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Hace un año, Sandra Torrecillas me entrevista en directo para Capital Business Radio. Recién se conocían los ganadores del Nobel de economía, y me dijo que no quería ponerme en un aprieto, pero si podía decir algo sobre ellos. No me puso en ningún aprieto: no tenía ni idea de quienes eran. La verdad es que no estoy muy puesto en la teoría sobre los contratos, seguros, etc. Y si supiera de todo, se me podría aplicar lo que dije de Calígula.

Pero, ¡ay si me llega a preguntar este año! La hubiera puesto yo en un aprieto a ella. Se hubiera visto obligada a cancelar el resto de sus compromisos de la mañana. Le podría haber contado muchas cosas. Porque este año ha ganado el premio el gran Richard Thaler, probablemente uno de los economistas que más se lo merecen. De hecho, al enterarme del premiado, mi reacción fue: “¿pero es que aún no lo tenía?”.

 

 

Thaler es uno de los principales investigadores de la Behavioral Finance. Uno de los pioneros, de hecho. Si Kahneman y Tversky pueden considerarse los padres de esta línea de pensamiento, Thaler fue quien la popularizó. Excelente divulgador, cargado de carisma, y con su particular sentido del humor, declaró al saberse ganador del premio que se gastaría la parte económica de la forma más irracional posible.

El ahora premio Nobel tuvo una fugaz, pero interesante, participación en la película The Big Short, explicando qué es un CDO junto a Selena Gómez.

 

 

Thaler es además coautor de uno de los libros de Behavioral Finance con los que más me he reído y más he disfrutado. En él, explica en términos entendibles para el gran público los pilares más importantes de su teoría más conocida (en castellano he visto que la traducen como “teoría del empujón”, aunque en el libro se tradujera como “pequeño empujón”).

 

 

La idea general del libro es mostrar al lector lo mal que toma sus decisiones (explicando, por ejemplo, los dos sistemas y otras formas de tomar decisiones irracionales de los humanos que ya hemos comentado en este blog). El homo economicus, ese señor que no se equivoca nunca cuando toma decisiones dibujado por la economía tradicional no tiene cabida en nudge. Nudge es para los Homer como tú o como yo.

Así el libro cita muchos ejemplos de decisiones irracionales, así como los sistemas de toma de decisiones (Homer y Spock), y explica algunos de los principales sesgos psicológicos. Después comienza la teoría del “empujón”.

Muy resumido, lo que viene a defender la teoría del “pequeño empujón” es que se puede ayudar a la toma de mejores decisiones, o de decisiones que beneficien a la sociedad, dando un pequeño empujón o un codazo a la gente. Defiende así un “paternalismo libertario”,  esto es, que se guíe a las personas en la toma de decisiones pero siempre dándoles la posibilidad de no elegir la opción que tienen “por defecto”. Un ejemplo de esto lo encontramos por ejemplo en la donación de órganos.  Esta puede ser explícita, es decir que el donante explícitamente señale que quiere donar sus órganos al fallecer o implícita, es decir que todos los fallecidos donen excepto aquellos que señalen que no quieran. La libertad de elegir existe en ambos casos, pero lo normal (ver el estudio de Johnson y Goldstein de 2003) es que el número de donantes aumentará en el caso de la donación implícita porque lo que las personas suelen elegir es la opción más sencilla.

En fin, un premio merecido a una carrera brillante, y un paso más para seguir investigando la economía conductual.

 

Tomás V. García-Purriños, CFA, CAIA

@tomasgarcia_p

 

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