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Blog La macroeconomía al descubierto.
Analizando las contradicciones del mercado

La economía de los antiguos egipcios

Érase una vez un pueblo mestizo que vivía en el cauce septentrional del río Nilo, muy cerca del Mediterráneo. Los historiadores todavía discuten sobre el origen de sus antepasados, aunque la opinión mayoritaria cree que fue un confluencia feliz de poblaciones negras y semitas. Los primeros procederían de la antigua Nubia –hoy Sudán-, mientras que los segundos serían originarios de la actual Libia. En algún momento del albor de los tiempos, ambas poblaciones se encontraron a la vera del Nilo. Y se mezclaron. Esa gente tenía la piel tostada y decían vivir en el país de Kemet o el país de la tierra negra
 
La tierra negra era el limo que el río dispersaba cuando se desbordaba. Tenía tantos nutrientes, que podía producir hasta cuatro cosechas al año. Una cantidad colosal de alimentos… La productividad del campo era tan alta, que el ser humano no consiguió superar esos números hasta el comienzo de la Revolución Industrial, en la Inglaterra de mediados del s. XVIII. En realidad los kemetianos vivían en el “Jardín del Edén”. Estaban orgullosos de su suerte y creían ser “los únicos habitantes de la Tierra”. Y no les faltaba razón… porque en aquella época el camello aún no había sido domesticado y era imposible cruzar los desiertos que rodeaban su país
 
economia egipto 1
 
A diferencia de otras grandes civilizaciones contemporáneas -como Sumeria en Mesopotamia o la civilización del Valle del Indo-, no se vieron importunados por invasiones extranjeras que pudieran amenazar su estilo de vida. Gracias a su aislamiento geográfico y al mal carácter del camello –tenían que haberlo divinizado en su panteón…-, tuvieron todo el tiempo del mundo para desarrollar una cultura extraordinaria que ha pasado a la historia por sus logros científicos y arquitectónicos. 
 

El nacimiento de un Estado

Las comunidades kemetianas, bastante independientes entre sí, aprendieron a gestionar los recursos del río mediante la construcción de canales que trasladaban sus sedimentos por una extensa área geográfica. Cuando la estrella sirio aparecía por primera vez en el firmamento, se sentaban a esperar… ya que al poco tiempo el Nilo se desbordaba e inundaba los campos que más tarde darían fructíferas cosechas. Durante tres meses y hasta que se retiraban las aguas, había poco que hacer. Entonces las comunidades celebraban sus cultos religiosos –la mayoría relacionados con la fertilidad de la tierra-; se oficiaban bodas tras las cuáles los hombres abandonaban sus familias para integrarse en las de sus mujeres; y, por supuesto, conspiraban y se preparaban para las disputas territoriales que cada año se reproducían tras la retirada de las aguas. 
 
Con el paso de los siglos, la organización del trabajo agrícola se sofisticó. La productividad de la tierra aumentó debido a la extensión de los cultivos (incluso en el desierto, gracias a los sedimentos que transportaban los canales); y también, al uso intensivo de la tierra. El campo kemetiano era tan productivo, que las comunidades agrícolas pudieron liberar a algunos de sus miembros de las tareas rurales, para que se dedicaran exclusivamente a la gestión, organización y distribución de los recursos agrícolas. Con el paso del tiempo, las tareas de estos “liberados rurales” fueron evolucionando; hasta que en un momento dado de la historia, con el advenimiento de los primeros faraones, pasaron a conformar el cuerpo de los escribas. Y a ellos se debe, entre otras cosas: la aparición de la escritura, el desarrollo de las matemáticas (sobre todo para el cálculo de áreas y volúmenes), la mejora de los conocimientos astronómicos o la invención de ciertos artefactos, como el arado, que permitió aumentar la productividad de la tierra.
 
economia egipto 2
 
Nadie cómo Gordon Childe, supo resumir en unas pocas líneas, el proceso que dio lugar a la creación del Estado:
La necesidad de realizar grandes trabajos hidráulicos que regulasen las crecidas del Nilo obligó a crear una estructura organizativa cada vez más compleja que fue el germen del Estado centralizado egipcio. Los trabajos de drenaje e irrigación reclaman la cooperación de toda la comunidad, creando un vínculo económico que genera la solidaridad social... que conduce a la unificación política de toda la región que depende de un mismo sistema fluvial.
 
Los Orígenes de la Civilización, 1936
Todo este proceso, vino acompañado de una gran explosión demográfica. El aumento de la producción agrícola se traducía irremediablemente en un incremento de la población, que más tarde era reclutada para construir nuevos canales; los cuáles, a su vez, retroalimentaban el crecimiento demográfico y la extensión de los regadíos por todo el territorio. Durante siglos, sino milenios, el sistema funcionó de maravilla porque los kemetianos eran “cuatro gatos” y tenían mucho terreno por conquistar… Sin embargo, a largo plazo, la expansión del modelo se vería limitada por el tamaño de las inundaciones del Nilo y por la eficiencia del Estado a la hora de gestionar los recursos
 
En cualquier caso, el éxito de la agricultura no estaba exento de problemas. Las comunidades luchaban entre sí por las mejores tierras y a menudo se enzarzaban en larguísimos conflictos relacionados con la delimitación de los campos (inevitables tras cada desbordamiento del Nilo). Los constantes litigios por la posesión de la tierra, que a menudo degeneraban en pequeños enfrentamientos armados, terminaron cuando un tipo llamado Narmer (también conocido como Menes), unificó todo el territorio bajo su mando hacia el año 3000 a.C. Fue el primer rey de Egipto. Entonces los kemetianos pasaron a ser egipcios y delegaron todos sus recursos en un Estado centralizado cuya capital se estableció en Menfis.
  
A partir de entonces, empezó una época de gran prosperidad. La paz política garantizó el trabajo de los escribas; porque pudieron reorganizar el mundo rural a su antojo para mejorar su productividad y, con ello, consolidar el surgimiento del Estado. Con el paso del tiempo, algunos de ellos utilizaron su posición para establecerse como casta sacerdotal; otros pasaron a dedicarse al lucrativo negocio del comercio; unos pocos se erigieron en líderes políticos regionales; y el resto siguió haciendo lo que había hecho siempre, controlar los inputs y outputs de la contabilidad agrícola. Asimismo, el aumento de la producción agrícola consolidó la aparición de varios centros urbanos a lo largo de todo el cauce del Nilo, cuyas poblaciones se emanciparon de las tareas labriegas. 
 
En la cúspide social se instaló el faraón; al que lo seguían en importancia los sacerdotes, los escribas, los comerciantes y, finalmente, los artesanos y los campesinos. Teológicamente hablando el faraón era el dueño de todo, tanto de las tierras como de los hombres. Aunque en la práctica la propiedad privada estaba muy extendida y gozaba del respaldo de la leyes y de los tribunales. Los ciudadanos eran libres y podían ascender sin reparos en la escala social (porque los cargos administrativos todavía no eran hereditarios). Sin embargo, tal vez lo más llamativo fuera la preeminencia social de la mujer. La mujer egipcia podía repudiar a su marido; divorciarse de él, conservar sus propiedades, emprender negocios o ejercer ciertas profesiones que en otras sociedades tenían totalmente prohibidas. Como ejercer la medicina. Una constante que perdurará miles de años (al menos, hasta la época de Cleopatra). Para entender lo avanzados que estaban los egipcios en la comprensión de ciertas libertades individuales ¡Basta con señalar que en España no se legalizó el divorcio hasta 1932!
 

El concepto del dinero

Desde los comienzos de la civilización, hasta bien entrado en la Edad Media, la forma natural de pago por el trabajo remunerado se realizaba en especie. Sólo a partir de mediados del I milenio a.C, los imperios más avanzados generalizarán el uso de la moneda; sobre todo en las transacciones comerciales en las que mediaba el Estado o el gran comercio internacional. En cambio, para la inmensa mayoría de la población, sólo cabía el recurso del trueque como forma de pago para cubrir sus necesidades más apremiantes. 
 
En el antiguo Egipto no existían las monedas. Todo el mundo cobraba su salario en especie; mediante productos agrícolas que luego podían intercambiarse por productos más elaborados como los tejidos o la cerámica. O dicho de otro modo: el dinero se “comía”. Así que si alguien necesitaba algo, había que darse prisa antes de que los alimentos se pudrieran o devaluaran. Quizá por eso los productos más valorados eran aquellos que resistían mejor el paso del tiempo, como el grano de los cereales; que además ofrecían la posibilidad de su fácil almacenamiento, como reservorio de riqueza a la que acudir en los momentos de carestía.
 
No hace mucho, escuché a Esteban González Pons (del Partido Popular), decir algo así como que “el dinero no se destruye; sólo cambia de manos…”. Vamos, que “se transforma”. Hasta cierto punto es verdad; pero si el dinero lo inviertes en actividades improductivas que ofrecen poco o ningún retorno (hablo de riqueza), es cómo si lo tiraras a la basura. En España tenemos bastantes ejemplos dignos de mención: el aeropuerto de Castellón, estaciones del AVE sin pasajeros, las autopistas radiales de Madrid que tendrán que ser rescatadas por el Estado y, sobre todo, un montón de urbanizaciones abandonadas que languidecen bajo el sol. Casi todo construido con el dinero de los depositantes bancarios. Dinero que se ha “evaporado”, lo sepan o no los sufridos españoles… 
 
Pues bien, en el antiguo Egipto sucedieron cosas parecidas. Y es que en algunos aspectos, no hemos cambiado tanto en 4500 años… El aumento de la población urbana durante las primeras dinastías faraónicas, sólo pudo financiarse con el aumento de la productividad de la tierra. Durante mucho tiempo, incluso cientos de años, todo marchó estupendamente. Sin embargo, cuando la producción agrícola no pudo seguir la estela del crecimiento urbano… la crisis se presentó a las puertas. En ese caso, el Estado podía recurrir a sus excedentes almacenados para minorizar el impacto de la recesión. En caso contrario, el languidecimiento de las ciudades estaba asegurado. 
 
A comienzos de la III dinastía, al rey Zoser le dio por construir la primera pirámide de que se tiene constancia.
 
 
economia egipto 3
 
El faraón tenía grandes planes para su enterramiento… pero a finales de su reinado, tuvo que enfrentarse a una sequía que duró 7 años. Durante este periodo el Nilo nunca se desbordó. Los canales se secaron y la agricultura languideció. La economía entró en depresión; ya que la falta de alimentos, además de generar un problema de salud pública, frenó en seco todas las transacciones comerciales (porque sin ellos, era imposible comprar nada). Para colmo de males, el rey había dilapidado los excedentes agrícolas de los tiempos de bonanza, en la construcción de su mausoleo. Así que cuando llegó la sequía, el Estado no pudo actuar como “prestamista de última instancia” para evitar que los egipcios sucumbieran por inanición. La “estela del hambre”, resume perfectamente las preocupaciones de Zoser en su décimo octavo año de reinado:  
 
El dolor me tenía sujeto en mi trono y la gente a mi alrededor estaba triste. Mi corazón me oprimía porque durante mi reinado hacía siete años que el Nilo no crecía a su debido tiempo. El cultivo de cereales era escaso, las semillas se secaban en la tierra y no había suficiente comida. Los niños lloraban, los jóvenes desfallecían y los viejos se acurrucaban en el suelo con las piernas cruzadas (morían). Entonces, para apartar la preocupación hice llamar al sumo sacerdote Imhotep. ¿Dónde nace el Nilo? – le pregunté. Que divinidad vive allí, para que yo la estreche a mí. Imhotep respondió: Hay una ciudad en medio del agua, rodeada por el Nilo, que se llama Elefantina y cuyo dios es Khunum. Con satisfacción el rey tuvo noticia de las riquezas de las que era dueño Khunum. Ordenó un gran sacrificio para Khunum y las diosas que formaban tríada con él, Satis y Anukis…
 
Es muy posible que el rey no hubiera podido evitar la crisis. Pero si en lugar de utilizar los excedentes agrícolas en la construcción de su pirámide, los hubiera almacenado en los templos, como salvaguarda contra cualquier catástrofe natural… Sin duda, habría podido mitigar el impacto de la crisis. Aunque no puede culpársele; porque quizá este tipo de asociaciones estuvieran fuera del alcance de los mandatarios de la época. Lo que hizo Zoser en aquél momento, fue lo que hacen todos los países cuando se encuentran al borde del abismo: saquear al vecino. Así que se acercó al país de Khunum (en la antigua Nubia –actual Sudán-) y saqueó todo lo que pudo. 
 
La resolución final de esta crisis corrió a cargo de la propia Naturaleza. Siguiendo el pensamiento de Malthus, cuando en una sociedad se rompe el equilibrio entre la población y sus recursos, éste sólo puede restaurarse de dos formas: aumentando los recursos cuando la población crece demasiado; o bien, adaptando la población a los recursos disponibles. En el Egipto de Zoser sucedió lo segundo. Las hambrunas, las enfermedades y los conflictos armados de baja intensidad, diezmaron a la población hasta que el equilibrio se restauró.
 

Auge y caída del Imperio Antiguo

El mejor momento del Imperio Antiguo llegó con la IV dinastía, a la que se atribuyen las colosales pirámides que todos conocemos. Nadie sabe a ciencia cierta cómo ni porqué se construyeron… Aunque la opinión mayoritaria entre los egiptólogos, es que se trataba de monumentos funerarios para glorificar la memoria de sus faraones.
 
Desde luego, son un gran misterio. Sin duda los egipcios tenían los conocimientos matemáticos para levantarlas; pero cuesta creer que lo hicieran sin conocer la rueda, con herramientas de bronce y sin la ayuda de animales de carga (algunos bueyes a lo sumo). En cualquier caso, en lo que sí están de acuerdo casi todos los historiadores, es en que los faraones las utilizaron para “domesticar” a gran parte de la población masculina. Cuando el Nilo se desbordaba, los campesinos se quedaban ociosos en sus casas durante tres meses, hasta que se retiraban las aguas. Para los gobernantes eso era peligroso… porque los gobernadores locales, los nomarcas, podían sentir el impulso de manipular la voluntad de las comunidades agrícolas para conspirar contra la monarquía. Así que los faraones se inventaron una especie de servicio militar obligatorio, mediante el cuál reclutaban a miles de campesinos para que trabajaran unos meses al año en las canteras o en el ensamblaje de las pirámides. 
 
En contra de lo que la gente suele creer, en las tumbas reales apenas se utilizaron esclavos. Los campesinos recibían un buen sueldo a costa del erario público y cuando morían, eran enterrados dignamente. Aunque su vida como obreros era muy dura. Lo sabemos por los huesos de los enterramientos. Muchos trabajadores sufrían artritis prematura y fracturas de toda índole durante el periodo en que era movilizados; lo que a la postre, terminaría perjudicando a su rendimiento como campesinos. 
 
El primer faraón de la IV dinastía, Senefru, fue el primero en dedicarse en serio al negocio de las grandes pirámides. En realidad, se pasó 20 pueblos… y nadie más, jamás, igualó su mesianismo constructor. Sus descendientes: su hijo Keops, su nieto Kefrén y su bisnieto Micerino, serán los artífices del complejo piramidal de Gizeh, que hoy aparece en todas las postales turísticas de Egipto.
 
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Para organizar semejantes empresas, la administración estatal tenía que funcionar como la seda. Se necesitaba un gobierno fuerte, muy centralizado, con un cuerpo de escribas disciplinado y bien formado, que pudiera encargarse de todos los problemas logísticos que surgían durante la realización de los trabajos. Sin embargo, cuando observo lo que hicieron… me doy cuenta que el tamaño de las tumbas reales es directamente proporcional a los recursos agrícolas que se necesitaron para su edificación y, también, al colosal tamaño que la población urbana tuvo que alcanzar en aquella época. Para los egipcios de ciudad, aquella fue una época maravillosa; pródiga en recursos y con amplias posibilidades de ascender en la escala social. En cambio, si vivías en el campo… estabas peor que jodido. Los faraones de la IV dinastía se guiaban ya por la premisa del “estajanovismo soviético”; mediante la cuál, cualquier campesino produce mucho más de lo que necesita para sobrevivir. Así que los crujían a impuestos hasta dejarlos al borde de la inanición. 
 
Quizá por eso la tradición posterior los recuerda como tiranos que sometieron al pueblo para satisfacer su megalomanía personal. Sobre todo en el caso de Keops –según cuenta el Papiro de Westcar-. El reinado de Keops es interesante por varios motivos. En aquella época se estableció un patrón “monetario” de intercambio de hortalizas; en el que tres zanahorias podían valer lo mismo que un pepino, cuatro pepinos lo mismo que una sandía, dos sandías lo mismo que una docena de huevos. Y así sucesivamente… La estandarización del sistema facilitó los intercambios y dio alas al comercio, tanto dentro como fuera de Egipto. Lo que probablemente aumentó la “velocidad del dinero”. Pero también pasará a la historia por la reforma del ejército y de la administración; para encumbrar su papel represor ante las constantes revueltas y hostilidades que estallaban periódicamente en las comunidades agrícolas.
 
En cualquier caso, la actividad constructora siempre fue en declive, de Senefru a Micerino. Los faraones podían haber utilizado los excedentes agrícolas para reorganizar y modernizar el sistema de regadíos, así como toda la logística para el almacenamiento de los granos; pero en lugar de eso, se dedicaron a erigir mausoleos que no producían nada, con escaso o nulo retorno a largo plazo. Cuenta Herodoto, que con Kefrén el país ya estaba sumido en la indigencia y que la población lo odiaba con todas sus fuerzas… Él pudo construirse una buena pirámide, pero no dejó nada para sus familiares, cuyas tumbas son muy modestas. Con toda seguridad, porque no había recursos para más. Ni siquiera su hijo Micerino pudo terminar su habitáculo para el más allá… Tras su muerte, se sucedieron varios gobernantes títere; hasta que uno de ellos fundó la V dinastía, seguramente tras un golpe de Estado.
 
Los reyes de la V y VI dinastías, todavía erigieron pirámides. Aunque muy modestas. El Estado se descentralizó a favor de los gobernadores locales y los faraones cambiaron su atribución de “Dios Sol” por la  de “Hijo del Sol”; porque ahora tenían que compartir su poder religioso con la casta sacerdotal establecida en Heliópolis. Las tierras antaño administradas por el faraón fueron privatizadas de facto; aunque eso no evitó que el reino entrara en una espiral descendente de desorganización social, caos, hambre, revueltas y anarquía. Situación que se prolongó durante siglos y que empeoró cuando el delta del Nilo fue invadido por pueblos extranjeros que viajaban a lomos de un animal nunca visto por los egipcios: el caballo. El camello tendría que esperar… hasta la invasión árabe.
 
Buscando información en Internet para confeccionar este artículo, te encuentras todo tipo de teorías sobre quiénes y cómo construyeron las pirámides. Las más abundantes son las que hacen referencia a los extraterrestres… pues para mucha gente, los faraones fueron una especie de “contactados” cuya voluntad fue teledirigida para que construyeran sus tumbas. No tengo nada contra la gente que cree en la existencia de OVNIS o alienígenas. De verdad. Pero lo que SÍ sé, es que al construir de las pirámides los egipcios se arruinaron y lo pasaron francamente mal. Tras la IV dinastía abandonaron el negocio de las grandes pirámides y cuando Egipto renació, sus gobernantes prefirieron enterrarse en el Valle de los Reyes. El sufrimiento no valía la pena: ¿lección aprendida?
 
Un abrazo a todos/as
Comentarios
51
Página
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  1. #1

    David Snchz

    Muy interesante tu artículo Claudio. ¿Crees que la conclusión que podemos sacar de tu texto se puede extrapolar a la situación económica actual? Es decir, ¿estamos "construyendo pirámides" cuando deberíamos estar dirigiendo los recursos que se emplean ahí a otro lado?

    Un saludo!

  2. #2

    Hermesiano

    Un articulo fantástico.
    Enhorabuena Claudio.

  3. #3

    Brownehead

    Bueno, gracias a aquellas construcciones improductivas hoy Egipto basa buena parte de sus ingresos en el turismo, quizá hayan resultado ser inversiones a muy largo plazo, pero inútiles del todo no han sido :)

  4. #4

    Be quick or be dead

    Fantástico artículo Claudio, sobre el origen multiétnico del antiguo pueblo egipcio parece bastante aceptado que se debió a una concentración de pueblos (o casi mejor llamarlos tribus) que vivían dispersados por un Sáhara mucho más húmedo que el actual con sabanas y bosques que se vieron obligados a convivir en el único lugar donde la vida continuaba siendo posible a medida que se extendió la desertificación, en el delta y las orillas del Nilo.

    Ya dije yo que tu fichaje por Rankia era, por lo menos, tan prometedor como el de Neymar :)

    S2

  5. #5

    Claudio Vargas

    en respuesta a Hermesiano
    Ver mensaje de Hermesiano

    Muchas gracias Hermesiano! No todo va a ser la actualidad; tengo que explotar mi vena de historiador "dormido". Algunos artículos de mi blog, los dedicaré a varios capítulos de la Historia que creo pueden ser de interés. Dónde tenga algo que decir y comentar.

    Un abrazo amigo!

  6. #6

    Claudio Vargas

    en respuesta a Brownehead
    Ver mensaje de Brownehead

    Ja ja. Si, tienes razón... quién iba a decir que las pirámides serían totalmente rentables: 4500 años después! Estaría bien saber que porcentaje del PIB egipcio, derivado del turismo, se debe a las pirámides; no? Desde luego, yo me lo pregunto.
    Sin embargo, para los parámetros de la época en que fueron construidas, fueron un despropósito total. Hace muchos años fui a Egipto y las vi. Y me quedé profundamente impresionado. He viajado mucho y te aseguro que pocas cosas me han impactado tanto. Son una maravilla de la técnica constructiva, casi son un avatar de los tiempos -un imposible-; pero desde un punto de vista económico... la música es muy distinta. Invertir la riqueza presente en aventuras a largo plazo con poco o ningún retorno, es como irse de fiesta y pillar una buena borrachera. Mientras bebes y suena la música estás de puta madre, pero la resaca al día siguiente... es peor que una migraña.
    Aunque no fueron sólo las pirámides. Los egipcios llenaron el país de templos que tampoco ofrecían nada (excepto aquellos, claro está, que albergaban almacenes para guardar los cereales). Al final, con tanto despropósito, la administración estatal quedó muy dañada y, con ella, la economía se dio un paseo por los infiernos.

    Un abrazo Brownehead

  7. #7

    Claudio Vargas

    en respuesta a David Snchz
    Ver mensaje de David Snchz

    Por supuesto que sí, David. Pero a los egipcios se les puede perdonar, porque estaban en "territorio inexplorado". Dudo mucho que sus gobernantes supieran lo que estaban haciendo. Lo aprendieron por las malas, sin duda. Y otras civilizaciones de la época, también. Aunque en Mesopotamia no se pasaron tanto, porque los imperios que allí se levantaban tarde o temprano sucumbían a las invasiones de pueblos extranjeros. No tuvieron todo el tiempo del mundo, como los egipcios, para evolucionar a "su aire".
    Pero sí, es totalmente extrapolable. Invertir la riqueza actual en inversiones a largo plazo con poco o ningún retorno, sólo hace a los ricos más ricos y a los pobres más pobres. Si te cargas a la clase media, la economía al final no va a ninguna parte... Eso mismo piensa Buffet, Krugman, Stiglitz y tantos otros que saben infinitamente más de economía que yo. Pero yo estoy de acuerdo con ellos.
    España tendría que haber invertido su dinero en desarrollar fuentes de energía alternativas al petróleo. Tengo la sensación de que el mundo entero se dirige lenta, pero irreversiblemente, a una situación parecida a la que vivieron los antiguos egipcios; en que los recuros disponibles, energéticos o alimenticios, escasearán. Ya somos más de 7.000 millones de personas en este planeta... Tal vez no lo vea nuestra generación, pero las generaciones futuras se enfrentan a un problema de gigantescas proporciones, porque si todos los habitantes de este planeta quieren vivir como se vive en Occidente... Mucho me temo, que la vaca no dará para tanto. Y recordando a Malthus otra vez: o conseguimos más recursos, o la población se ajustará por el camino del dolor.

    Un saludo amigo!

  8. #8

    Claudio Vargas

    en respuesta a Be quick or be dead
    Ver mensaje de Be quick or be dead

    Muchas gracias Be! Viniendo de ti, el piropo es superbienvenido. Muchas veces, pincho en tu link para conocer tus últimos comentarios en la web; porque siempre son acertados, generosos y aportan mucho. Es lo que tiene esto de Rankia; a veces te vuelves un poco "voyeur". Ja, ja.
    Así es, los egipcios son la confluencia feliz de un montón de pueblos. Algunos venían del Sinaí, otros de Libia, otros de Nubia... Respecto a la desertificación, los egipcios la agravaron al construir las pirámides. Se cree que el volumen de árboles (palmeras) taladas para construir las pirámides, equivalen a su volumen. Como no conocían la rueda, utilizaban los troncos como rodamientos para mover encima los bloques de piedra que se ensamblaban en las pirámides. Por supuesto esto agravó la sequía; ya que al talar los árboles, las precipitaciones de lluvia declinaron lenta pero irreversiblemente a lo largo de los siglos. Es extraño, pero hay cierto consenso en que los árboles "llaman" a las lluvias. Por no hablar de la erosión que eso causó en el terreno. Esto no podía contarlo en el artículo porque me habría salido muy largo... pero es un efecto "colateral" de su locura constructora.

    No sé si soy un gran fichaje para Rankia. Supongo que sí... por el fedback que voy recibiendo. Pero si lo pasamos bien entre todos, el esfuerzo es de sobras recompensado.

    Un abrazo amigo!

  9. #9

    Pensante

    Hola Claudio, me ha gustado mucho tu artículo, he pasado un buen rato leyéndolo.

  10. #10

    Claudio Vargas

    en respuesta a Pensante
    Ver mensaje de Pensante

    Muchas gracias Pensante! De eso se trata y me alegro que te gustara. En todo los artículos, a mi manera, intento contar alguna historia. Esto los hace más amenos, ya que la economía a "palo seco" puede ser difícil de digerir.

    Un abrazo!

  11. #11

    Kurdt

    en respuesta a Brownehead
    Ver mensaje de Brownehead

    Muy bueno tu comentario, que visión de futuro tenían los antiguos egipcios :)

  12. #12

    8........s

    en respuesta a Claudio Vargas
    Ver mensaje de Claudio Vargas

    Pase un tiempo pensando en parte de lo que nos traes Claudio...y llegue a alguna conclusión ...lo de abrir un agujero para luego cerrarlo...no es un planteamiento de ahora...como que enterrar al faraón con sus posiciones tendría un sentido nada esotérico ... evitar el exceso de liquidez siempre ha sido una tarea importante dentro del estadismo...la gente ociosa entra en decadencia si no cultivan algo...un abrazo...y buena entrada...

  13. #14

    Amana111

    Gracias Claudio, tus artículos son muy amenos, y bien escritos.
    Un saludo
    Angel

  14. #15

    Siames

    Muy interesante!

  15. #16

    Topodelchic

    Excelente artículo.

  16. #17

    Hermesiano

    en respuesta a Claudio Vargas
    Ver mensaje de Claudio Vargas

    Las gracias te las damos a ti Claudio por enseñarnos de forma tan amena. Volviendo al tema de la deuda lo que yo pregunto es de que nos preocupamos con EEUU y su tapering si de momento no lo habra y es más en caso de que se redujera que mas da, Si el resto de paises como Japon y Europa incrementará sus politicas expansivas hasta el infinito y más allá.
    Lo que daría por saber cuando llegará el gran reventón de este macro esquema ponzi, ya que dudas de que lo habra no tengo.

  17. #18

    Comstar

    en respuesta a Claudio Vargas
    Ver mensaje de Claudio Vargas

    Quizás en 4500 años los aeropuertos y trenes españoles srvan para algo entonces.
    --------------
    Con dinero de corta duración, no podría haber acumulación, no podría haber recesión por acaparar dinero. Y sobre todo, no podría imprimirse un exceso de dinero, a menos claro que la gente trabaje mucho para llegar a una sobreoferta que rebajaría el valor de su trabajo. Gastar el dinero en consumo es lo más absurdo si se quiere levantar un aparato productivo, porque consiste en convertir recursos en cenizas, y fabricar déficit y deuda.
    --------------
    Hoy en día ya el problema no es el equilibrio de recursos, sino de dinero, cuya escasez causada por la acumulación por parte de los adinerados, empuja hambre en el mundo. Habiendo tanto dinero y comida en el mundo, la gente no puede comer. Entre un supermercado completamente abastecido y un desempleado hambriento la barrera es sólo dinero, un dinero que ya no es biodegradable.
    --------------
    El patrón “monetario” de intercambio de hortalizas no era otra cosa que un régimen de convertibilidad, que tenía el problema de que no equiparaba la oferta y la demanda, sino que supeditaba todo a una única hortaliza que tendría que serviría como base.
    --------------
    Hmmm... privatización y luego espiral descendente de desorganización social, caos, hambre, revueltas y anarquía... nos recuerda lo que hizo el FMI en Venezuela y Argentina.

  18. #19

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    en respuesta a Claudio Vargas
    Ver mensaje de Claudio Vargas

    El problema no es que los recursos sean escasos, sino que se destruyan para hacer dinero. ¿Un ejemplo? Los Tar Sands en Canadá que convirtieron un bosque en desierto para sacar petróleo. Hay formas de hacer dinero sin destruir. Los mayas hicieron lo mismo, destruir los recursos:

    The Fall of the Maya: 'They Did it to Themselves'
    http://science.nasa.gov/science-news/science-at-nasa/2009/06oct_maya/

    En los EUA el 25% de la producción de granos sirve para alimentar coches, mientras casi mil millones de personas sufren hambre.

  19. #20

    Claudio Vargas

    en respuesta a Comstar
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    Cuando privatizas, el sector privado empieza a competir con el Estado, en algunas de sus atribuciones. Yo creo que los faraones de la V y VI dinastía, privatizaron para mantener su posición social; lo cual, para nada benefició al pueblo, porque la producción agrícola siguió cayendo... En cierto modo, Egipto se convirtió en una especie de Reino de Taifas. La producción se descentralizo, así como la gestión de los excedentes. Ya no había dinero para las pirámides; el rey cedió parte de su poder y riquezas a una nueva casta gobernante. Los ricos eran más ricos y los pobres más pobres. La clase media urbana tendría que esperar hasta el imperio medio, para su renacer.

    Un abrazo!


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