La banca extranjera reduce su red en España a mínimos históricos
Interesante información la que ofrece la Memoria del Banco de España sobre la evolución del sector bancario español:
La banca extranjera reduce su red en España a mínimos históricos
M.Á.Patiño, Expansion
Las entidades extranjeras en España han reducido su red de sucursales hasta los niveles más bajos de la historia de la banca moderna en este país.
Según la Memoria de Supervisión del Banco de España, las entidades foráneas tenían a diciembre de 2005 un total de 1.310 sucursales operativas, 41 menos que el año anterior. El retroceso ocurre a contracorriente de lo que pasa con las entidades españolas. Las cajas de ahorros y bancos españoles están inmersos en un carrera sin precedentes de apertura de sucursales.
Los bancos abrieron 419 oficinas en 2005, y las cajas 915. Desde 1999, las entidades extranjeras habían tenido una red en España que oscilaba en una horquilla de entre 1.340 y 1.360 oficinas, con años excepcionales como 2003 –cuando el grupo británico Barclays compró Zaragozano– que la red llegó a las 1.640 sucursales. Antes de 1999 no hay datos precisos, al no existir Memorias de Supervisión –el documento estadístico más fiable–.
No obstante, a poco que se analice la historia de la banca extranjera en España, se llega a la conclusión de que antes de esa fecha su red comercial era mayor, ya que en banca comercial –la que más engorda los datos de sucursales– todavía estaban presentes grupos como Natwest y Credit Lyonnais, que terminaron vendiendo sus redes, uno a Sabadell y el otro a Caja Duero y Caja Madrid.
Las grandes estructuras comerciales de banca extranjera hoy en España son las de Barclays y Deutsche Bank. Juntos suman más de la mitad de las oficinas extranjeras, aunque han venido racionalizando su red. También Lloyds TSB ha puesto en revisión su red de casi 30 oficinas. Otros grupos, como el portugués Caixa Geral, sin embargo, han revitalizado sus planes, y algunos, como ING Direct (banco online), se han atrevido a abrir centros físicos.
La banca extranjera también ha reducido drásticamente otros canales de ventas, como los cajeros automáticos y los terminales punto de venta (aparatos para pagos con tarjeta en comercios). En 2005, sumaban 1.220 cajeros, frente a 1.393 en 2004 y un récord de 1.705 en 2003. En terminales, bajaron hasta 8.377 en 2005, un 36% menos que en 2004, y casi la mitad que en 2003.
Los empleados trabajan más
En la sigilosa reconfiguración de la estructura de red que se está produciendo en la banca en España lo más sorprendente es la distribución de horas trabajadas –ratio que ayuda a medir la productividad–.
En general, y después de varios ejercicios de caídas continuadas en el ratio de horas/año, en 2005 los empleados del sistema financiero trabajaron más. Los 253.936 empleados contabilizados en la Memoria de Supervisión (254.414 si también se incluyen otras instituciones, como la estatal ICO), dedicaron una media de 1.657 horas a su trabajo, 42 horas más que en 2004 (casi una semana más en términos laborales).
Los culpables del repunte fueron, curiosamente, los grupos extranjeros, y en menor medida, las cajas (cuyos empleados siempre se han considerado con mejores horarios). Un empleado de un banco nacional pasó de 1.676 horas en 2004 a 1.665 en 2005. El de una entidad extranjera, sin embargo, pasó de 1.650 horas a 2.286 –600 horas más al año–.
El de una caja, por primera vez en muchos años, aumentó su horario, de 1.565 horas a 1.598. El volumen de horas trabajadas es fundamental para negociar convenios, especialmente en los próximos meses, que se revisarán el de la banca y el de las cajas, y además, hay elecciones sindicales.
Los ajustes en la red se están produciendo aumentando personal en todo tipo de entidades, incluso en la banca extranjera, a pesar de que pierda oficinas. Precisamente por ello, la red de la banca extranjera, aunque sea la más productiva en horas/empleado, ha perdido en eficiencia en términos de empleados por oficina: 5,3 en 2005, frente a