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Blog A bordo del Argos
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Una mirada value al mundo de la inversión

Un nuevo libro

 

Al contrario que los austríacos, Röpke al menos ha intentado asumir la realidad de que, como escribe el filósofo político Ryszard Legutko, la mente liberal «está envuelta en una paradoja de la cual suele ser inconsciente: los mercados libres vibrantes presuponen (y requieren para su supervivencia) ciertos valores, instituciones y normas de conducta que el liberalismo socava incesantemente». Por tanto, Röpke rechazó con coherencia «aquella forma de liberalismo económico cuyas aberraciones no pueden caracterizarse mejor que por referencia a la obsesión por lo Incondicional y Absoluto».

Wilhem Röpke, The Social Crisis of Our Times, p. 48
Citado en Christopher A. Ferrara, La Iglesia y el Liberalismo, p. 330

Tras algunas preguntas de algunos amigos para que les explicara, brevemente, en qué consiste mi nuevo libro Value Investing: Austria vs Salamanca (Una mirada crítica a la deriva libertaria dentro de la Escuela Austríaca y los riesgos que para ésta tiene)- EOLAS Ediciones 2020, he pensado que quizás fuera mejor compartir con vosotros estas líneas… con una especial dedicatoria a uno de vosotros quien en su día me felicitó por el proyecto tras leer la Carta del Argos en la que mencionaba mi decepción con la ideología libertaria y que se nos ofrece, principalmente, dentro del paraguas de la Escuela Austríaca.

Os comento brevemente cual fue mi desengaño para que podáis entender qué fue lo que me ha llevado a escribir unas reflexiones que, posteriormente y gracias al apoyo de la editorial y de unos cuantos amigos y argonautas, se ha convertido en mi tercer libro. En primer lugar llegué a conocer la existencia de la Escuela Austríaca hace ya unos cuantos años- 2003 si no recuerdo mal- cuando descubro la existencia en Australia de Chris Leithner, inversor value y economista austríaco… y firme defensor de los valores morales tradicionales como importantes para toda la relación entre los Hombres. A través suyo entendí que los postulados económicos de la Escuela Austríaca encajaban muy bien con planteamientos que me parecían lógicos: un Estado cuyo peso no fuera excesivo y no ahogara a la sociedad civil sino que, precisamente, facilitara su desarrollo; una defensa de un nivel de endeudamiento- para el Estado como para las empresas y familias- bajo, ya que ello facilita la independencia financiera; una defensa de la capacidad de ahorro, del patrón oro como un dinero que no puede ser manipulable por nadie, una crítica al papel de los bancos centrales y la banca con reserva fraccionaria… etc.

Todos esos postulados, en mayor o en menor medida, me parecían razonables y desde aquel entonces había venido “defendiendo” o alabando dicha visión… cuando, en el camino de aprender sobre la Escuela Austríaca y su defensa de la “libertad” (luego explicaré el porqué de las comillas), me acerco a España veo que se muestran o se venden como los continuadores de la Escuela de Salamanca… anteriores por tanto a Adam Smith y con ello obteniendo- según ellos creen- la primogenitura como escuela de pensamiento económico. Nunca he ocultado que soy cristiano- tampoco he exigido a nadie que lo sea- y, al encontrarme con este mensaje “la Escuela Austríaca es continuadora de la Escuela de Salamanca”, lo primero que pensé es que, dado que éstos eran teólogos católicos, aquellos, al menos, aunque no sean creyentes o ni siquiera sean católicos (que a nadie se le exige), como mínimo serían coherentes con la cosmovisión del Hombre que llevó a los Escolásticos a plantear sus postulados en el siglo XVI y siguientes. Eso, para mí, era un punto de confianza… pues si los postulados económicos de los austríacos eran coherentes con la cosmovisión judeocristiana del Hombre, entonces la economía estaría al servicio del Hombre y no al revés.

Sin embargo, a principios del año pasado leí un librito que os recomendaba en esa Carta del Argos, Destapando el liberalismo- SND 2019 de Daniel Marín Arribas. Un librito muy sencillo de leer y tremendamente profundo en su alcance como crítica a la ideología libertaria en sus declaraciones fuera del ámbito económico. Por ejemplo, y por centrarlo en Rothbard como el ejemplo más extremo al que llega la argumentación basada en la “lógica libertaria”, me encuentro con la defensa de un floreciente mercado libre de niños, o la defensa del soborno y el chantaje, por ejemplo. Evidentemente, leer esto me hizo darme cuenta de que había algo que se me escapaba.

Por otro lado, en España en particular y al calor de la defensa que grandes inversores value han hecho de la Escuela Austríaca de Economía como marco intelectual de apoyo para sus decisiones de inversión, los principales representantes de la Escuela Austríaca en España parece que están obsesionados con fomentar la idea de que dicha escuela de pensamiento económico “es” la Escuela del Value. Y no, no lo es. El value investing es un método, una técnica si queréis de inversión, una forma de ayudarnos a tomar decisiones a la hora de invertir en el que lo único que necesitas es conocer la parábola de Graham sobre el Señor Mercado y analizar las cuentas de una empresa (mejor dicho, “entender” dicha empresa) y comparar el valor intrínseco que haya resultado de tu análisis con el precio de mercado o con el precio que un vendedor privado quiera pedirte por su parte. Nada más.

Puedes ser austríaco, keynesiano, friedmanita, smithsoniano, ateo, musulmán, budista, judío, cristiano, amerindio, caribeño, hindú, africano, mediterráneo, aborigen, zurdo, diestro, gordo, flaco, alto, bajo, hombre, mujer, marciano o del universo paralelo que se os ocurra. Si sabes calcular el valor de una empresa y eres capaz de aguantarte las ganas de comprar si el precio de mercado no es lo suficientemente bajo, entonces puedes ser un inversor value sin problemas. De hecho, ni Buffett ni Munger, los dos principales y más respetados inversores value, son austríacos para nada. Y, al igual que hay inversores value muy diferentes en su forma de gestionar e invertir, también los hay que pueden tener diferentes visiones respecto a los postulados económicos. La cuestión es, como indico en el libro, que la Escuela Austríaca hace mal- y entre ellos mismos hay quien también lo ve así- en tratar de asociarse o unirse al prestigio del value investing, porque sin negar que puedan ser compatibles, lo que niego es que sea necesario “ser austríaco para ser value”… y parece, no se por qué interés, que se está haciendo todo lo posible para que todos aquellos jóvenes que llegan al value investing se sientan en la necesidad de estudiar los postulados austríacos.

No tienen por qué. No tenéis por qué.

Sin embargo, y aunque en el libro muestro que algunos postulados austríacos, vistos desde el value, no son correctos del todo (por ejemplo su teoría subjetiva del valor), explico que, sin embargo, es el postulado del valor de los escolásticos el que se ajusta muchísimo mejor al value. Insisto, no estoy diciendo que los escolásticos fueran value o que necesitéis conocer a los escolásticos para ser inversores value, repito que son cosas distintas. Sin embargo, como muestro en el libro algunos postulados de los escolásticos encajan y son más correctos desde el punto de vista value que los propios postulados austríacos. Para que os hagáis una idea, que tiene que ver con la cita inicial de Röpke sobre la absolutización que ejecutan los austríacos, la teoría subjetiva del valor austríaco es un postulado tomado (sabiéndolo o sin saber) de los escolásticos… pero los austríacos toman sólo la parte que les interesa y se olvidan del resto de lo que decían los escolásticos. En este caso, el postulado austríaco es absoluto… el valor es única y exclusivamente subjetivo y para ello, algunos de los que han leído a los escolásticos, citan a éstos indicando que “el valor surge de la estimación de los hombres”, como si esto fuera todo y como si los escolásticos les dieran la razón a los austríacos. Pero no… los escolásticos como explico en el libro evitan el error de absolutización de los austríacos y evitan, a la vez, el error del marxismo. Creo que os resultará interesante.

Pero vayamos a lo que es, en realidad, el corazón del libro. Desde el inicio en la introducción indico que no son los postulados económicos austríacos los que me suponen un problema. Más o menos creo, como he dicho, que son razonables y lógicos, aunque como acabo de explicar creo que algunos son más correctos, coherentes, lógicos y razonables los postulados de la Escuela de Salamanca. No es la parte económica como tal la que me supuso la decepción, como digo… sino la parte ética o moral que se vende alrededor de la Escuela Austríaca como liberalismo o, como prefiero llamarlo, libertarianismo… pues creo que aquí el daño es mayor y creo que la argumentación de Rothbard lleva a un mundo libertario de locos.

La crítica, realmente, es sobre el libro de Murray Rothbard La ética de la libertad, pues como un amigo (austríaco) me dijo es la postura extrema dentro de los austríacos, la postura más conocida como anarcocapitalistas y libertarios. Hay breves críticas a Mises y Hayek, pero el foco real está centrado en la argumentación libertaria de Rothbard en su “ética de la libertad”. Pienso que si una argumentación es capaz de llegar a determinado lugar, la crítica ha de hacerse no en los primeros pasos sino en el extremo… pues si un razonamiento es válido, ha de serlo también en el extremo. No me vale decir que los postulados ideológicos que se defienden es que puedes matar a uno, pero que lo malo es matar a muchos. Si la lógica que defiende el primer paso termina dando pie a defender el último extremo… el primer paso también es erróneo.

Y es así. En el libro muestro cómo la argumentación sobre la que Rothbard construye su libro sobre la “ética libertaria” se basa en mentiras y tergiversaciones. En primer lugar, dado que pretende argumentar su ética libertaria en la ley natural, lo que hace es falsear a Francisco Suárez, escolástico de Salamanca (advierto desde ya que no parece que Rothbard o Hayek hayan leído a los escolásticos… sus citas son de fuentes secundarias; Mises ni los nombra en su La Acción Humana) y, posteriormente para justificar y basarse en la autoridad de John Locke, padre del liberalismo “oficial”, respecto al derecho de propiedad del individuo, Rothbard miente ocultando parte de la cita de Locke que modifica dicha defensa absoluta sobre el derecho de propiedad que Rothbard pretende que creamos. Naturalmente, por mucho que Rothbard hable a lo largo de su libro de la ley natural, es una ley natural totalmente descafeinada, totalmente desprovista de su esencia.

El problema de los tres grandes austríacos es de cosmovisión- por eso terminan defendiendo algo completamente alejado de la Escuela de Salamanca- y es un error tremendo. Al punto que su cosmovisión materialista les lleva a retorcer la verdad y por eso terminan defendiendo una ideología terrible. Mises, por ejemplo, intenta equiparar su “ciencia”, la praxeología, con la lógica y la matemática… cuando incurre en una serie de incoherencias y contradicciones forzadas para que todo encaje. De ahí que se permita el lujo de decidir él quién es un ser humano (los recién nacidos, para Mises, no lo son)… y se basa en una ciencia, la praxeología, que no entendía al principio porqué Hayek, en el final de su vida, cuando escribe La fatal arrogancia, repudia porque veía que le llevaba al marxismo. Y con razón, pues aunque el título de la obra de Mises es “La acción humana”, en realidad su “acción”, como muestro en el libro, se queda corta y es sólo práxis… la praxis materialista, la praxis marxista. Por eso, partiendo de la misma premisa, aunque razone por otro lado, mantiene la misma cosmovisión que el marxismo… como bien supo ver el propio Hayek.

Mises y Hayek son los menos criticados en el libro, por supuesto, aunque sus errores son errores de base, de fundamento, como en su negativa a entender la validez e importancia de la ley natural y por ello se traban y contradicen respecto a los valores morales. Los errores de Rothbard, al avanzar más en explicitar su ética libertaria, son más claros y más evidentes una vez que entendemos la falsedad del inicio de su argumentación. De hecho, habría sido más coherente para Rothbard, defender la ley de la selva, la ley del más fuerte… pero Rothbard no se atreve a tanto. Lo que pasa es que, casi, da igual porque se acerca muchísimo. En resumen su ética de la libertad básicamente supone hacer lo que te de la gana, excepto la violencia y el fraude… pero como muestro en el libro, incluso estos “remilgos” también se los saltan cuando les conviene. Por eso es más coherente y valiente defender la ley de la selva. (Lo que sería aún más horroroso, desde luego).

Para concluir, el esquema del libro está construido en seis capítulos que van ligados de dos en dos, pero con un hilo común que los va enlazando a todos. Los dos primeros son un breve resumen sobre el concepto del value investing y un comentario a la importancia de los valores morales tradicionales que subyacen en los principales inversores value. Los dos siguientes son una reflexión sobre la situación económica actual y el creciente malestar que muchos están experimentando y un repaso a la historia que dio lugar a la Revolución Industrial. Los dos últimos son sobre el libertarianismo, como deriva extremista que está dentro de la Escuela Austríaca y el planteamiento y la razón de la Escuela de Salamanca, que les sobrepasa a todos ellos.

No puedo menos que agradecer a los amigos que han colaborado en el prólogo, variado y de amigos, pues sus palabras sólo contribuyen a mejorar mis propias reflexiones.

Espero que todos aquellos que os animéis a leerlo podáis quedaros con la idea de que el value no precisa de la Escuela Austríaca y que ésta tampoco es, ni por asomo, continuadora de la Escuela de Salamanca… en tal caso, tergiversadora de ésta en sus postulados económicos a los que usa de mala manera y, lo peor, contraria totalmente de la cosmovisión que la Escuela de Salamanca defendía y que dio lugar a una de las páginas de oro de la Historia de la Humanidad. Y como alguno ya me ha pedido indicación de cómo conseguirlo… os adjunto el enlace: www.universitarialibros.com

 

Un fuerte abrazo a todos

 

  1. en respuesta a xiscom
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    #10
    Miguel de Juan

    Para que te hagas una idea, Mises comenta- de inicio- que la praxeología "no abarca todas las realidades"... después se olvida de que si la ciencia no abarca todas las realidades éstas no dejan de existir y tener su influencia real en el Hombre, y "porque sí" decide que la praxeología abarca toda la actuación del Hombre. Por su cosmovisión materialista- aquí el padre ya fallecido Manuel Carreira, filósofo, teólogo y astrofísico, tendría mucho que explicarles a los materialistas para que se den cuenta de qué es materia y cuáles son sus límites y cómo en el Hombre concurren hechos que no son explicables por la materia, pero en fin- decide que la praxeología, a la que compara con la lógica y la matemática (cuando se olvida o no quiere recordar que la lógica exige tres principios: El de identidad, el de no contradicción y el de razón suficiente... razón que NUNCA dan, simplemente "porquesí"), abarca sólo el actuar del Hombre SIN valores morales. Por eso su "acción" no lo es, es sólo praxis.

  2. en respuesta a Miguel de Juan
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    #9
    xiscom

    Mi crítica a la praxeología incide en su carácter anticientífico. Me cuesta creer que pueda existir una teoría así. Por otro lado, y más sibilinamente, se trata de poner la venda antes de la herida: cualquier crítica a la praxeología desde la teoría económica sería rebatida acudiendo a los axiomas que sirven de base a aquélla. En este sentido, es dogmática.
    Es importante recalcar, porque a veces puede que no se sepa, que lo que yo suelo llamar austracismo no existe hoy en día. No hay apenas seguidores. Pocas facultades de Economía se los toman en serio.

  3. en respuesta a xiscom
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    #8
    Miguel de Juan

    Hola @xiscom respecto a la praxeología... la verdad es que es una decepción. Básicamnete, como indico en el libro de forma somera, la diferencia es sencillamente de cosmovisión; un error de cosmovisión sobre el Hombre que, mientras Mises comenta en su La acción humana, la praxeología se centra en "todo el actuar del Hombre", insistiendo una y otra vez en su carácter científico, en realidad no es así. La "praxis" de Mises es equivalente a la praxis marxista, ambas materialistas y por ello con una visión del Hombre equivalente- aunque sus conclusiones y métodos o caminos son diferentes- pero en ambos casos es un Hombre castrado de, precisamente, lo que más le hace humano. El libro debería llamarse "La praxis humana" para no confundirla con la verdadera concepción filosófica de la "acción" que, esta sí, incorpora al Hombre en su totalidad, sin lastres. Sobre el cientifismo de estos postulados... en fin, sus premisas son erróneas y nada científicas, más bien y al contrario de lo que Pepe Díaz Vallejo dice en su parte del prólogo sobre mi libro de que no hay porquesíes ni porquenoes, en el caso de Mises, Rothbard y Hayek, lamentablemente sí hay porquesíes... y en la parte fundamental que es en la base de sus postulados. Aparte de las contradicciones en el argumentario, claro... pero en fin, habrá que dejar todo esto para explicaciones más detalladas en un futuro. Un abrazo!!

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  4. #7
    xiscom

    Te agradezco mucho, Miguel, tu valentía al atreverte a denunciar lo que para ti es una enorme impostura. Y digo valentía porque no es fácil escribir un libro que va en contra de una poderosa corriente de pensamiento que pretende hacer creer que austracismo e inversión en valor van de la mano. Nada de eso. Ya sabemos el origen personal de esta confusión. Hace unos años que nos conocemos y en alguna ocasión te he comentado que no comulgaba en absoluto con los postulados austriacos.
    Mi crítica es diferente a la tuya, pero convergente. Parte de la teoría económica, donde la llamada Escuela Austriaca hace tiempo que no tiene nada que hacer. De hecho, se reconocen algunas ideas suyas, pero, en conjunto, se la tiene por difunta. Como la marxista, por cierto.
    Todo el entramado praxeológico es ridículo.
    Y de liberales, poco. El gran John Stuart Mill los fustigaría sin remisión.
    Saludos cordiales.

  5. en respuesta a Siames
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    #6
    Miguel de Juan

    Hola Siames... como dices esa mezcla- que por ejemplo también denuncia Pepe Díaz Vallejo en su contribución al prólogo que le agradezco enormemente- es uno de los errores que trato de comentar en el libro. Una cosa es que haya postulados económicos que puedan ser más o menos adecuados dentro de la Escuela Austríaca (aunque como digo en el libro, creo que SON MÁS CORRECTOS los equiparables de la Escuela de Salamanca, como la teoría subjetiva del valor), y con los que uno puede estar más o menos de acuerdo... pero, por supuesto, el value investing (o cualquier otro método de inversión: el análisis técnico, la gestión pasiva, el tirar una moneda al aire o la que se os ocurra) no necesita de ninguna escuela de pensamiento económica. Ni siquiera de la Escuela de Salamanca. Es posible que, como digo, algunos postulados económicos me puedan parecer más razonables que los de otras escuelas de pensamiento económico, pero nada más.
    El problema, como indico a lo largo del libro, no son los postulados económicos- aunque, insisto, veo más adecuados, correctos los de los escolásticos de Salamanca- sino el resto de la ideología liberal, que como explico en el libro realmente ya estamos hablando de libertarianismo, que trata de subirse al mismo carro.
    En ese sentido el problema es que utilizar una palabra hermosa como es "libertad" hace a muchos pensar que o la defiendes por encima de TODO o no eres "defensor de la libertad" y, poco menos, te conviertes en un tirano o algo parecido. Lógicamente la cuestión no está en la palabra en sí misma... si no en el significado que le demos. En el libro muestro cómo Rothbard basa su argumentación en mentiras y tergiversaciones y cómo el libertarianismo al poner la palabra "libertad" por encima de todo la ponen por encima de la Verdad y con ello terminan llegando a posturas aberrantes. En realidad, su "libertad" (la del liberalismo actual que ha perdido su esencia como defienden varios pensadores liberales como el ex senador Marcello Pera) no es libertad sino "licencia" y la diferencia es fundamental.
    De la misma forma que es fundamental el error de base de Mises y su praxeología que en el título de su obra cambia por la palabra "acción" como si praxis y acción fueran iguales... y no lo son. El error es de cosmovisión sobre el Hombre... de ahí que se llegue a posturas tan alejadas de los escolásticos de los que se pretenden ser seguidores (Rothbard, Hayek y los españoles; Mises si no recuerdo mal ni conoce a los escolásticos... los otros dos sólo de fuentes secundarias).

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  6. #5
    Siames

    Que necesidad de mezclar austriacos, escolasticos, guelfos y gibelinos con el value investing. Hace años que me escandalizó que parames y compañia se dedicaran a hacer proselitismo de unas teorias que estan en buena medida anticuadas. No solo no hace falta ser austriaco para ser inversor value, sino que si me apuras está algo en contradicción (el inversor value explota la ineficiencia del mercado). Pero más importante aun tampoco hace falta ser de la troupe Austriaca para ser liberal, es más tambien veo algunas contradicciones (la falta de pensamiento critico en los del patron oro).

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  7. en respuesta a unopoleco
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    #4
    Miguel de Juan

    Bueno... es cierto que es una pena; de hecho, cuando escribí la Carta del Argos en el que exponía mi decepción con lo que pensaba que defendía la Escuela Austríaca/liberalismo uno de los argonautas decidió irse, sin pedirme que le aclarara algo más, porque pensaba que me había vuelto en contra de la libertad. Por ejemplo, en esa triple definición que me haces (profesional, liberal y cristiano)... yo no veo problema ya que, como le dijo el papa Benedicto XVI al ex senador italiano Marcello Pera "la esencia del liberalismo es cristiana" (de hecho, antes que Locke... ya Francisco de Vitoria- y con él TODA la Iglesia desde el principio del cristianismo- defendía la libertad del Hombre, y Vitoria, en concreto, la libertad del Hombre frente al Estado...algo que, por otra parte, en España y en concreto en León tenemos claro desde antes del siglo XVI... pero los extranjeros desconocen la Historia de España (y muchos españoles) y la que conocen es la Leyenda Negra).
    Sin embargo, dicho ésto, es cierto- y por eso ponía la palabra libertad entrecomillada en el texto- que hoy por hoy, el liberalismo ha perdido esa esencia cristiana... de ahí que se termine defendiendo una visión del Hombre pretendidamente científica pero que en realidad se queda coja. Parece mentira, porque se supone que la economía al tratar de "números" estamos hablando de matemáticas y por ello puede no tener efectos morales, pero como digo parece mentira pero en realidad la economía es una ciencia social que trata del Hombre y de ahí que la importancia del tipo de cosmovisión sobre el Hombre sea fundamental.
    La valentía por anteponer la Verdad... bueno, no sé si seré tan valiente! Pero me parece básico. Si queremos construir algo y defender una postura tenemos que hacerlo sobre la Verdad. No sobre la mentira como hace Rothbard de forma burda. A mí no me gusta enterarme de que he estado defendiendo una ideología que pensaba que no defendía la venta de niños o el soborno, por ejemplo y luego ver que sí, que según el camino argumentativo por el que "razonan" terminan defendiendo esas posturas y otras igual de horrendas. Enterarme que todos los ejemplos que ponen para defender su postura "libre de valores morales" son ejemplos meramente económicos (por ejemplo- es mío- comprar un menú Big Mac o comprar un Whopper) mientras a la vez están diciendo que su praxeología afecta a todo el actuar del ser humano y no ponen ejemplos en los que sí hay un aspecto moral. Siempre ponen ejemplos "inocuos", pero el planteamiento de su ética libertaria o de su praxeología es para todo. Eso no está bien... si alguien quiere plantear una ética libertaria para toda la Humanidad y para todo el actuar del ser humano ha de incluir también aquellos casos y ejemplos donde todos veamos los efectos morales y cómo funciona esa teoría suya.
    La decepción fue grande... y no podía callarme, por mí mismo y por todos aquellos que, al calor del éxito que tiene el value investing como técnica o método de inversión, se ven asediados con toda esta ideología de rondón.

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  8. en respuesta a Miguel de Juan
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    #3
    unopoleco

    Si van por ahí los tiros, estoy deseando más que nunca que me llegue para leerlo (como así hice y disfruté con los 2 anteriores).

    Siendo gestor profesional, liberal y cristiano (y te lo dice alguien que no es ninguna de las tres cosas) es muy valiente por tu parte anteponer la Verdad, sabiendo además que algunos no van a hacer el esfuerzo de entender tus reflexiones anteponiendo la ideología a la razón.

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  9. en respuesta a unopoleco
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    #2
    Miguel de Juan

    Hola @unopoleco, gracias a tí. Lo que más me sorprendió al analizar el libro de Rothbard fue lo sencillo de desbaratar su argumentación al encontrarme con la mentira en las que se basa. Es parecido a la sorpresa cuando leo que Hayek había dedicido abandonar (lo intentó, pero no pudo al final pues en el libro La fatal arrogancia aún tiene un desliz) el utilitarismo materialista de su maestro Mises... "porque le llevaba al socialismo". No lo entendía hasta que encontré la diferencia entre la praxis y la acción. Mises usa la palabra "acción" de forma errónea, pues filosóficamente la acción implica al Hombre en su totalidad- incluyendo los aspectos morales-, mientras que la praxis, por el contrario (y aunque Mises se empeña en creer que representa al Hombre en su totalidad... contradiciéndose con otras indicaciones que da en su libro La acción humana), se refiere, como dice el filósofo y eurodiputado Rocco Buttiglione a la acción SIN la parte moral. Como digo y como explico en el libro, el error de los tres es de cosmovisión y por ello unos avanzan más o menos en la senda hacia la locura, el genocidio y el absurdo... Creo que conocer los errores que subyacen a las argumentaciones de estos austríacos (en especial Rothbard) puede ayudar incluso a los propios austríacos o liberales conservadores que sí tienen claro que la faceta moral del Hombre es fundamental... de hecho la frase tan manida de "la mano invisible" precisa, según Adam Smith, de una sociedad virtuosa. Si no no funciona como prevén.
    La verdad es que me he encontrado grandes sorpresas al escribir el libro, pero lo mejor ha sido redescubrir a los escolásticos. Merece la pena que los volvamos a poner en valor, pues más que austríacos deberíamos llamarnos "seguidores de los escolásticos"... tienen más razón y además su cosmovisión- se sea creyente o no (que a nadie se le exige)- no da paso a la venta de niños, o a considerar que el ser humano lo es cuando lo dice alguien como Mises y no cuando lo indica la biología. Tanto se vanaglorian de "científicos" y se quedan bien lejos.
    Pero otra idea importante en el libro es conocer realmente qué es la libertad y no confundirla con la licencia que promueve Rothbard y los libertarios (ellos le llaman "libertad" y se denominan "liberales" o libertarios"), pues el que alguien use una palabra hermosa como es la de "libertad" no presupone que realmente esté defendiendo la auténtica libertad. Como escribí en otra ocasión, han puesto la palabra libertad por encima de todo... incluso de la Verdad, haciendo caso a la frase masónica de Zapatero cuando dijo "la libertad os hará verdaderos" y se olvidan de que si la Verdad no está por encima, esa libertad sólo es licencia- como se ve en el libro de Rothbard- ... debemos recordar siempre que es la Verdad la que nos hace libres, no al revés.

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  10. #1
    unopoleco

    Gracias Miguel por este comentario y por indicar cómo comprarlo (estaba pendiente de un email de Amazon para cuándo esté disponible allí).

    "parece, no se por qué interés, que se está haciendo todo lo posible para que todos aquellos jóvenes que llegan al value investing se sientan en la necesidad de estudiar los postulados austríacos."

    En mi opinión la razón es que esta Escuela opera como una secta proselitista:

    * Continua apelación a las raíces e interpretaciones y reinterpretaciones una y otra vez de la vacas sagradas (Mises, Hayek, Rothbard).
    * Acusaciones cruzadas entre grupúsculos de falta de pureza o tibieza ideológica: minarquismo vs anarcocapitalismo sería un caso.
    * Discusiones bizantinas interminables: reserva fraccionaria sí o no, etc...
    * Paranoia y sentimiento de que son una minoría ignorada por oscuros intereses estatales y empresariales. Parecen no entender que abominar de la formalización y el empirismo hace que en Economía prácticamente nadie les tome en serio hoy en día.
    * "Libertad" que casi nadie entiende como tal para blanquear la explotación y de ahí su defensa de la explotación sexual de los niños del Tercer Mundo o la venta de órganos por parte de gente necesitada antes de recibir asistencia estatal...
    * Maquiavelismo: la libertad económica por encima de todo y de todos. El "torero de la virtud" Manuel Ayau considerado un "amante de la libertad", por ejemplo.

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Autor del blog
  • Miguel de Juan

    Tras trabajar en diversas entidades de banca privada -Morgan Stanley, Citibank, Banif y Barclays Gestion de Patrimonios- en Noviembre de 2007, coincidiendo con la última carta a los inversores que conforman el libro "El lemming que salio raro", decido abandonar la banca privada y dedicarme al asesoramiento de un único vehículo: el fondo Argos Capital FI.

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