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A veces sorprende bastante la situación actual, donde nos encontramos con un consenso sobre casi todo que resulta apisonador. Es muy difícil encontrar algún informe discordante, en ningún sitio, y en particular  me gustaría pensar sobre uno de los temas de moda; la reforma laboral.

No tengo claro si existen los extraterrestres, pero en caso de que existan lo que sabrán es que en España tenemos un gravísimo problema con un mercado laboral muy rígido. Eso lo sabe todo el mundo; y entrar en una discusión al respecto de esto es simplemente una temeridad.

Alguien puede decir que siendo la economía de la OCDE que más empleo ha creado en el pasado y la que más ha destruido, nos da lugar a pensar que es curioso defender que existe poca flexibilidad en el empleo. O por lo menos parece difícil defender que existe menos flexibilidad que en el resto de países. Sin embargo, desde todos los rincones y organismos del planeta, se asegura sin género de dudas que tenemos un problema de rigidez. De hecho este es un argumento recurrente para defender la reforma laboral; “todas las instituciones internacionales nos piden esa reforma”.

Está muy claro que en España no existe un problema de rigidez en las empresas, (como aseguraban los propios empresarios en 2002 o en 2007), y entonces tendremos que entender que es lo que está pasando para que todas las instituciones digan lo mismo. Más allá de teorías conspirativas o conspiranoicas, la realidad es que esto es muy fácil de explicar desde ciertos procesos en la construcción de la realidad.

Imaginen que entra a trabajar en la OCDE, el FMI, el Banco Mundial o en cualquiera de los múltiples organismos similares. Y pongamos que tiene que hacer un informe sobre el mercado de trabajo de Ucrania. Pues lo que va a tocar es hacer ronda de contactos entre los expertos que encontramos entre los lugareños.

Por eso cuando el FMI, o la OCDE, o el Banco Mundial hace un informe en España, pues preguntará a determinadas personas de nuestro país. Evidentemente los servicios de estudios de las entidades financieras, (BBVA y Santander), Banco de España y desde luego los directivos de empresas del IBEX van a estar entre los candidatos a ser entrevistados.

Por supuesto, normalmente se incluyen analistas, consultores o estrategas de referencia en España y normalmente prensa.  Por supuesto, los grandes grupos de abogados y consultoría están. La lista puede variar un poco en función del tema en concreto que deseen estudiar, pero no demasiado.

Es fácil suponer que por tanto cualquier organismo internacional, preguntará a unos y a otros y el hecho de que todo el mundo coincida en el diagnóstico, nos llevará a que las conclusiones sean claras, ¡y rotundas!, porque al final si todo el mundo coincide las cosas son claras y son importantes, ¿o no?.

Si usted se va a Ucrania, y todo el mundo le cuenta que tienen un problema con la falta de margarina; ¿Qué va a poner en el informe?. ¡Pues que falta margarina!. Y aunque vea este producto en todas las esquinas o bien no le acaben de cuadrar todos los datos; ¿se atreverá a decir que todos los expertos están equivocados?. Dicho de otra forma, yo en este blog puedo poner lo que estime oportuno, y quien quiera  que valore argumentos, razones, justificaciones, estilo o si se logra explicar la realidad o no. Pero si fuese un analista del Banco Mundial, tendría un problema grave; ¿podría sacar un informe desmintiendo lo transmitido por todos y cada uno de los expertos del país?. El siguiente paso es simple y se trata de la retroalimentación, ya que cuando los organismos internacionales sacan el informe, los mismos expertos a los que les preguntaron estos organismos, lo podrán usar con la debida contundencia.

Hace tiempo encontré una entrevista que hicieron a Iñigo Sargadoy en Ondacero en septiembre de 2009. Supongo que todo el mundo sabe que este señor es un reconocido experto en el campo del derecho laboral y por tanto una de las personas de referencia para entender la situación y la conveniencia de una reforma. Pues de las cuatro preguntas que le han realizado, en tres de ellas ha contestado con “como bien dice la OCDE”, “como bien apunta la OCDE en su informe” y similares.

Lo curioso es que en la misma entrevista se hace constar que aparte de ser experto en derecho laboral, es consultor de la OCDE.

Más allá de la anécdota, el procedimiento de creación de la realidad en la que nos movemos es simple, y simplificando un poco puede ser el siguiente:

Por un lado tenemos a bastantes empresas del IBEX que son patronas de una fundación que se llama FEDEA. Evidentemente en esta empresa, lo que se va a decir es lo que interesa a estas. Por otro lado tenemos las escuelas de negocios que no van a llevar la contraria a estas empresas, (por razones más que obvias), y por supuesto, los diversos servicios de estudios remarán en la misma dirección. Por supuesto, el poder en la patronal de este grupo es casi absoluto, de forma que la patronal tampoco podría decir otra cosa.

Entonces tenemos asegurada una base de expertos, informes y opiniones, todas sustancialmente iguales y que salen de los consejos de administración de las empresas.

Mediante campañas como la de estosololoarreglamosentretodos.org, (ya comentada en este blog), o la del manifiesto de los cien economistas, aparte de la lluvia fina de mensaje, se transmiten a la opinión pública una realidad y unas soluciones acordes con esta realidad.

La prensa hace tiempo que es prisionera de la publicidad y en consecuencia, difícilmente puede ir en contra de los intereses de quien le paga, por lo que realmente no es hoy un poder más, sino que por algún motivo se ha convertido en un medio. (en una estrategia que yo particularmente considero suicida); y por otra parte, para acabar de cubrir los flecos que nos quedan, tenemos el proceso que yo he llamado “la batalla en internet”, que son el uso masivo de comentarios para generar opinión.

Por supuesto, de esta forma construimos una realidad y un esquema que funciona como una caperuza. Por supuesto, todos debemos saber que aunque desconfiemos de las opiniones que nos lanzan y tratemos de ir un poco más allá y contrastar, está claro que contradiciendo la “verdad”, (esa que adquirió el rango de oficial), no vas a hacer precisamente amigos, ni vas a generar oportunidades para desarrollarte como “experto”.

Por tanto, expertos, solo serán aquellos que digan lo que conviene que se diga. Y la siguiente consecuencia es que los expertos siempre dirán lo mismo, (porque los que no digamos lo mismo, simplemente no somos expertos).

Cuando venga alguien de fuera preguntará a los expertos del lugar, y en consecuencia, se llevarán un discurso y una voz, repetida mil veces, lo cual se convierte en una verdad. Y cuando vuelve ese discurso a España, viene de voz de “los organismos internacionales”, de forma que las recetas vienen de “fuera”.

Y entonces de alguna forma, le damos más solidez y más veracidad a la información, al diagnóstico de la situación y a las reformas que necesitamos. Y por supuesto, la temperatura fuera del consenso disminuye.

En ese momento, curiosamente aunque tengamos datos más que suficientes para defender que el mercado laboral en España es muy flexible, ¡más que en todos lados!, esa afirmación queda escondida tras una manta increíble y simplemente no será considerado ni como opción.

El problema de construir una realidad en base a estas tácticas es que lo que hacemos es construir un artificio y no explicar la realidad pura y dura, que es en la que nos movemos cada uno de nosotros, y en consecuencia las decisiones tomadas en base a esta imagen, tendrán efectos de acuerdo a la realidad y no a los estudios, informes y demás.

Dicho de otra forma, a pesar de que todo el mundo pida abaratar el despido, porque tenemos un mercado laboral demasiado rígido, la realidad es que abaratar el despido fomentará el despido en un entorno de un mercado laboral que es el más flexible de la OCDE, (recordemos que la flexibilidad es la capacidad de creación de empleo y de destrucción y en ambos somos líderes).

¿Cómo solucionar esto?. Pues técnicamente es sencillo. Cada persona ha de ser responsable de lo que dice, opina y pide. Por tanto, a aquel que lance una consigna claramente falsa ha de ser penalizado de alguna forma. Por supuesto, si es por incompetencia, debe ser conocido y por lo menos ha de ser descalificado como experto, y desde luego si lo hace con algún tipo de intencionalidad, creo que habría que ir algo más allá y meter a los tribunales de justicia.

En todo caso, la solución pasa por nosotros, y no nos queda otra que no fiarse absolutamente de nada y pensarlo y analizarlo todo. Aunque esto evidentemente no puede ser un parche; ¡simplemente no es una opción que no podamos fiarnos de nada!.

  1. en respuesta a Eco3t
    -
    #60
    13/06/10 18:03

    El problema es que resulta que los empresarios dicen que no se les apoya lo suficiente.

    a las personas parece que a nadie le importa que se estén apuntillando sin miramientos...

    subida de irpf, de iva, bajada de sueldos, mas flexibilidad....

    parece hasta ironico que se hable de no apuntillar a los empresarios.

    No es que me guste o me deje de gustar un modelo determinado... la idea es de base. Tenemos el sistema mas flexible, (y ahi estan todos los datos), pero el problema es que tratamos de flexibilizar cuando lo que teniamos que hacer es exactamente lo contrario...

    ¿como?.. Primero tendremos que saber que y luego como...

  2. en respuesta a Eco3t
    -
    #59
    13/06/10 17:59

    ¿Pero de veras te preocupa la inflación ahora?

    Tu crees que las empresas están en disposicion de subir los precios, (salvo las reguladas y las que estan basadas en monopolios????

  3. en respuesta a Eco3t
    -
    #58
    13/06/10 17:58

    Es que lo que no acabamos de entender es que lo primero que hay que hacer para montar un negocio en condiciones es un estudio de mercado...

    ¿tenemos clientes?... pues si esa pregunta sale no... ya nadie deberia montar un negocio.

    El problema no es en absoluto la rigidez laboral, sino que la extremada flexibilidad supone que nadie puede comprar y todo se para.

  4. en respuesta a Mateodecasas
    -
    #57
    13/06/10 00:34

    El problema es el escaso estado del bienestar español que es de tipo mediterráneo, es decir basado en políticas democristianas de tipo asistencialista. O sea, en hacer caridad entre los más desfavorecidos. Y en un sistema económico como el nuestro basado en la mano de obra poco cualificada, como explica Tomás, los más desfavorecidos son los inmigrantes. Sí, hay dumping social contra la clase trabajadora.

  5. en respuesta a Atreides
    -
    #56
    13/06/10 00:08

    Elige, friki o burro. Por cierto, no entras al fondo del asunto. Enredas, pero no vas al meollo.

  6. en respuesta a Yo mismo
    -
    #55
    12/06/10 21:21

    Y esto es solo lo que una persona puede o ha podido indagar....!!!!

    Tengo muy claro que se necesitan nuevas institituciones basadas en la NOEI, o en la economía institucional clásica, todo lo que ha pasado se ha salido de madre....todas estas estafas encubiertas deben de volver hacia la economía productiva...que es la que crea empleo

    la economia virtual de las finanzas "manipulada" si requiere una nueva construccion de la realidad.

  7. en respuesta a Yo mismo
    -
    #54
    12/06/10 21:20

    si lo conocia, me lo enviaron por e.mail...

    curioso Reverte,,,,en la RAE y vaya vocabulario que se gasta.!!...un Camilo Jose Cela, tan cabreado como Camilo pero metiendose con los politicos..uhyyyyy

  8. en respuesta a Yo mismo
    -
    #53
    12/06/10 19:51

    Mi ejemplo eran los seguros médicos privados, que los paga en un porcentaje variable entre empresa y empleado (2/3 y 1/3, por ejemplo). Con extremos del 100% empresa y 100% trabajador.

    El banco también asume un riesgo de impago, aunque se cubre bien las espaldas con el tipo de interés y con unas leyes que persiguen al acreedor y sus avalistas hasta la tumba.

    El supermercado también asume el riesgo que la fruta se quede sin vender y tenga que tirarla; pero ya lo cubre diluido en el resto de los productos.

    Yo no digo que el trabajador tenga que asumir el riesgo "gratis"; pero insisto que hay otras formas de enfocarlo que "apuntillando" al empresario. Si no te gusta lo del seguro, miramos el modelo danés (aunque ya lo han recortado de 4 a 2 años).

    Lo que está claro es que una sola medida no sirve: tiene que ser un conjunto de medidas que cubra muchos sectores y con objetivo de medio-largo plazo.

  9. en respuesta a Yo mismo
    -
    #52
    12/06/10 19:37

    No me malinterpretes: estaba en contra de la subida de sueldos como alternativa al seguro de desempleo. Es decir, subir el sueldo para que ahorren; pero creo que es bastante probable que no lo hagan, porque la sociedad de consumo nos satisface a la mayoría.

    Ahí encaja mejor el modelo austriaco: "deja, ya ahorro yo por ti". 8-)

    La subida de sueldos es fácil de conseguir: por ley se sube el SMI a 1200 euros y listo. O se baja el IRPF, por ejemplo.

    Lo difícil después es contener la inflación, porque a las empresas les subes los costes y además se dan cuenta que habrá más liquidez en el sistema.

  10. en respuesta a Rancheiro
    -
    #51
    12/06/10 19:29

    A la fuerza ahorcan... 8-(

    Imagina que cambia la ley de alquiler y ahora, cuando te quieres ir, tienes que pagar una indemnización de 45 días por año. Y me refiero a cualquier tipo de alquiler: inmuebles, maquinaria, ...

    ¿Qué tal? ¿Creéis que aumentaría el número de gente que se animaría a montar un negocio?

  11. en respuesta a Ramon13
    -
    #50
    12/06/10 18:31

    Otro que circula por ahí que dicen que es de Arturo Perez-Reverte... no he encontrado el link original porque es de los 90... pero pega...

    LOS AMOS DEL MUNDO

    Arturo Pérez-Reverte

    Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla intro del computador, su futuro y el de sus hijos. Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o de un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro.

    Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio -o al revés-, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capital management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo.

    Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará a usted el consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros. Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo; porque siempre ganan ellos, cuando ganan, y nunca pierden ellos, cuando pierden.

    No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tiene que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro.

    Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder; el riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia. Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados.

    Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días.

    Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.

    Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad. Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro. Y entonces -¡oh, prodigio!- mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no.

    Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros. Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda.

    Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la pagan con su pellejo, con sus ahorros, y a veces con sus puestos de trabajo, Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.

    Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena.

    Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza

  12. en respuesta a Ramon13
    -
    #49
    12/06/10 18:22

    Malditos sean y que ardan en el infierno de su propia codicia. Grande Reverte.

  13. en respuesta a Atreides
    -
    #48
    12/06/10 17:52

    Y por cierto...

    en lo de "coro de gerifaltes cantores"... pues creo que no se aproxima en absoluto a la realidad...

    como es obvio, creo.

  14. en respuesta a Ramon13
    -
    #47
    12/06/10 17:29

    Totalmente de acuerdo con las declaraciones de Galbraith

    muy pero que muy de acuerdo....

    Es algo necesario,... y pronto, porque en el fondo supongo que ya bastante gente puede llegar a intuir que el problema social que se nos viene encima va a ser de ordago...

  15. en respuesta a Atreides
    -
    #46
    12/06/10 17:26

    Pues discusion no va a faltar.

    en realidad no estoy muy de acuerdo en lo de promocionar.... Bueno, en realidad creo que no estoy de acuerdo porque no lo acabo de entender....

    intento explicarme. entiendo que pides ¿promocionar al que opina en contra?... es que no lo entiendo. yo creo que cada cual tiene que defender sus posiciones y al que opina en contra darle voz...Y procurar que esto no se desmande... pero vamos...¿promocionar?. No lo entiendo. Oye que si voy al blog de Hodar y digo lo que pienso, ni se me ocurre pedir que me promocionen... Bueno, en realidad, ya ni que publiquen el comentario, pero es que su error creo que esta en esta segunda parte.

    Por cierto... un blog que quiere ir a contracorriente?. Pues no voy a discutir la sensación que da. pero te puedo prometer que no tengo ni la minima intencion de ir a contracorriente de nadie.

    Por volver al ejemplo... Abaratar el despido, fomenta los despidos... ¡eso es de cajon y es clarisimo!. Y si la peor persona del mundo me dice que abaratar el despido, fomenta los despidos... ¡Pues le doy la razón!

    Con esto, lo que quiero decir es que no trato de ir a contracorriente de nada, sino tratar de expresas lo que buenamente pueda conocer, argumentar o intuir...

    Oye..¿que la mayoría van por otro lado?. Pues tenemos un problema que es un error en la mayoría, (inducido o espontaneo), que es un grave problema....

    pero vamos... Que puestos a definir quien va contracorriente, creo que no soy yo precisamente, sino todos aquellos que se están esforzando y mucho para justificar cosas cosas como que se busca abaratar el despido para crear empleo, que tenemos un sistema laboral muy rigido y cosas por el estilo....

    Hombre, nadar contracorriente, lo entiendo como nadar en contra del rio, pero es que siendo lideres en creacion de empleo y dos años despues lideres en destruccion de empleo, ¡y decir que tenemos un sistema laboral rigido!...justificar eso es nadar contracorriente.

    o por lo menos eso opino yo

  16. en respuesta a Eco3t
    -
    #45
    12/06/10 16:52

    En realidad mi argumento principal es que al principio de todo hay una negociación entre las partes, sobre la que cada una basa su decisión. Entonces digo que lo que sería inaceptable en el caso de una compra/alquiler de máquinas, resulta que cuando se aplica a los que venden/alquilan su fuerza de trabajo entonces sí que se pueden cambiar las reglas a posteriori. Seamos serios, si hubo una negociación hay que respetarla y no puede nadie, ni siquiera el Gobierno cambiar las condiciones unilateralmente sólo para una de las partes, que como además has dicho tú muy bien, es la más débil, será por eso que se abusan de ella...

  17. #44
    12/06/10 15:49

    y este de traca final..para acabar "tocado" la semana !!!

    Testimonio de James K. Galbraith ante los miembros del Subcomité Judicial del Senado EEUU
    El texto que a continuación se reproduce es parte del testimonio escrito prestado por el gran economista norteamericano James K. Galbraith el pasado mes de mayo ante los miembros del Subcomité Judicial del Senado de los EEUU. Lo que describe el autor es perfectamente aplicable a Europa y, por supuesto, a España. Saquen ustedes sus propias conclusiones.
    La teoría económica, tal como se enseña desde los años 80, ha fracasado estrepitosamente en punto a entender las fuerzas determinantes de la crisis financiera. Conceptos centrales, como los de las “expectativas racionales” y la “disciplina de mercado”, así como la “hipótesis de los mercados eficientes”, llevaron a los economistas a sostener que la especulación estabilizaría los precios, que los vendedores actuarían para proteger su propia reputación, que podía confiarse en el caveat emptor y que, por consecuencia, no podría darse un fraude generalizado. No todos los economistas creyeron eso. Pero la mayoría, sí.
    Los economistas han subestimado el papel del fraude en todas las crisis que han estudiado y siguen haciéndolo.
    Hay excepciones. Un célebre artículo publicado en 1993, titulado “Saqueo: la quiebra en búsqueda de beneficios” y firmado por George Akerlof y Paul Romer aprovechaba de manera excepcional la experiencia de reguladores públicos que comprendían el fraude. El penalista y economista William K. Black, de la Universidad de Missouri-Kansas City, es nuestro más capaz y sistemático analista de las relaciones entre el crimen financiero y la crisis financiera. Black muestra que el fraude contable ha de darse por descontado cuando puedes controlar la institución que lo comete: “la mejor manera de robar un banco es poseerlo”.
    La experiencia de la crisis de Savings&Loan mostró cómo se tomaba el control de empresas con el explícito propósito de despojarlas, de sangrarlas. Esto fue probado en sede judicial: la debacle dejó una estela de más de mil condenas penales.
    Otras crónicas útiles del fraude financiero moderno son la de James Stewart, Den of Thieves [Estudio de ladrones], sobre la era Boesky-Milken, y la Conspiracy of Fools [La conspiración de los necios] de Kurt Eichenwald, sobre el escándalo de Enron. Sin embargo, subsiste un gran hiato entre estas historias y el análisis formal del problema.
    El análisis formal nos enseña que los fraudes de control siguen ciertas pautas. Crecen rápidamente y obtienen una elevada rentabilidad, certificada por empresas contables. Pagan más que estupendamente(compran voluntades). Al propio tiempo, rebajan drásticamente sus criterios, formando nuevos negocios en mercados anteriormente considerados de demasiado riesgo para el negocio honrado. En el sector financiero, eso toma la forma de una suscripción relajada –no: peor que eso— combinada con cierta capacidad para pasar la patata caliente al más necio que se encuentre a mano.
    En la California de los 80, Charles Keating observó que el contrato de una caja de ahorros era una “licencia para robar”. En los 2000, las hipotecas subprime han venido a ser algo análogo. Con una licencia para robar bajo el brazo, los ladrones se activan. Y puesto que su ejecutoria parece tan buena no tardan en dominar sus mercados; los malos agentes desplazan a los buenos.
    La complejidad del sector financiero hipotecario antes de la crisis ilumina otra característica señal del fraude. En el sistema que llegaron a desarrollar, los documentos hipotecarios originales quedaban enterrados –cuando quedaban— en los registros de los originadores del crédito, muchos de los cuales, entretanto, desaparecieron o fueron absorbidos por otra entidad. Si se examinaran debidamente, esos registros mostrarían el alcance de la documentación faltante, de las prácticas abusivas y del fraude.
    Una vez empaquetadas y titulizadas las hipotecas subprime, las agencias de calificación no procedieron a estimar concienzudamente la calidad de los préstamos subyacentes. En vez de hacerlo, se limitaron servirse de modelos estadísticos, a fin de generar calificaciones que hicieran oportunamente aceptables a los inversores los RMBS resultantes.
    Cuando se presume que los precios seguirán subiendo siempre, la conclusión es que un préstamo respaldado por un activo siempre podrá refinanciarse; por lo tanto, la situación del prestatario es irrelevante. Tal inferencia, huelga decirlo, sólo es válida en la medida en que lo sea el presupuesto de partida, pero en esta estructura de mercado perversamente diseñada quienes pagaban por las calificaciones del riesgo no tenían la menor razón para preocuparse por la calidad de sus supuestos. Entretanto, los originadores de hipotecas disponían ahora de una fórmula para extender los préstamos a los peores prestatarios que pudieran encontrar, seguros de que ningún niño estaría condenado a crecer por debajo de la media. La calidad del crédito colapsó porque el sistema estaba concebido para colapsar.
    Un tercer elemento del brebaje tóxico era un simulacro de “seguro”, suministrado por el mercado de permutas de incumplimiento crediticio (credit default swaps: CDS). Se trata de instrumentos apocalípticos en un sentido muy preciso: generan efectivo para el emisor de los mismos hasta que ocurre el evento crediticio. Si el evento crediticio es suficientemente grande, entonces el emisor falla, momento en el cual el gobierno se enfrenta a un chantaje: o entra al rescate o colapsa el sistema. Las CDS difundieron por todo el sistema financiero global las consecuencias del desplome de los precios inmobiliarios.
    También proporcionaron el medio para acortar el mercado de títulos hipotecariamente respaldados, de manera que los jugadores de mayor envergadura pudieran darse la vuelta y apostar contra los mismos instrumentos que previamente habían vendido, justo antes de que se desplomara el castillo de naipes.
    La reciente teoría económica de las finanzas es ciega respecto de todo esto. Analiza acciones, bonos, opciones, derivados, etc., como si fueran títulos cuyas propiedades pudieran aceptarse sin mayores problemas por el valor declarado y cuantificarse en términos de rendimientos y riesgos. Pero todo en la fórmula depende de que los instrumentos sean como aparentan ser. Pues, de no ser así, ¿qué fórmula podría aplicárseles?
    Una rama más antigua de la teoría económica institucional había comprendido ya que un título es un contrato legal. Será bueno en la medida en que lo sea el sistema legal que lo respalda. El fraude es inevitable, pero en un sistema que funcione bien, será raro. Ha de considerarse –fundadamente— un problema menor. Si el fraude –o aun la percepción de fraude— llega a dominar el sistema, entonces no hay la menor base para un mercado de títulos. Se convierten en basura. Y, más profundamente, también las instituciones responsables de crearlos, calificarlos y venderlos. Lo que, en la medida en que no logra responder con la vitalidad suficiente, al propio sistema legal.
    Los fraudes de control siempre terminan en un fracaso. Pero el fracaso de la empresa no significa el fracaso del fraude: quienes lo perpetran suelen acabar ricos. En algún momento, eso exige la subversión, el soborno o la derrota de la ley.
    Así intercalan crimen y política. En su núcleo, por tanto, la crisis financiera fue una quiebra del imperio de la ley en los EEUU.
    Pregúntense ustedes: ¿cómo es posible que originadores de hipotecas, agencias calificadoras, suscriptores y entidades supervisoras NO supieran que el sistema de la financiación de la vivienda estaba infestado de fraude? Todos los indicadores estadísticos de prácticas fraudulentas –crecimiento y rentabilidad— lo sugerían. Todas las observaciones practicadas hasta ahora en los registros lo sugieren. La propia jerga usada –“préstamos mentirosos”, “préstamos ninja”, “préstamos neutrones” y “desechos tóxicos”— declara que el pueblo llano lo sabía.
    Por si quedaran dudas, la investigación de las comunicaciones internas de las empresas y agencias en cuestión puede acabar de dejar las cosas claras. Los correos electrónicos son reveladores. El gobierno posee ya pistas documentales cruciales (de AIG, Fannie Mae y Freddie Mac, del Departamento del Tesoro y de la Reserva Federal). Esos documentos deberían ser escrupulosamente investigados por las autoridades competentes y debidamente hechos públicos. Por ejemplo, ¿emitió AIG a sabiendas CDSs contra los instrumentos que Goldman había diseñado (en nombre del Sr. John Paulson) para quebrar? Y si así fuera, ¿por qué? Asimismo: ¿se percataron Fannie Mae y Freddie Mac de la baja calidad de los RMBS que estaban adquiriendo? ¿Lo hicieron por presiones del Sr. Henry Paulson? Si así fuera, ¿conocía la situación el Secretario Paulson? Y si la conocía, ¿por qué actuó como actuó? En un artículo reciente, Thomas Ferguson y Robert Johnson sostienen que el “Golpe de Paulson” estaba concebido para retrasar hasta después de las elecciones una crisis inevitable. Los registros internos, ¿confirman esa hipótesis?
    Supongamos que la investigación que ustedes van a emprender ahora confirma la existencia de un fraude persistente, en el que están involucrados millones de hipotecas, miles de calificadores, suscriptores, analistas y ejecutivos de empresas, así como funcionarios públicos que colaboraban mirando para otro lado. ¿Cuál es la respuesta adecuada?
    Algunos aparentan creer que la “confianza en los bancos” puede reconstruirse con una nueva ronda de buenas noticias económicas, con precios al alza en los mercados de valores, con tranquilizadoras declaraciones de altos funcionarios; no inspeccionando demasiado cuidadosamente las evidencias de fraude, abuso, engaño y mentira. A medida que ustedes avancen en su investigación, socavarán ustedes –y yo creo que destruirán— esa ilusoria pretensión.
    Pero tienen ustedes que actuar. La única alternativa a eso es que, andando el tiempo, la quiebra pase del sistema económico al sistema político. Así como unos pocos predijeron la crisis financiera, bien podría ser que pocos, muy pocos, demasiado pocos, estuvieran hablando hoy francamente sobre las consecuencias de un fracaso en punto a abordar lo que debe abordarse ahora.
    Así las cosas, me permitirán ustedes decir que el país se enfrenta hoy a una amenaza existencial. O el sistema legal cumple su tarea, o no se logrará la restauración del sistema de mercado. Tiene que procederse a un saneamiento total, transparente, efectivo y radical del sistema financiero, y también a la depuración de los funcionarios públicos que traicionaron la confianza pública. Los financieros deben sentir, hasta las entrañas, el poder de la ley. Y la población, que vive con la ley, debe ver clara e inequívocamente que es así. Gracias por su atención.
    James K. Galbraith.
    Via ulpilex
    http://ulpilex.es/veritas/tragedias/los-economistas-no-quisieron-ver-el-fraude-financiero-que-termino-por-colapsar-la-economia/

  18. #43
    12/06/10 15:48

    “Sé el cambio que quieras ver en el mundo” Mahatma Ghandi

    “para pasar de una época de cambios a un cambio de época es imprescindible que se produzca la reacción de la sociedad, que ya no puede permanecer impasible “ FMZ
    ---------------------------------
    "Esta crisis no necesita ni salvadores ni profetas del desastre, sino líderes auténticos, con vida interior intensa, capaces de sentir el estado de ánimo de la ciudadanía, orientados a la reflexión como paso previo a cualquier acción."
    “ La crisis económica y financiera global ha colocado a nuestros líderes políticos bajo la atenta evaluación de la opinión pública (y de los mercados) sobre sus capacidades para dirigir y para generar confianza y consenso"

    Cuando las cosas van bien, casi todos valen; cuando van mal, sólo los gigantes emergen entre el desconcierto, el desánimo y el descrédito. El contexto actual está arrastrando a los niveles más bajos de popularidad a la mayoría de los dirigentes políticos, económicos y sociales. Hay hambre de nuevos liderazgos capaces de convertir miedos en seguridades, retos en oportunidades, sacrificios en futuros compartidos.
    Carismáticos, a la baja. Esta crisis es la crisis, también, del modelo de liderazgo carismático. Los líderes confiados, casi en exclusiva, en su buena estrella, en su baraka, son los que tienen más problemas. El talante de Zapatero o la hiperactividad de Sarkozy, por ejemplo, funcionan peor en un entorno complejo e incierto, plagado de dificultades. No es la seducción, demasiadas veces sinónimo de exceso de autismo político, lo que piden y necesitan nuestras sociedades. En palabras de Peter Drucker:
    “Un líder eficaz no es alguien a quien se le quiera o se le admire, es alguien que te convence para hacer lo que es debido”.
    Pero para que sus palabras, sus decisiones y sus peticiones generen la confianza necesaria para convertir una visión en un camino transitado y compartido, es imprescindible el compromiso de la conducta personal. No es la habilidad estética, retórica o gestual el elemento clave, sino la ejemplaridad del comportamiento individual lo que se convierte en la prueba definitiva de la credibilidad del político.
    Persistentes, en ascenso. La complejidad es enorme y sólo un liderazgo paciente, humilde, constante, puede recoser los desgarros sociales y económicos que se están produciendo. Y, sobre todo, puede exigir al conjunto de la sociedad sacrificios, esfuerzos y recortes.
    El liderazgo persistente es capaz de convertir una potencialidad en una realidad. David Cameron, el actual premier británico, ha sido un ejemplo de perseverancia y constancia en la oposición. Estos valores son identificados como los más adecuados para enfrentar crisis y dificultades. Los ciudadanos reclaman líderes tenaces, incansables; no gestores a tiempo parcial. Piden liderazgos sólidos, frente a tanta disolución líquida de una política sin rumbo.
    -Pragmáticos, seguros.

    ....Reflexivos y emocionales. Ya no es posible enfrentar todos nuestros miedos y problemas siguiendo a un único líder que proclama “follow me”. En el contexto actual, el mesianismo político como solución adormece a las sociedades, favorece los autoritarismos e inhibe la responsabilidad colectiva, sin la cual no hay salida sostenible. Esta crisis no necesita ni salvadores ni profetas del desastre, sino líderes auténticos, con vida interior intensa, capaces de sentir el estado de ánimo de la ciudadanía, orientados a la reflexión como paso previo a cualquier acción.

    La insoportable levedad del ser de tantos políticos actuales nos aleja de la política cosmética u oportunista y nos acerca a lo nuevo, a lo emergente y, también, a liderazgos serenos y estables.
    Es tiempo, también, de equipos, de métodos y de esfuerzos compartidos.
    Se quiere algo nuevo y, al mismo tiempo, algo seguro. Quien encuentre la combinación se llevará algo más preciado que el afecto o el voto de los ciudadanos: su confianza.
    Antoni Gutiérrez-Rubí es asesor de comunicación

    http://blogs.publico.es/dominiopublico/2074/liderazgos-ante-la-crisis/

  19. #42
    12/06/10 15:40

    pues como se fomenta el debate...y hay que poner opiniones de todos los colores aui va una...
    Exijamos que “Consejos de Sabios” dirijan el país. Ya hemos visto los resultados de que nos dirija la clase política. ¿O aún no hemos tenido bastante?

    A.P. Reverte

    (El Semanal)

    Cada vez que doy un paseo veo más tiendas cerradas. Algunas, las de toda la vida, habían sobrevivido a guerras y conmociones diversas. Eran parte del paisaje. De pronto, el escaparate vacío, el rótulo desaparecido de la fachada, me dejan aturdido, como ocurre con las muertes súbitas o las desgracias inesperadas. Es una sensación de pérdida irreparable, aunque sólo haya echado vistazos al escaparate, sin entrar nunca. Otras de esas tiendas son negocios recientes: comercios abiertos hace un par de años, e incluso pocos meses; primero, los trabajos que precedían a la apertura, y después la inauguración, todo flamante, dueños y dependientes a la expectativa, esperanzados. Ahora paso por delante y advierto que los cristales están cubiertos y la puerta cerrada. Y me estremezco contagiado de la desilusión, la derrota que trasmite ese triste cristal pegado al cristal con las palabras se alquila o se traspasa.

    En lo que va de año, la relación es como de una lista de bajas después de un combate sangriento. Entre las que conozco hay una parafarmacia, dos tiendas de complementos, una de música clásica, una estupenda tienda de vinos, una ferretería, una tienda de historietas, tres de regalos, dos de muebles, cuatro anticuarios, una librería, dos buenas panaderías, una galería de arte, una sombrerería, una mercería e innumerables tiendas de ropa. También -ésa fue un golpe duro, por lo simbólico- una juguetería grande y bien surtida. Me gustaba entrar en ella, recobrando la vieja sensación que, quienes fuimos niños cuando no había televisión, ni videoconsola, ni nos habíamos vuelto todos -críos incluidos- completamente cibergilipollas, conservamos del tiempo en que una juguetería con sus muñecas, trenes, soldados, escopetas, cocinitas, caballos de cartón, disfraces de torero y juegos reunidos Geyper, era el lugar más fascinante del mundo.

    Ahora hablamos de crisis cada día. Hasta los putos políticos y las putas políticas, que no es lo mismo que políticas putas, ahórrenme las putas cartas, lo hacen con la misma impavidez con que antes afirmaban lo contrario. En todo caso, una cosa es manejar estadísticas; y otra, pisar la calle y haber conocido esas tiendas una por una, recordando los rostros de propietarios y dependientes, su desasosiego en los últimos tiempos, la esperanza, menor cada día, de que alguien se parase ante el escaparate, se animara y entrase a comprar, sabiendo que de ese acto dependían el bienestar, el futuro, la familia. Haber presenciado tanta angustia diaria, la ausencia de clientes, el miedo a que tal o cual crédito no llegara, o a no tener con qué pagarlo. El saberse condenados y sin esperanza mientras, en las tiendas desiertas que con tanta ilusión abrieron, languidecían su trabajo y sus ahorros. Morían tantos sueños.

    Eso es lo peor, a mi juicio… Lo imperdonable. Todas esas ilusiones deshechas, trituradas por políticos golfos y sindicalistas sobornados que todavía hablan de clase empresarial como si todos los empresarios españoles tuvieran yate en Cerdeña y cuenta en las islas Caimán. Ignorando las ilusiones deshechas de tanta gente con ideas y fuerza, que arriesgó, peleó para salir adelante, y se vio arrastrada sin remedio por la tragedia económica de los últimos tiempos y también por la irresponsabilidad criminal de quienes tuvieron la obligación de prevenirlo y no quisieron, y ahora tienen el deber de solucionarlo, pero ni pueden ni saben. De esa gentuza encantada consigo misma que no sólo carece de eficacia y voluntad, sino que sigue impasible como don Tancredo, procurando ni parpadear ante los cuernos del toro que corretea llevándose a todo cristo por delante. Un Gobierno cínico, demagogo, embustero hasta el disparate. Sentenciándonos, entre unos y otros, a ser un país sin tejido industrial ni empresarial, sin clase media, condenado al dinero negro, al subsidio laboral con trabajo paralelo encubierto y a la economía clandestina. Con mucho Berlusconi en el horizonte. Un rebaño analfabeto, sumiso, de albañiles, putas y camareros, donde los únicos que de verdad van a estar a gusto, sinvergüenzas aparte, serán los jubilados guiris, los mafiosos nacionales e importados, y los hooligans de viaje y tres noches de hotel, borrachera y vómito incluidos, por veinticinco euros. Para entonces, los responsables del desastre se habrán retirado confortablemente al cobijo de sus partidos, de sus varios sueldos oficiales, de sus pingües jubilaciones por los servicios prestados a sí mismos. A dar conferencias a Nueva York sobre cómo nos reventaron a todos, dejando el paisaje lleno de tiendas cerradas y de vidas con el rótulo se traspasa. Así que malditos sean su sangre y todos sus muertos. En otros tiempos, al menos tenías la esperanza de verlos colgados de una farola.

  20. en respuesta a Pepoter
    -
    #41
    12/06/10 15:31

    Lo de Mamelucos lo uso a modo de "coro de gerifaltes cantores" y no va por nadie en particular.
    Pero, en un blog de este nivel y temática, hay que promocionar al que opina en contra o de forma diferente, precisamente por eso. Si se quiere ir contracorriente en temas económicos, hay que propiciar el debate, la confrontación dialéctica y las dudas razonables, que para falsas certezas ya tenemos a muchos otros blogs.

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