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Planificación financiera y patrimonial

Gestión de liquidez: ¿todo al depósito?

Los depósitos han sido, tradicionalmente, el producto preferido por los españoles para invertir su dinero. De hecho, no hace tanto tiempo, cualquier inversor podía obtener rentabilidades cercanas al 10% en un producto que podía considerarse como muy seguro, gracias a que la situación financiera de las entidades que ofrecían estas rentabilidades era buena, la salud del sistema financiero (nacional y global) ofrecía una imagen robusta y la existencia de determinados productos complejos se circunscribía a los grandes patrimonios.

Sin embargo, estas circunstancias han variado sustancialmente debido a la brutal crisis que padecemos y a las prácticas de algunas entidades (e incluso de algunos "profesionales" del sector) que, lanzándose a una desaforada búsqueda de margen y/o capital necesario para el cumplimiento de convenios internacionales, dejaron por el camino el cumplimiento de las buenas prácticas que jamás debieron obviarse.

En todo caso, creo que los depósitos pueden ser una herramienta útil en la gestión de la liquidez y a la hora de diversificar la cartera de inversiones que mantenemos, si bien no creo que deban de ejercer de base fundamental de nuestras carteras, y existen varios factores que deben de tenerse en cuenta en este sentido.

En primer lugar, tenemos la concentración de riesgos. Este tipo de productos supone la inversión de nuestro dinero en un solo sector, que es el que más está sufriendo el azote de la crisis, y suele acarrear, asimismo, una concentración geográfica y de plazos.

Un segundo factor a tener en cuenta es que, para determinados importes, existe la posibilidad de contratar determinados productos de Renta Fija que, con un nivel de riesgo ligeramente superior, pueden proporcionar rentabilidades superiores y a un plazo mayor, como son los bonos senior o las cedulas hipotecarias.

La determinación del riesgo asumido es otro elemento a tener en cuenta, ya que suele aludirse al respaldo del Fondo de Garantía de Depósitos como un elemento de seguridad añadida para estos productos; hasta no hace mucho tiempo, esto era efectivamente así. Sin embargo, la utilización de este fondo para usos distintos de los inicialmente previstos (como garantía en la restructuración de algunas entidades) ha hecho que este fondo se encuentre en situación de quiebra técnica virtual, si bien la posibilidad que tiene de emitir deuda amortigua el peligro de que tenga que afrontar la quiebra de alguna entidad y no pueda hacer frente a sus obligaciones.

Finalmente, la habitual práctica de repartir este tipo de inversiones en diversas entidades, bien en busca de mejores rentabilidades o de la cobertura del FGD complica, tal y como indicaba en mi post anterior, la gestión de nuestras inversiones.

Por tanto, entiendo que el uso más adecuado de estos instrumentos es como herramienta para obtener un plus de rentabilidad para nuestra liquidez, es decir, invirtiendo nuestro “colchón” en depósitos a corto plazo (de uno a seis meses, para evitar que tengamos que cancelar estos productos antes de lo previsto), con la entidad con la que trabajemos y siempre que su cancelación suponga solo una reducción en los intereses que vamos a cobrar, nunca una merma en los importes invertidos.

Por lo que respecta a la 'base' de nuestras inversiones, pienso que esta debe destinarse a una Renta Fija ampliamente diversificada, por productos, plazos, sectores y países, si bien este punto será analizado en profundidad a lo largo de próximos posts.

 

Autor del blog

  • Danlopveg

    Daniel López Vega. Analista financiero y patrimonial. Asesor Financiero Independiente. Apasionado de los mercados desde hace casi 20 años. Y bloguero en los ratos (pocos) libres...

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