El lunes 5 de octubre me levanté, abrí el gráfico y tenía las 2 compras de libra yen dentro. Y en rojo. Pero rojo de verdad: −105 € y bajando, a un pelo del stop.
Lo que hice fue hacerme un café. No es que sea muy valiente, es que lo que me jugaba en esa operación lo sabía desde el viernes por la noche, cuando puse las órdenes y me fui a dormir.
Os cuento la regla que sigo en mi cuenta real con 3 operaciones de estas semanas: 2 que gané y 1 que perdí. Ninguna es para presumir, son para que se vea cómo funciona cuando sale bien y cuando sale mal.
La regla
Primero miro el gráfico de la semana. Es mi GPS: si dice que el par va para arriba, en ese par solo compro, aunque en el gráfico de 1 hora salga una vela roja enorme que da ganas de vender.
Luego bajo a 1 hora y espero a que el precio llegue a mi zona, la que marco con el Fibonacci. Si entro donde me apetece entro tarde y con miedo. En mi zona sé exactamente dónde me he equivocado.
Y lo último: entrada, stop y objetivo se ponen antes de entrar. Una vez dentro ya no piensas, sientes, y el que mueve el stop para no perder 25 acaba perdiendo 50. Yo lo trato como la lavadora: la pones, miras que arranca y te vas. Nadie se queda mirando cómo da vueltas.
CAD/JPY, la aburrida (8 y 9 de octubre)
El semanal venía de bajar y mi zona quedaba arriba, así que en canadiense yen solo buscaba compras. El jueves 8 por la tarde el precio bajó a mi zona en 1 hora y entró la compra, con todo puesto antes.
Luego se me puso un poco en contra, que es justo cuando mucha gente empieza a mirar el móvil cada 2 minutos. Yo me fui a cenar. El viernes por la mañana tocó el objetivo sin tocar yo un botón.
Así de aburrido es cuando sale bien.
GBP/JPY, la que me quitó años de vida (2 al 6 de octubre)
Es la del principio. Semanal en compras y con mucho recorrido. El Fibonacci de 1 hora salió el viernes 2 por la noche, con el mercado cerrando: dejé la entrada y la reentrada puestas y a dormir.
El lunes, las 2 dentro y en rojo. Y aquí es donde la mayoría cierra, o mueve el stop «para darle aire». Yo, el café.
El martes 6 subió como la espuma. Y aquí cometí un error que os cuento porque es mío: la cerré a mano casi en el objetivo porque me estaba mareando. Me salió bien de milagro, pero no lo hagáis. El stop no se toca, y el objetivo tampoco.
Lo más curioso es que la reentrada, la que entró cuando peor pintaba, fue la que más me pagó: +228,70 €.
EUR/JPY, la que perdí (24 y 25 de septiembre)
Misma regla, mismo todo. Órdenes puestas el jueves 24 por la noche, entró la primera, entró la segunda… y el viernes 25 de madrugada tocó el stop. Fuera.
Y me da igual, de verdad. Sabía lo que me jugaba antes de entrar, así que no me pilló por sorpresa.
Esta regla no te dice qué operación va a salir bien, eso no lo sabe nadie. Te dice cuánto te juegas. Antes de entrar sé exactamente cuánto pierdo si toca el stop, y si estás empezando, arriesga bastante menos que yo. Si una pérdida te quita el sueño es que te estabas jugando demasiado.
Mover el stop es como mover la portería cuando ya te han chutado el penalti.
Contenido educativo. No es asesoramiento financiero. Operar en Forex y CFD tiene riesgo y puedes perder lo que inviertes. Las operaciones son de mi cuenta real; los resultados pasados no garantizan los futuros.