Finalizando la temporada estival ¿bursátil?

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Vuelta de vacaciones, regreso a la realidad. Quedaron atrás los momentos de distensión y de vida idílica, ociosa y fantasiosa para ser reemplazados por las exigencias del trabajo y por un modo de vida ordenado, rutinario y más real, aunque menos ansiado.

Los mercados de valores pueden estar también en igual situación tras disfrutar de una gran fantasía, o rally histórico, animada entre otros por la fe de los inversores en un futuro económicamente idílico. La evolución de los datos macro ha mejorado claramente en las últimas semanas y este es un hecho indiscutible, por lo que las bolsas han recuperado intensamente, por encima del 50%, desde el suelo registrado el pasado mes de marzo.

Estadísticamente, como sabemos, septiembre es un mal mes para los mercados y este en particular, además, debe sopesar la realidad de la coyuntura económica, la posibilidad de una recuperación adicional sostenida y su capacidad para justificar los precios alcanzados por las acciones.

Actualmente el consenso espera una corrección en los mercados aunque el debate está centrado en la envergadura de la caída y sus eventuales implicaciones técnicas. Son cada día más numerosos los afamados analistas y gestores de multimillonarios fondos de inversión que están cambiando su perspectiva del mercado a bajista, tras haber permanecido durante meses defendiendo argumentos alcistas para las bolsas.

Los ejecutivos e insiders de las compañías denotan con su operativa personal escasez de confianza en el futuro. Sus ventas de acciones son notorias y muy abultadas. Aunque este grupo inversor no es considerado ejemplar en lo que respecta a acertar en los puntos de inflexión intermedios del mercado, sin embargo, sí suelen estar posicionados en la dirección de las tendencias principales.

La evolución de los datos macro está alineada con las ventas antes citadas. Excluyendo los esfuerzos del gobierno para estabilizar la economía, es triste afirmar que no se observa recuperación consistente alguna.

Acaba de concluir el plan de estímulo para la compra de autos, el 24 de agosto, y en pocas semanas también concluye el programa de ayuda para la compra de primera vivienda, el 31 de noviembre próximo.

Los programas de la FED de compra masiva de títulos –treasuries, agency debt, mortgage backed- instaurados en marzo y con caducidad prevista para el 30 de septiembre, han servido también para estabilizar el sistema y aportar liquidez ,que se ha destinado en alguna medida a la renta variable, y ha coadyuvado en el fulgurante rebote de los mercados. A finales de mes y si la FED no extiende el programa de compras, el mercado dispondrá de menos liquidez.

En el supuesto de que los estímulos logren crear tracción e inercia económica autónoma y consigan que el consumo, el desempleo y la inversión mejoren, dichos esfuerzos (cargados contra deuda y déficit) habrán sido muy justificados. No obstante, los datos no apoyan esta tesis y los mensajes de los gobiernos apuntando a otra posible ronda de “dinero para todos” tampoco.

Los inversores, según datos de Investors Intelligence muestran cierto optimismo y están regresando al mercado. Las encuestas indican que el optimismo de hace unos días -51%- es el mayor registrado desde noviembre de 2.007 y el pesimismo -19.8%- el menor desde octubre del mismo año. Los datos recientes de Rydex Flow refrendan este optimismo a través de un ratio de 2.5 veces las posiciones adoptadas al alza frente a la baja.

Por tanto, los participantes mejor informados del mercado y que tienden a ganar con sus operaciones están de retirada, vendiendo, mientras que quienes engrosan las listas de los perdedores habituales en la inversión están contentos y comprando el mercado. Esta combinación es perfecta en un entorno de distribución de títulos y previa a una corrección… que parece nunca llega!.

El movimiento alcista del mercado de los pasados meses ha descontado el mejor de los escenarios de recuperación económica. Ahora llega el momento de confrontar ese optimismo de expectativas con los datos reales, en un momento complicado.

Complicado por las excesivas lecturas técnicas, la estacionalidad negativa, el posicionamiento de los considerados listos y “menos listos” del mercado, frecuentemente visto en techos de mercado, y las opiniones bajistas de los grandes gurús de la inversión.

A todo lo anterior, añadir unos datos macro relativos al consumo, ventas al por menor, morosidad y desempleo, que no han mejorado muy a pesar del esfuerzo del gobierno y suponen un riesgo cierto para la ansiada recuperación. El consumo interno aporta del orden de dos tercios al comportamiento del PIB, motivo por el que la posibilidad de registrar un doble suelo o recuperación económica en forma de W va ganando adeptos entre la comunidad inversora.

Los niveles actuales de valoración fundamental de los mercados se encuentran en cotas razonables considerando que los beneficios empresariales van a regresar a las cotas de 2.007. El obstáculo es que entonces se registró un verdadero pico histórico y cerca de un 50% por encima de la media histórica de beneficios.

Por tanto, siendo realistas e incorporando la hipótesis de beneficios empresariales en su media histórica, se puede afirmar que el precio actual de las acciones es muy elevado, descuenta beneficios que no se alcanzarán y por tanto es vulnerable a chocar de bruces contra la realidad de la economía de nuestros días.

Recordemos que los logros conseguidos por las empresas en los beneficios del último trimestre son atribuibles a la masiva reducción de plantilla, al ajuste de inventarios y al efecto estadístico. Las partidas de ingresos por ventas no han sido responsables de la mejoría de las cuentas presentadas y por tanto la sostenibilidad de esas cuentas ha quedado en entredicho.

A pesar de la tímida escalada de las cotizaciones de los índices en las últimas semanas, la situación técnica del mercado no ha variado significativamente. Indicábamos en estas páginas que los niveles absolutos de Ibex 11.000, SP500 1.000 y Nasdaq 2.000 suponen barreras psicológicas duras de roer y hasta el momento así está sucediendo. Después de haber intentado escapar al alza sin éxito –sin apenas volumen y en la nocturnidad agosteña- el Ibex cotiza todavía en 11.000, SP500 en 998 y el Nasdaq en 1.970.

IBEX 35 FUTURO. Mensual, semilog. (1.994-2009)

SP500. Intradía, 60 minutos. (2 de Marzo-2 de septiembre)

Sugerencias en [email protected]

Atentamente,

Antonio Iruzubieta.
CEFA. Certified European Financial Analyst.
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