Si has hecho la carrera de Administración y Dirección de Empresas o algún otro estudio relacionado con el management, es muy probable que el nombre de Michael Porter te resulte familiar. E incluso si no has cursado ninguno de esos estudios, es posible que también hayas oído hablar de él, ya que se trata de una de las figuras más influyentes en el desarrollo de la estrategia competitiva y la competitividad económica durante las últimas décadas.
Antes de que Porter irrumpiera en el panorama académico en la década de 1980, la "estrategia" en las empresas era un concepto algo difuso, basado más en la intuición o en análisis internos sencillos (como la matriz FODA tradicional). Pero Porter revolucionó este enfoque al aplicar la rigurosidad de la microeconomía al mundo de los negocios, introduciendo herramientas analíticas que hoy son el ABC de cualquier escuela de negocios o firma de consultoría.
A él se le atribuye la paternidad y el desarrollo de subdisciplinas cruciales dentro del management como:
La Estrategia Competitiva Moderna: Cambió la forma de competir, al demostrar que la verdadera estrategia consiste en buscar la diferenciación radical para ofrecer un valor único al cliente. Con esto, aclaró que la estrategia no consiste en imitar a los rivales intentando superarlos en sus propias reglas (lo que él llamaba eficacia operativa), sino en crear tus propias reglas de juego.
El Análisis de Industrias: Introdujo el famoso marco de Las Cinco Fuerzas de Porter, una herramienta que revolucionó la forma en que las empresas evalúan el atractivo y la estructura de un sector (competidores, nuevos entrantes, proveedores, compradores y sustitutos).
La Ventaja Competitiva: Popularizó este término y definió que una empresa puede sostenerse en el tiempo, a través de tres estrategias genéricas: Liderazgo en Costos, Diferenciación o Enfoque/Nicho.
La Cadena de Valor: Creó este concepto para desagregar las actividades de una empresa (logística, operaciones, marketing, etc.), y entender exactamente de dónde provienen las ventajas en costes o diferenciación.
La Teoría de los Clusters Económicos: Llevó su análisis a nivel macroeconómico, demostrando cómo la concentración geográfica de empresas interconectadas e instituciones en un campo particular (como Silicon Valley para la tecnología), eleva la competitividad de las naciones.
Del management empresarial al análisis de los mercados financieros
A estas alturas, probablemente te estés preguntando… ¿Y qué relación tienen las teorías de Michael Porter con la inversión en mercados financieros? Porque, al fin y al cabo, esto último es lo que aquí nos convoca…
Históricamente, muchos analistas financieros se limitaban a examinar los estados contables tradicionales —balances, flujos de caja o ratios financieros— para valorar una empresa. Sin embargo, las aportaciones de Michael Porter ampliaron la perspectiva del análisis empresarial al demostrar que, para determinar si la rentabilidad de una compañía será sostenible en el tiempo, no basta con estudiar sus cifras actuales. También es necesario comprender la naturaleza de su ventaja competitiva y la estructura del sector en el que opera. Sus famosas Cinco Fuerzas siguen siendo hoy una de las herramientas más utilizadas para evaluar la capacidad de una empresa de mantener su posición y generar valor a largo plazo.
Hoy en día, este enfoque analítico es la piedra angular para los gestores de fondos de renta variable que buscan generar valor a largo plazo. En lugar de especular con los movimientos del mercado a corto plazo, los profesionales que adoptan la filosofía de Porter se centran en evaluar minuciosamente el "foso competitivo" (moat) de una empresa antes de incorporar sus acciones a la cartera. El objetivo es identificar negocios excepcionales, con barreras de entrada infranqueables y un poder de fijación de precios que les permita resistir a la competencia.
Y mientras repasaba los conceptos más relevantes de las teorías de Porter, me preguntaba… ¿Qué tipo de cartera habría construido uno de los mayores referentes de la estrategia competitiva, si se hubiese dedicado a la gestión de fondos de inversión?
Sin duda alguna, habría diseñado una cartera global, enfocada en el largo plazo y concentrada exclusivamente en empresas de calidad, con ventajas competitivas indestructibles y "fosos" (moats) infranqueables ante las cinco fuerzas del mercado, y situadas en sectores con crecimiento estructural.
Con esto en mente, esta semana intenté hacer un ejercicio de imaginación: ¿qué buscaría Michael Porter si analizara el mercado actual? Siguiendo esa misma brújula estratégica, inicié una búsqueda minuciosa hasta dar con un vehículo de inversión que reuniera estas características, y el resultado de esa búsqueda fue el fondo que paso a analizar a continuación.
Incometric-Nartex Equity
Este fondo de inversión en renta variable global de compañías de gran capitalización, está gestionado por Nartex Capital SGIIC. Su objetivo principal es la revalorización del capital a largo plazo, buscando el crecimiento a través de una estrategia de inversión en renta variable global. Este fondo se enfoca en la inversión en grandes compañías (large caps) a nivel mundial, priorizando aquellas emitidas en países miembros de la OCDE. Su estrategia se caracteriza por una sólida diversificación tanto geográfica como sectorial, invirtiendo en compañías de máxima calidad provenientes de sectores con crecimiento estructural.
Pero... ¿qué entienden en Nartex por compañías de “máxima calidad”?
Aquellas que cumplen con los siguientes tres criterios:
Generación de caja sostenible.
Capacidad de reinversión con altos retornos de capital.
Crecen y tienen amplio recorrido para continuar creciendo.
El fondo busca integrar su cartera con las 20 o 30 compañías de mayor calidad a un precio razonable. Estas compañías suelen:
Tener estructuras de mercado ordenadas:
Oligopolios y monopolios naturales.
Líderes de mercado y ganadores de cuota de mercado.
No compiten en precio, sino en marca, calidad de producto, I+D.
Ofrecen beneficios al consumidor y a la cadena de valor.
Venden productos de consumo repetitivo y no discrecionales.
Son irremplazables e indestructibles:
Altas barreras de entrada con IP único – marcas, licencias, patentes, contenido y costes altos de sustitución.
Ventajas competitivas – beneficios de escala, efectos de red con larga duración.
Difícilmente disrupcionables.
Crecimiento superior de industria
Se benefician de tendencias estructurales (ej.: envejecimiento de la población, digitalización, outsourcing, crecimiento de pasajeros, etc.).
El plazo mínimo recomendado por la gestora para mantener la inversión es de 3 años, y el nivel de riesgo para este fondo se sitúa en un 4 dentro de la escala del 1 al 7:
A continuación, te detallo las principales características de las diferentes clases que mantiene:
Constituido a finales del 2022, la evolución del fondo desde esa fecha ha sido la que se observa en la siguiente gráfica:
Y las rentabilidades alcanzadas por cada una de sus clases, son las que se observan en la siguiente tabla:
Al 31 de mayo de 2026, las principales posiciones que componían la cartera del fondo, eran las siguientes:
Y como siempre, suponer lo que hubiese hecho alguien en ciertas situaciones, es como intentar adivinar la velocidad de un coche de Fórmula 1 con tan solo mirar una foto de su alerón. Y quién sabe, quizá si Porter hubiese cambiado las aulas de Harvard por los mercados financieros, probablemente hubiese terminado dedicando menos tiempo a analizar las Cinco Fuerzas y más a comprobar cómo evolucionaban las cinco primeras posiciones de su cartera.
Aunque, mirándolo bien, si se hubiera dedicado a gestionar fondos, hoy no tendríamos sus brillantes teorías y el management seguiría estancado en el simple análisis FODA.
Se basan en una teoría excepcional (las ideas de Porter), pero sus resultados son “muy” mediocres comparados con el estándar MSCI World (aunque empezó siguiéndolo fielmente). ¿No serán otros vendehumos, adoptando un marketing diferente?