Valor Sostenible: un nuevo enfoque para Generar Ideas de Inversión

En este post vamos a ver de la mano de Javier Miralles García lo que es un valor sostenible y como darle la vuelta para poder generar ideas de inversión.Y si quieres ver cómo analizan más inversores profesionales suscríbete a la revista Buscando Valor.



Introducción al valor sostenible y la sostenibilidad

A día de hoy nadie puede negar que la sostenibilidad genera valor a largo plazo. Todas las variables en la fórmula para la creación de valor (crecimiento, eficiencias, reducción del riesgo, coste del capital, ventajas competitivas...) pueden ser optimizadas a través de la gestión de la sostenibilidad y los aspectos ESG de cada compañía. Si bien es cierto, en muchas ocasiones ese extra de potencial de valor ya se ve reflejado en el precio de los activos.

Son muchos los estudios que demuestran que las compañías “best performers” en rankings y notas ESG han sido capaces de generar un retorno adicional al resto de activos a largo plazo, por lo que el “gap” valor-precio de estos está bastante ajustado, lo que, en algunos casos dificulta la búsqueda de ideas de inversión con potencial de revalorización.

Pero ¿y si me atreviera a afirmar que valor y sostenibilidad, dos enfoques de inversión tradicionalmente diferentes, están hoy más relacionados que nunca? Para ello, este artículo plantea un punto de vista un poco distinto al estilo habitual de análisis ESG, un enfoque más “top down” que consiste en alejarse del análisis del dato individual y centrarse en interpretar de manera más eficiente y pragmática la tendencia y el contexto de la sostenibilidad en las finanzas.

Comprender la regulación sostenible y sobre todo el racional que la impulsa, puede ayudar a encontrar ideas de inversión con valor oculto en sus modelos de negocio que el mercado no ha puesto en precio todavía. Es cuestión de tiempo que ese valor aflore y el catalizador sea la propia regulación que, de manera inminente, va a empezar a aplicarse en la mayor parte de países europeos

Investing in anticipation of major shifts is always risky, but it is often also a powerful source of competitive advantage. Rebecca M. Henderson, Harvard University Professor

Contextos regulatorio mundial

El compromiso de Europa con acuerdos internacionales como los Objetivos de Desarrollo Sostenible (17 objetivos de carácter social y medioambiental a alcanzar en 2030) en adelante “ODS” y el Acuerdo de París (alcanzar la neutralidad en carbono en 2050), ha puesto en marcha la ambiciosa maquinaria regulatoria europea. Desde este mismo año van a ir entrando en vigor numerosos reglamentos y normativas con objetivos muy concretos que pretenden alcanzarse en el medio plazo.

No voy a profundizar en el amplio y complejo mundo regulatorio europeo, sin embargo, sí es necesario comentar que uno de los objetivos estratégicos de la Comisión Europea es impulsar la alineación de los flujos financieros hacia una economía baja en carbono y sostenible a largo plazo a través del Plan de Acción de Finanzas Sostenibles.

Es en el ámbito de este grupo de trabajo de finanzas sostenibles donde se desarrolla y se impulsa la piedra angular de este ambicioso objetivo: la taxonomía europea.
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Qué es la taxonomía europea. Definición y concepto

De manera muy resumida la taxonomía es una lista de actividades económicas medioambientalmente sostenibles, tan simple como eso. De manera no tan resumida, pero simplificada, la taxonomía es un reglamento europeo que establece las condiciones para definir qué actividades económicas pueden ser consideradas medioambientalmente sostenibles.

Para ello, han de contribuir sustancialmente por lo menos a uno de los seis objetivos medioambientales definidos, cumpliendo con una serie de requisitos (técnicos, sociales y de compatibilidad). Por tanto, la definición de qué es sostenible deja de ser algo arbitrario que depende del juicio de los gestores y se convierte en algo reglamentado.

Tesis de inversión de empresas con valores sostenibles

El concepto de sostenibilidad medioambiental ha estado tradicionalmente ligado a algunos sectores y compañías muy concretos que se han aprovechado sin duda de la gran cantidad de flujo monetario dirigido para la composición de carteras “verdes”. No es raro ver compañías con valoraciones muy ajustadas pero que forman parte de las carteras de muchos gestores por su perfil ESG.

El sector de renovables se lleva sin duda la palma, tanto generadores de energía limpia, como facilitadores industriales cotizan a múltiplos muy exigentes. Cualquier temática mínimamente relacionada con energías renovables se ha visto impulsada por una descomunal demanda hacia este tipo de activos.

Sin embargo, la taxonomía profundiza en el concepto de sostenibilidad. Por supuesto las actividades renovables están incluidas en esta categoría, pero este reglamento va mucho más allá, ya que incluye una serie de actividades económicas que son igualmente necesarias para una transición ecológica, pero que por norma general no se han considerado de perfil sostenible por parte del mundo inversor. 

Actividades tales como producción de cemento, acero, aluminio, construcción y renovación de edificios, gestores de agua y residuos, construcción de infraestructuras para transporte de bajas emisiones, algunas actividades aseguradoras, digitalización, procesamiento y almacenamiento de datos, entre otras, son actividades incluidas en la taxonomía y por tanto son susceptibles de ser consideradas medioambientalmente sostenibles.

Es importante matizar que, ser susceptible de estar alineado con la taxonomía, no significa que lo estés, ya que, como he indicado anteriormente, han de cumplirse una serie de requisitos. No obstante, sí se trata de un punto de partida muy importante, ya que son compañías cuyos modelos de negocio son fácilmente orientables hacia proyectos sostenibles que se impulsarán desde las administraciones públicas y que gozarán sin duda de ventajas competitivas, mejores condiciones de financiación, acceso al mayor paquete de estímulos jamás financiado por la UE y facilidades de inversión respecto a otros modelos de negocio.

A esto habrá que sumarle el efecto de flujo monetario dirigido hacia este tipo de activos, ya que, el optimizar la alineación con la taxonomía de las carteras será condición necesaria para el acceso a etiquetas verdes y para poder priorizar los productos financieros comercialmente. Este flujo, pese a que no afecta a la valoración de los activos, sí tendrá efecto catalizador a la hora de poner en precio ese valor adicional sostenible.

La narrativa sostenible de muchas compañías puede impulsarse con esta nueva regulación. Es cuestión de conocer bien los modelos de negocio y las diferentes actividades económicas que realizan e interpretarlos en el nuevo contexto regulatorio.

Compañías históricamente asociadas a sectores concretos pueden pasar a ser referentes en sostenibilidad. ¿Qué puede haber más tentador que un activo “verde” cuyo precio es atractivo?
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Teoría llevada a la práctica: El caso Zardoya Otis

Para esto hemos creado el siguiente post sobre la tesis de inversión de Zardoya Otis donde Javier Miralles García la analiza poniendo en práctica lo que hemos aprendido en este mismo post.

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