Cuestionar su capacidad de trabajo no tiene sentido.
Si me llama la atención su absoluta discreción si se les compara con otros colectivos. Son un mundo aparte y no crean conflictos con la población local.
Al menos donde vivo observo que el sector de restaurantes está en total declive, pero hay uno en concreto que no deja de sorprenderme, supongo que porque llevo muchos años pasando varias veces al día por delante de él. Está en un local en un inmueble caro y de considerables dimensones. Desde su apertura hace ya mucho tiempo casi no entra clientela y tienen una moto de reparto que permanece parada casi todo el tiempo delante de la puerta. ¡Qué harán en la trastienda!
Pero no todo es bueno. La inmigración ilegal y la explotación laboral para con los suyos están a la orden del día.