El cuarto jinete del Apocalipsis deflacionario: el Atesoramiento

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Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.

                                                                                                                                                        El Libro del Apocalipsis de San Juan

EL CUARTO JINETE DEL APOCALIPSIS DEFLACIONARIO: EL ATESORAMIENTO

En el artículo de hoy, vamos a hablar del oro, del patrón oro, de los flujos de capitales, de la política de los Bancos Centrales y un poquito, de China. Y por supuesto, de la deflación. Son conceptos complejos que trataré de explicar lo mejor que pueda... pero que, cuando los analizas en su conjunto –estableciendo las relaciones pertinentes-, puedes obtener una foto de la situación macroeconómica del momento.

Si conoces los tipos de interés de cada país, la situación de sus balanzas por cuenta corriente, su nivel de gasto público y un montón de cosas más, puedes confeccionar un mapa geopolítico mundial que refleje el flujo de los capitales. Si tuviéramos un mapa del tiempo, las borrascas serían los flujos de capitales. Los macrohedge funds intuyen hacia dónde se dirige el dinero y se posicionan en determinados mercados a la espera de que lleguen los temporales. Lo hicieron a mediados de 2009, cuando muchos de ellos interpretaron correctamente que China saldría al rescate de la economía mundial para evitar la reedición de la Gran Depresión. Las colosales inversiones chinas para desarrollar sus infraestructuras y su particular boom inmobiliario, tiró del carro de las economías re-emergentes expuestas al mercado de las materias primas. Cuando la borrasca asiática empezó a golpear a países como Chile, Brasil, Sudáfrica, Australia, Canadá, Rusia y tantos otros, los macrohedge funds ya la estaban esperando... Y durante años, se produjo un festín tanto en la renta fija como en la variable.

Asimismo, la ausencia de borrascas provoca terribles sequías en otros lugares. Yendo al ejemplo que nos ocupa, no es que los chinos no hayan invertido en Europa y en Estados Unidos durante los últimos años; ciertamente lo han hecho, lo que pasa es que nuestro dinero también se apuntó a la moda de los mercados re-emergentes. Es lo que tiene este mundo... Cuando los inversores se mueven, acaban haciéndolo en manada y no hay modo de pararlos hasta que a alguna vaca intépida le da por cambiar de rumbo. Lo interesante de todo esto, sin embargo, es que la salida de capitales suele provocar tensiones deflacionistas en los países de origen y tensiones inflacionistas en los de llegada. Esto es así desde tiempos inmemoriales. Pero la humanidad sólo ha empezado a entenderlo desde hace 300 o 400 años. La razón hay que buscarla en las fluctuaciones de la masa monetaria. Cuando las vacas se largan acojonadas de un país –tal vez porque temen que no podrá honrar su deuda o porque les gustan más los pastos del vecino-; las bolsas caen, sube el interés de la deuda y se reduce la cantidad de dinero circulante por su economía. La fuga de capitales reduce la masa monetaria y empeora el ritmo de los intercambios comerciales. Para el tendero de mi barrio, todo esto se traduciría en una caída de las ventas... tras lo cuál, se vería obligado a bajar los precios de su negocio para no tener que cerrar. Sería su forma particular de contribuir al reequilibrio del sistema... En caso contrario, una llegada masiva de capitales provocaría el efecto contrario; se incrementarían las transacciones comerciales y la inflación subiría.

Por supuesto, este esquema es muy teórico. Ya que en los precios influyen un montón de cosas, como: el crédito bancario, la política fiscal y, sobre todo, el atesoramiento. Por atesoramiento, debe entenderse cualquier inversión o jugada financiera que saque el dinero de circulación. En cualquier caso, cuando la masa monetaria mengua y aparecen los jinetes de la deflación en el horizonte, los Bancos Centrales tienen un problema. Cuando el dinero salió hacia los países re-emergentes, la Reserva Federal, el BCE y el BoE, empezaron a bajar los tipos de interés para debilitar a sus divisas y robarles competitividad comercial a los BRICS. Sin embargo, la medida no tuvo el efecto deseado... Aunque la bajada de tipos aumentó el dinero en circulación, los capitales no regresaron –probablemente por la desconfianza que en Occidente suscita el crédito bancario-. Así que la FED empezó a imprimir dinero para rellenar los huecos; y más tarde, el BCE empezó a financiar a los estados a través de los LTRO. En ambos casos se imprime dinero, pero con una diferencia significativa; ya que mientras la Reserva Federal inyecta liquidez sin más, el BCE intenta retirarla a medida que la insufla. En eso consisten los LTRO. Draghi les da dinero a los bancos para que compren bonos gubernamentales y hagan bajar los tipos de interés que los estados pagan por su deuda; y más adelante, éstos se lo devuelven gracias al esfuerzo de los sufridos ciudadanos que padecen los recortes y las subidas impositivas que sus gobiernos les aplican para evitar el default del país. En el argot financiero, lo que hace el BCE se conoce como “esterilizar” las entradas de dinero.

El Patrón Oro

Hubo una época gloriosa, en la que los países evitaron los inconvenientes de la fuga de capitales, mediante la adopción de un sistema monetario respaldado por oro que impedía las devaluaciones de las respectivas divisas como estrategia para ganar competitividad comercial. Fue el fruto de un pacto de caballeros entre las naciones más poderosas de entonces y estuvo vigente, sin fisuras, desde 1874 a 1914. Para evitar las molestas consecuencias inflacionistas de la excesiva emisión de “billetitos”, los Estados acordaron que una parte significativa de todo el dinero circulante tendría que estar respaldado por oro –el famoso ratio de cobertura del oro-. En la práctica, esto significaba que los gobiernos sólo podían expandir la masa monetaria a un ritmo del 3% anual; que curiosamente, coincidía con el incremento de la producción aurífera para el mismo periodo. La cosa funcionaba de la siguiente manera: si un país tenía déficit por cuenta corriente, los capitales –y el oro- emigraban a otros países porque había que pagar las deudas. De este modo, la masa monetaria se encogía en el primero y se agradaba en los segundos. Esto alteraba por completo la relación de los precios y de los salarios; pues como ya hemos visto, la reducción del dinero circulante crea deflación y su aumento, inflación. Pasado cierto tiempo, los países deficitarios recuperaban su competitividad comercial –porque eran más baratos que sus vecinos-; lo cuál ejercía de “efecto llamada” para el dinero que se fue. Entonces el proceso se invertía y los países con déficit pasaban a tener superávit... y así sucesivamente, en un baile sin fin.

El modelo es intereseante, no? Salvando todas las distancias, este juego se ha reproducido recientemente entre la Eurozona y los BRICS. El proceso de devaluación interna que están sufriendo todos los países de la Europa periférica –me niego a llamarlos PIGS, porque no me considero un cerdo-, está recuperando a marchas forzadas la competitividad perdida y atrae de nuevo al capital que se fue. Por eso suben las bolsas y mejora el desempeño de la deuda. Lo mismo podría decirse de Estados Unidos, dónde a pesar de los esfuerzos del tío Ben, los salarios siguen cayendo. Que todo esto no esté creando inflación en Occidente, se explica por el hecho de que el proceso de devaluación interna todavía continúa y, por supuesto, porque el dinero está siendo atesorado. Sin embargo, cuando en unos años terminen los ajustes –y en eso incluyo varias quitas de deuda soberana-, veremos brotes inflacionarios que traerán de cabeza a los responsables de la política monetaria. Lo extraordinario de todo esto es que, si la Eurozona no muere en el intento... el euro podría convertirse en una de las monedas más fuertes del mundo!

Volviendo al tema del patrón oro, con él los Estados establecieron un sistema que podía funcionar sin la intervención de los Bancos Centrales. Algunos países los tenían y otros no –la Reserva Federal fue creada en 1913 y el Banco Central de México en 1925-. La conversión de las divisas estaba fijado de antemano, nadie podía expandir la base monetaria más allá de ciertos límites y los flujos de capitales se autorregulaban por sí mismos. Todo era muy caballeroso, muy al estilo del s.XIX. Por otro lado, los clientes de cualquier entidad financiera podían solicitar la convertibilidad en oro de sus ahorros, según la tasa acordada, siempre que lo desearan. Aunque era una garantía más psicológica que otra cosa; porque si los bancos invertían el dinero de los depositantes en inversiones ruinosas, el oro de sus cámaras acorazadas se “esfumaba” con la misma velocidad. Cuando se producía una corrida bancaria, muchos de ellos no podían satisfacer los requerimientos de los depositantes y se veían abocados a la quiebra. Todas estas cosas, convertían al metal dorado en la auténtica divisa franquicia de la época. Ni el dólar estadounidense ni la libra esterlina suscitaban tantas pasiones. “El oro, es el dinero”, decía el viejo J.P. Morgan.

¿Provocaron los Bancos Centrales la Gran Depresión?

La entente cordial de las potencias occidentales se acabó al estallar la I Guerra Mundial. Para costear los gastos de la contienda, todas se pusieron a imprimir papel-moneda como locas. Como del patrón oro se lo impedía, lo dejaron en suspenso hasta “nuevo aviso”. Más adelante, ya terminada la guerra y cuando la hiperinflación asomaba por media Europa, los ministros de finanzas empezaron a ponerse muy nerviosos a medida que aumentaba el descontento social. En la conferencia de Génova (1922), resolvieron la vuelta al antiguo sistema monetario. Sin embargo ya nada seria lo mismo... Tras 20 millones de muertos en las trincheras de Bélgica, Rusia y Turquía, los ánimos habían cambiado por completo. Sobre el papel todo seguía siendo muy caballeroso; pero de puertas adentro se impusieron las políticas nacionales y “la puñalada por la espalda”. Si podías fastidiar al vecino en beneficio propio, tirabas para adelante y que “arda Roma”! Porque nadie quería sufrir en carne propia, una reedición de la revolución bolchevique que fusiló al zar en 1918.

Básicamente, el problema al que se enfrentaban todos los países era el de un pasivo sobredimensionado –respecto a las reservas de oro disponibles-, que estaba fuera de control. Todos hemos oído hablar la hiperinflación alemana de 1923... Así que los Bancos Centrales se pusieron manos a la obra. Sólo cabían dos soluciones: reducir el pasivo –el dinero circulante-; o aumentar las reservas de oro. Sea por la razón que sea, la mayoría optó por la primera opción. Y dos fueron las naciones que destacaron por encima del resto, en ese desempeño: Estados Unidos y Francia.

Los norteamericanos habían financiado la reconstrucción europea a través del Plan Dawes (1924); una especie de Plan Marshall de la época, que consiguió la resurrección de las economías maltratadas por la guerra. Fue una jugada inteligente; ya que gracias a la cooperación estadounidense media Europa evitó el default y pudo mantener cierta capacidad de compra de los productos que procedían del otro lado del Atlántico. Y a los europeos, por supuesto, esa ayuda les vino de maravilla. Esta política del “tú me ayudas y yo te ayudo” duró cuatro años; hasta que los yanquees la sustituyeron por la del “tú me ayudas y yo te ayudo, y luego te doy por c_ _ _”. En Washington estaban asustados porque el rescate financiero estaba dejando al país sin oro. Así que en 1928 hicieron algo imperdonable: subieron los tipos de interés. Esta medida, que iba en contra del fair play acordado en la conferencia de Génova, invirtió el flujo de los capitales. Para los alemanes todo esto se tradujo en una dura recesión y habría que preguntarse si los norteamericanos no les hicieron un flaco favor... Habida cuenta de que Adolf Hitler aprovechó el malestar social para encumbrarse en el poder.

El otro país que fue a lo suyo y pasó de todo, fue Francia. Entre 1924 y 1926 los galos padecieron su particular sobredosis de hiperinflación. Para remediarlo, cometieron otro acto imperdonable: devaluaron el franco. Esto les proporcionó una ventaja comercial sobre sus vecinos, que redundó en un aumento de las exportaciones y de sus reservas monetarias. Siendo los ingleses, los principales perjudicados. Según la dinámica establecida por el patrón oro de antes de la guerra –como ya he explicado más arriba-, la llegada del capital foráneo habría expandido la base monetaria y elevado los costes de producción; tras lo cuál, al cabo de cierto tiempo, el flujo cambiaría de dirección. Pero eso no ocurrió, porque el Banco de Francia se negó a usar las divisas extranjeras para expandir el crédito por la economía real. Aparcó las divisas en sus depósitos y guardó el metal bajo su bóveda. Así esterilizó el dinero. Keynes se subía por las paredes... Aducía con razón que Francia era un sumidero de oro que exportaba deflación por los cuatro costados. Pero para el ministro de finanzas francés, la llegada del capital extranjero era una prueba de la confianza internacional que suscitaba el franco. Manda cojones!

Evolución de las reservas de oro, por países, durante el periodo de entreguerras

Es increíble que nuestros vecinos acumularan el 27% de las reservas mundiales de oro en 1932. Su otra fuente de aprovisionamiento fue Alemania, a la que saquearon de lo lindo. El marco les importaba un comino, lo que querían era el metal; que fue transferido a su Banco Central en concepto de “reparación de guerra”. La humillación a la que fueron sometidos los alemanes –los franceses llegaron a ocupar la cuenca del Ruhr para llevarse su carbón- dejó secuelas muy graves en la sociedad germana. Como todo el mundo sabe, los nazis vengaron la afrenta en la II Guerra Mundial...

Hoy en día todavía se discuten las causas que provocaron la Gran Depresión. La evidencia empírica sostiene que no se debió a la escasez de oro, ya que la producción minera iba viento en popa. Lo que sí sabemos es que la política monetaria de Estados Unidos y de Francia la agravaron. En 1928, 1929 y 1930 se negaron a monetizar el metal que iban acumulando en sus cámaras acorazadas. O dicho de otro modo: se negaron a imprimir el papel que otras naciones necesitaban para evitar la deflación. Pero es que además –y esto es lo más sorprendente...-, tampoco hicieron nada por sus propias economías. Al esterilizar las entradas de capitales, redujeron sus respectivas bases monetarias. Lo cuál fue una invitación al desastre... Aunque las bolsas todavía tardaron 1 año y medio por darse por aludidas.

El 80% del dinero emitido por Francia, llegó a estar respaldado por oro!

Tras el crash bursátil de 1929 y el colapso económico que vino después, con millones de parados y miles de bancos quebrados, los estadounidenses aprendieron la lección. A partir de 1930 se olvidaron del oro y empezaron a imprimir dinero. Pero Francia siguió a lo suyo; acumulando metal y exportando deflación a los demás. Aunque esta política tenía los días contados. En 1931 los ingleses abandonaron el patrón oro... La partida llegaba a su fin.

Sin embargo, los norteamericanos se encontraron con un problema adicional: los ciudadanos estaban comprando oro para protegerse de la caída de los precios! Invertir en metales preciosos no reporta nada, porque ese capital se pierde para la economía productiva y estrangula el crecimiento. El horno no estaba para bollos... Y cortaron por lo sano. El 1 de mayo de 1933, el gobierno prohibió la tenencia física del metal bajo pena de 10 años de cárcel y 10.000 dólares de multa.

A partir de entonces, la Gran Depresión discurriría por otros derroteros.

¿Qué está pasando con el oro, actualmente?

La verdad es que no tengo ni idea... Quién lo sabe, realmente? Aunque tengo mi propia teoría, por supuesto.

Ben Bernanke es un estudioso de la Gran Depresión. Y en sus estudios concluyó acertadamente que el atesoramiento de oro y la vigencia de un sistema monetario que impedía la libre fluctuación de las divisas, provocó la peor crisis que se recuerda. Yo no sé si esos factores la provocaron, pero desde luego la agravaron. Por eso no me cabe ninguna duda de que el tío Ben está haciendo todo lo que puede para deprimir el precio del oro. Las fuerzas deflacionarias son muy potentes y muchas de ellas están fuera del alcance de los Bancos Centrales. Los metales no lo están. Así que están manipulando su precio a la baja para evitar que los inversores inmobilicen su capital en un activo que nunca va a desarrollar la economía productiva. Y es que –como indicaba más arriba-, el horno no está para bollos...

El mercado del oro mueve más capitales al día que el S&P 500

Y es de esperar, que Yellen siga con la misma política –a diferencia de Bernanke que dice “no entender el mercado del oro”, la próxima mandamás de la FED dice que sigue su cotización al dedillo-.

Sin embargo, aquí hay mucho más... Mucha más tela que cortar. Los chinos, los rusos, los indios, los asiáticos en general, están comprando metal como locos.

China está comprando el doble de metal que el año pasado

Las compras rusas también son muy cuantiosas

Por qué está pasando eso? China acumula actualmente un tercio de las reservas mundiales de oro y divisas. Así que, en cierto modo, podría repartir tanta deflación como repartió Francia durante los años 30 del siglo pasado. Al comienzo de la Gran Recesión, evitamos el colapso total porque los chinos salieron al rescate de la economía mundial; ya que gracias a sus cuantiosas inversiones, esquivamos el abismo. Pero desde hace un año y medio, han cambiado de política... Y ahora prefieren comprar metales preciosos e invertir en su mercado interno. Por supuesto, este cambio de tendencia está provocando fuertes dolores de cabeza en los países productores de materias primas y explica en buena parte el por qué los capitales están saliendo de esos lugares.

Qué opinará Bernanke de todo esto? Al fin y al cabo, los chinos, los rusos y demás, están jugando al juego de la deflación. No creo que le guste demasiado, la verdad. Pero si no manipulas el precio del oro, ante semejanete demanda de metal físico, los precios se desmadrarían. Y la FED, el BCE y otros Bancos Centrales, perderían la cara ante la comunidad internacional; ya que la suba del oro, generaría desconfianza hacia sus respectivas divisas. Puede que para derribar los precios hayan utilizado a los bullion banks. Es posible... pero resulta que ahora todos van largos y la cotización sigue cayendo. Así que el impulso bajista sólo puede venir de los hedge funds, a los que deben estar untando por todos lados.

Como consecuencia de todo esto se está produciendo un brutal trasvase del oro occidental hacia oriente. China solita va a ingresar este año, 1700 toneladas de oro (1000 las compra en el mercado de Londres y demás, 300 en los mercados secundarios y 400 son de producción propia). Este ritmo de compras, es una bestialidad y a buen seguro ya será el segundo tenedor de oro del mundo. Semejante demanda está tensando la cuerda del suministro físico y por eso vemos fenómenos que raramente se han dado en el pasado, como: el GOFO, el backwardation, la desaparición del registered gold del Comex, etc. Por no hablar de que en la Índia, las autoridades están gravando las compras de metal dorado con una tasa del 15%.

Mediante esta política, los chinos van deshaciéndose de sus dólares. Toma Bernanke: si los quieres, aquí los tienes! Luego, que el sistema se esté llenando de dólares procedentes de las compras de oro, no es tan malo para el tío Ben; pues podría estar aprovechando ese flujo para impulsar una especie de QE alternativo. Así que sí, quizá inicien el tapering pronto... Je je. En cualquier caso, el mundo está partido en dos bloques; entre los que creen en el futuro del dólar y los que no. Cuando en un par de años se negocien de nuevo los derechos especiales de giro y los chinos dejen flotar al yuan libremente, la cosa se va a poner realmente calentita...

 

Con este jinete, termina la serie dedicada a la deflación. Y como decía el rankiano Comstar, creo que tenemos una buena carrera de caballos!

Un abrazo a todos/as

P.D: Por motivos personales... Bueno: próximamente me caso! Voy a estar un mes y medio o dos meses sin postear. No quiero tener la cabeza en otro lado, ahora mismo. Pero cuando vuelva lo haré con nuevo material y ganas de dar guerra!

 

  1. en respuesta a Claudio Vargas
    #40
    Comstar

    Yo fui criado para ser ateo, no por mis padres, sino por los fariseos de algunas iglesias. Pero entendí que los fariseos son sólo intermediarios que reclaman la franquicia de Dios como propia. Y entendí que Dios no es como lo pintan los intermediarios, sino que es algo más parecido a lo que aquellos que enfrentan la muerte entienden como Dios, esos significados de la vida. Y entendí que la relación es directa, sin intermediarios. Aunque aún no acabo de comprender algunas cosas que sigo explorando, porque como te dije, fui criado para ser ateo, y he visto también el significado de la vida que el ateísmo no provee.

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  2. en respuesta a Claudio Vargas
    #39
    Comstar

    El keynesianismo era rescatar al ciudadano.

    La idea de Hitler era construir y endeudar a Alemania para dar empleo, pero era empleo con deuda, y donde el gasto público se iba en contratar a los industriales. ¿Cómo se pagaría la deuda? Invadiendo a sus vecinos y saqueándoles y usando a sus habitantes coom esclavos para que con lo que se ahorra con esclavos forzados de campos de concentración, los industriales pudieran pagar los sacrificios que Roosevelt les pedía. Es decir, hicieron que los europeos esclavos rescataran a los americanos, o dicho de otra forma, los industriales exportaron su sacrificio a Europa en forma de crueldad, genocidio y esclavitud.

    Henry Ford escribió "el Judío internacional" que fue citado en "Mein Kampf" y Ford tuvo fábricas en Colonia y Francia ocupada, con mano de obra esclava. Y cuando hacía falta piezas, las traía de contrabando desde Detroit. Sin los camiones que le vendó a Hitler, no habrían podido movilizar a las tropas. Y eso sólo para poner un ejemplo.

  3. en respuesta a Mastroiani
    #38
    Claudio Vargas

    El Banco de Inglaterra está imprimiendo dinero a destajo; dinero que se va a alimentar su propia burbuja inmobiliaria (incluso su gobernador, ha reconocido recientemente que tienen una burbuja). Así que sí, es una oportunidad para todos los que se quieren beneficiar del sector inmobiliario; sobre todo del residencial.

    Por eso está creciendo Reino Unido ahora mismo. Por nada más. Pero ya veremos lo que dura la fiesta...

    Un abrazo!

  4. #37
    Mastroiani

    Disculpa mis anteriores comentarios, disfruta de la boda y lo demas, ni me contestes a los anteriores mensajes , tu a punto de casarte y yo escribiendo de cosas mas vanales.
    Un abrazo

  5. en respuesta a Mastroiani
    #36
    Claudio Vargas

    Muy buenas, Mastroiani! Te dejo el enlace de mi artículo en el blog de Knownuthing, que habla de estas cosas. Si tienes dudas, no te importe comentármelas.

    http://cicloinversor.com/index.php/el-imperio-espanol-las-causas-del-declive/

    Un abrazo!

  6. #35
    Mastroiani

    Al hilo del tema,tendra algo que ver todo lo narrado antes con que en las ultimas noticias de prensa hablan muy bien del Reino Unido como posible oprtunidad economica, siendo que The London Bullion Market Association, rradica en ese pais?.
    Algo parecido me paso cuando empezaron a hablar de Argentina, hace mess como uno de los pocos emergentes qu e todavia tenian posibilidades de crecimiento, y luego leo noticias como que dinero argentino compran empresas españolas y bancos españoles invierten en Argentina.
    Tal vez la etimologia de mis palabras no sea la adecuada,pero intento plasmar la idea.
    Un saludo

  7. #34
    Mastroiani

    Por colaborar un poco desde mi ignorancia: indagando Bullion banks, y Revolucion de los precios siglo XV-XVI.
    Supongo que estos temas ya son conocidos por ustedes pero yo soy neofito, y solo quisiera colaborar para otros novatos como yo, probablemente lo mas expertos ya conoceran de los temas. un saludo
    http://es.wikipedia.org/wiki/Bullionismo
    http://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_de_los_precios

  8. en respuesta a Comstar
    #33
    Claudio Vargas

    Je je, hay mucho de que hablar de tu link; pero este no es el lugar más apropiado. Pero te diré que me considero panteísta, al estilo de los indios americanos. Y a veces ni eso... porque me atrae mucho la filosofía budista y el budismo es una religión sin Dios. Por no hablarte de mis inclinaciones nietzscheanas.

    Creo que hay una energía inteligente ahí afuera. Llámale Dios si quieres... Pero la representación que de ese concepto hace la iconografía cristiana es un chiste de mal gusto; porque lo "desconocido" no se puede representar. Los musulmanes lo tienen mucho más claro. Lo que pasa es que no entemos esa "inteligencia"... Para mi es una experiencia personal e intransferible.

    El matrimonio es un monton de cosas: es un acuerdo social, un rito iniciático, un arreglo administrativo, un proyecto de pareja, un montón de deseos reunidos en un solo acto. Es amor. Pero tambén es una experiencia estrictamente personal. En cualquier caso, lo único que importa es que cada uno sea consciente de por qué hace las cosas; en el matrimonio o fuera de él.

    Un abrazo amigo!

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  9. en respuesta a Comstar
    #32
    Claudio Vargas

    Excelente resumen Comstar. Sin embargo, el New Deal si fue un rescate en toda regla... Se rescató al ciudadano porque ninguna sociedad anglosajona puede permitirse un 25% de paro (desgraciadamente las latinas sí, por la fuerza de la solidaridad familiar, algo que ellos no terminan de entender...). En su tiempo de aplicación, se invirtió el equivalente del 50% del PIB de Estados Unidos; o sea, una auténtica pasada. Y como dices, no fue un rescate a Wall Street ni a los bancos; que palmaron de lo lindo.

    Lo de Hitler no sé... Lo que sí sé es que toda la locura monetaria de la época le benefició y mucho. Lo cuál debería hacernos reflexionar sobre las políticas que están llevando a cabo los grandes bancos centrales...

    Un abrazo amigo! Me leo el link.

  10. en respuesta a Brownehead
    #31
    Claudio Vargas

    Así es Brownehead. Los chinos están rebotando dólares y, como ya comenté en el artículo, es una medida inflacionaria que podría ser utilizada por la FED para implementar alguna especie de QE alternativo; o bien, para iniciar el tapering de una vez si es eso lo que desean. La deflación no viene por ahí, viene de toda la demanda de materias primas que decae porque China está cambiando de política. En eso consiste la deflación; en tener poca demanda y un montón de oferta de todo, que es lo que estamos viendo estos días, en cualquier lado y en cualquier país. 50.000 millones de dólares no parecen tanto... pero las implicaciones de la nueva política monetaria china abarca mucho más. Hablaré de todo esto en el próximo artículo dedicado a China, cuando me "reincorpore" al blog, tras la "luna de miel". Je je.

    Luego, los chinos no van a comprar 50.000 millones de dólares en oro. Van a comprar 300.000; es decir, convertirán en oro el 10% de sus reservas monetarias (que es lo que hace cualquier banco central que se precie). Si es que no compran más... Así que la nueva política del PCCh va a durar unos cuántos años más.

    Es un buen momento para comprar oro, desde luego. Sobre todo si no lo tienes en cartera. Dudo mucho que en el peor de los escenarios posibles baje de los 800$/oz; que seria lo que pasaría si todas las posiciones cortas del Comex se realizaran. El mercado está totalmente fracturado y eso va a terminar mal. No es sólo que media Asia, los rusos, los turcos o los brasileros estén comprando oro; sino que a menudo pagan jugosas primas para tenerlo. Los hedge funds juegan en el corto plazo y sacan partido con el arbitraje; pero esta película no durará para siempre. De momento, el Comex está a puntito de quedarse sin registered gold (lo perderá definitivamente en diciembre). Otra muestra más de lo estresado que está el oro-papel.

    Un abrazo! Es un placer hablar contigo. Y con un gin tonic en la mano, mucho más... Je je

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  11. en respuesta a Claudio Vargas
    #30
    Brownehead

    No sé Claudio, no veo tu razonamiento. Si los chinos en vez de guardarse las divisas que reciben como hacían hasta ahora para mantener el renminbi bajo las utilizan para comprar oro, lo que en todo caso harían es contribuir a la inflación mundial, rebotando todos esas divisas recién impresas. ¿Dónde entra la deflación en esta fórmula? Pero es que en cualquier caso, porque compren 1000 o 1500 toneladas de oro en un año eso apenas son 50.000 millones de dólares, una insignificancia para la economía mundial (y para la china).

    Tampoco sé si es o no el mejor momento ahora para comprar oro, desde luego es mejor que hace un año, ¿pero será mejor que dentro de un año? Lo que yo sí creo es que si no tienes oro en tu cartera siempre es un buen momento para comprarlo porque es un activo esencial para cualquier inversor que busque estar diversificado (y todo buen inversor debería estarlo).

    Otro abrazo crack, siempre es un gusto discutir contigo ;)

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  12. #29
    Comstar

    En 1928 suben los tipos de interés y en 1930 Hoover hizo una repatriación de oro americano, lo que sumergió a Alemania en deflación. Y curiosamenteno usaron ese dinero para rescatar al ciudadano, pues el gobierno de Hoover no era para nada keynesiano.

    La Gran Depresión puede explicarse con la burbuja de crédito de los años 1920, similar a la de 2008, pero en lugar de casas, se compraba acciones. Los bancos tuvieron la misma holgura crediticia, de modo que al caer las acciones de Wall Street, por esas razones que no se conocen del todo, los bancos terminaron con activos tóxicos incobrables (crisis financiera) y dejaron de prestar, lo que causó que las empresas no tuvieran acceso a crédito y tuvieran que despedir personas (crisis económica). Claro, se salvaron porque Keynes tenía el apoyo de Roosevelt.

    El keynesianismo de Keynes no era gastar para "estimular" porque "estimular" puede confundirse con despilfarro. Keynes usó el dinero para rescatar al ciudadano, y por supuesto, los grandes industriales americanos debían pagar la factura con sacrificio, algo que no les gustaba. Y tanto no les gustaba, que ayudaron a Hitler, se beneficiaron con contratos del gobierno alemán en temas sensibles como el holocausto, y además el uso de mano de obra de campos de concentración. Busca un documental en video, titulado "los socios americanos de Hitler".

    Si te casa, te podría interesar el apartado "Lo que dice un experto" en el siguiente post.

    La deformación del matrimonio
    https://www.rankia.com/blog/comstar/1824050-deformacion-matrimonio

    La gente no teme casarse con un banco al firmar, el matrimonio tampoco debería dar tanto miedo.

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  13. en respuesta a Brownehead
    #28
    Claudio Vargas

    Mira lo que hacen los chinos, Browne. Antiguamente recibían un montón de pasta desde Occidente, por la desindustrialización de éste y en pago de sus exportaciones, que les creaba un montón de problemas con la inflación porque ese dinero que venía de fuera ampliaba la masa monetaria del país. Por eso, durante años, tuvieron que lidiar con inflaciones de dos dígitos. Ahora, en cambio -porque China sigue siendo una economía exportadora, aunque menos-, cogen el dinero de ese flujo y lo invierten en oro. De este modo tienen la masa monetaria controlada y mantienen la inflación a raya. Y no sólo eso, el gobierno chino está animando a los ciudadanos para que hagan lo mismo. Toda Asia apuesta por este juego.

    Si se pasan con este tipo de política, China exportará deflación. Porque a diferencia de antes, sus inversiones en oro detraen el crecimiento (antes invertían todo ese dineral en fomentar la burbuja inmobiliaria, las infraestructuras y demás. Ahora mucho menos). Todos esos dólares que venden se quedan pululando por el sistema, sin rumbo fijo. Hasta ahora se han ido a la deuda -todos recordamos el boom de los bonos del último año-, por eso no vemos demasiada inflación. Pero en el futuro las cosas podrían cambiar.

    Luego, tampoco seria prudente que los Bancos Centrales Occidentales que están luchando con la deflación, animaran a sus ciudadanos para invertir en metales preciosos. En la Índia sus ciudadanos lo han estado haciendo y su gobierno ha tenido que gravar las compras con una tasa del 15%; ya que, en caso contrario, empeora el déficit por cuenta corriente del país. Lo cuál empeora la capacidad de pago del país de su propia deuda. Lo mismo pasaría en Estados Unidos y en muchísimos países más con déficit por cuenta corriente.

    En un escenario de deflación grave, el oro te protegería. Por su valor como activo refugio... Es lo que pasó durante la Gran Depresión. Estados Unidos prohibió su tenencia cuando éste ya se estaba revalorizando un 40%. Eso sí, en un escenario de estanflación, baja inflación o deflación suave, no te protege de nada.

    Si hay un momento de comprar oro, sin duda es ahora. El futuro pinta negro, porque las deudas son impagables y porque los Bancos Centrales se han llenado de activos que no van a vender ni en 20 años. Esta película ya la he visto unas cuántas veces... Los ricos mueven el cotarro y crean su "oportunidad" para comprar. Incluso estoy pensando en acumular más metal, aunque ya tengo bastante. Pero si me preguntas quién tiene razón si China o Estados Unidos, sin duda apostaría por China.

    Un abrazo amigo!

  14. en respuesta a Claudio Vargas
    #27
    Brownehead

    Hola Claudio,
    volví a leerme el artículo y, aunque es muy interesante y ameno como todos los que escribes, sigo sin entender tu conclusión. Desde luego, el atesoramiento del dinero (es decir una demanda de dinero superior a la oferta) es la mayor fuerza deflacionaria, pero hace bastante tiempo que el dinero dejó de ser oro, y no veo cómo el escaso dinero que va a parar a las mineras (el cual luego se distribuye entre accionistas, trabajadores y proveedores, como en cualquier otra industria manufacturera de bienes de consumo) puede tener el mínimo efecto deflacionario significativo, en una economía mundial muchos órdenes de magnitud mayor.

    Sobre que el oro pueda proteger contra la deflación es un tema complejo. Ciertamente al ser el único "valor financiero" que no depende de la promesa de nadie (el oro físico) siempre será un refugio ante la incertidumbre, pero ante una deflación moderada y duradera, que no termine explotando en hiperinflación, puede perder mucho de su valor. Y personalmente creo que esto último puede ser buena parte de la causa de su precio actual, a pesar de la alta demanda del Este (que es la que podría estar soportando su precio).

    Saludos!

  15. en respuesta a Brownehead
    #26
    Claudio Vargas

    Muchas gracias Brownehead!

    Así es, es uno de los artículos más complejos. Por la temática que aborda. El oro también protege contra la deflación; pero no de una deflación a la japonesa, sino de una deflación más grave. El problema con este activo, o la plata -o guardar el dinero bajo el colchón-, es que saca el dinero de circulación. No de todo el dinero, ciertamente, pero sí de una parte muy importante (pues cuando compras una onza de oro estás financiando a las minería de oro, una actividad que aporta poco al crecimiento). Para los Bancos Centrales supone un problema porque desincentiva la inversión y el crecimiento económico. Y claro, por supuesto, es un incentivo contra la inflación; que la tendremos, no me cabe ninguna duda...

    Un abrazo amigo! Ciertamente, es una gran inversión... Je je.

  16. en respuesta a Enrique Valls
    #25
    Claudio Vargas

    Muchas gracias Enrique! Je je. Tú vas por delante de mi, en ese apecto. Je je. En cualquier caso, me espera una buena farra porque, además, coincide con el 40 aniversario de mi hermano. Así que ya verás... como podemos acabar entre todos: bailando la marimorena!

    Un abrazo amigo!

  17. #24
    Enrique Valls

    Fantástico post. Muy interesante el gráfico de la evolución de las reservas de oro

    Pd: Espero que todo salga genial. Ya nos irás contando.

    Yo por ahora ninguna queja :)

    ¡Un abrazo!

    1 recomendaciones
  18. #23
    Brownehead

    Mi enhorabuena por tu inminente inversión! Espero que, esta sí, te dé buenos dividendos en el futuro ;)

    Sobre el artículo, tengo que volver a leerlo con más calma porque no termino de entender este jinete deflacionario. Siempre he considerado al oro como un actor secundario en este tema y creo que más que influir en la deflación lo que hace es sufrir sus efectos (vamos que si baja ahora no es tanto por manipulaciones como por el riesgo de que en el corto y medio plazo no haya inflación de la que necesitemos protegernos).

    Un abrazo!

    1 recomendaciones
  19. en respuesta a Mastroiani
    #22
    Claudio Vargas

    Muchas gracias Mastroiani! Me alegro de que te gustara el artículo.

    Un abrazo

  20. #21
    Mastroiani

    Enhorabuena por la boda.

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