A falta de datos definitivos, se sabe que el número de reservas para esta Semana Santa en España se incrementó aproximadamente en un 50% con respecto al mismo período del año anterior, incluyendo el adicional del 29% aproximado de turistas internacionales.
Según un estudio realizado por BBVA Research, se estima que entre un 30% y un 36% del total de turistas extranjeros recibidos, prefirió el país ibérico debido a la falta de seguridad en otros destinos, marcada por los conflictos bélicos y la compleja situación política a nivel internacional. Y también es de suponer, que muchos españoles que tenían pensado salir de nuestras fronteras, a última hora se lo pensaron mejor y prefirieron hacer turismo local.
Y como en otros ámbitos de la vida, aquí “el que no corre, vuela”. Mientras algunas otras regiones se enredan en disputas y conflictos que las distraen de atraer visitantes, España silenciosamente aprovecha la oportunidad para hacer caja.
¡Pero no todo es victoria!
Cabe recordar también, que a pesar de la gran demanda de turismo por parte de los nacionales y extranjeros, nuestro país afronta una gran deuda de infraestructuras ferroviarias, a la que ahora se suma la interrupción del AVE a Málaga en plena temporada, cuya factura se tradujo en unos 2.000 millones de euros aproximadamente por las cancelaciones y desvío de turistas hacia otros destinos.
Como en todo negocio, no solo se trata de tener demanda, sino también de contar con la capacidad suficiente para atenderla, dado que de lo contrario, también se puede “morir de éxito”.
Desde hace unos años, el entorno de Vaca Muerta situada en la Patagonia argentina, vive un boom de crecimiento económico provocado por la explotación de gas y petróleo.
La zona recibe año a año inversiones millonarias que atraen a empresas que a su vez generan empleo y oportunidades de negocio; por lo que inevitablemente esa región está experimentando un crecimiento constante en su población. De hecho, en el mes de febrero de 2026 el CEO de la petrolera estatal YPF confirmó que el megaproyecto Argentina LNG —que incluye la construcción de un sistema de gasoductos y una planta de licuefacción para explotar gas de Vaca Muerta al mundo— generará entre 40.000 y 50.000 puestos de trabajo. Todo hace pensar entonces, que la población de la zona seguirá aumentando.
Y con tantas inversiones millonarias, también da para pensar que se está desarrollando una especie de “Dubai” patagónico, con infraestructuras de última generación…
¡Pero nada más lejos de la realidad!
Ejemplo de ello es el caso de la ruta 151 de Río Negro, con baches, grietas y deformaciones que ralentizan el tránsito de todo tipo de vehículos, y que a su vez tiene solo dos carriles (uno de ida y otro de vuelta) que hacen que te juegues la vida cada vez que intentas adelantar a un vehículo. Un ejemplo de “dejadez infraestructural” que pone en contraste la paradoja de una región con un boom petrolero (gran actividad económica, muchos vehículos pesados) que espera incrementar sustancialmente el número de habitantes, pero que carece de infraestructuras acorde a ese incremento poblacional y tiene una vía de acceso en pésimo estado, lo que provoca:
Incremento de costes logísticos: mayor desgaste de vehículos, más consumo de combustible.
Siniestralidad: accidentes que, además de vidas humanas, paralizan la ruta.
Posible desincentivo a la inversión: las empresas dudan en establecer operaciones donde la cadena de suministro es frágil.
Fuente: Infobae
Infraestructuras clave para poder competir
Existen miles de ejemplos como los mencionados anteriormente a lo largo de toda la geografía global, en los que la carencia de infraestructuras provoca esa falta de competitividad que termina pasando factura a la población e incluso a los propios Gobiernos, ya que en muchos casos éstos sufren el castigo en las urnas por la propia ciudadanía que demanda cada vez más, infraestructuras acorde a los nuevos tiempos.
Y si tenemos en cuenta que durante la pandemia de 2020 muchos sistemas —hospitales, redes digitales, transporte y servicios públicos— mostraron limitaciones significativas que generaron mayor presión social para modernizar y reforzar infraestructuras críticas, podemos observar claramente entonces un cambio de tendencia en una población que cada vez demanda/exige mejores infraestructuras.
Es principalmente por ese motivo que he decidido incluir en mi radar de identificación de oportunidades de inversión, al sector de infraestructuras; y más aún en estos días de alta volatilidad e incertidumbre en los mercados, en los que dicho sector se presenta como valor refugio para los inversores que buscan estabilidad a largo plazo y menor volatilidad, teniendo en cuenta que se trata de un sector que no suele verse afectado por los ciclos económicos o el poder adquisitivo de los consumidores.
Y si no eres especialista en este sector, como yo, lo mejor será invertir a través de un fondo de inversión especializado en la materia.
BNY Mellon Global Infraestructure
Consciente de mis limitaciones en el área de infraestructuras, una vez más acudí al Supermercado de Fondos de Inversión de EBN Banco en busca de la clase más barata de un fondo que se especializara en ello, y como siempre, el buscador cumplió mis expectativas.
El fondo de renta variable global BNY Mellon Global Infraestructure Income se lanzó en agosto de 2018, e invierte principalmente en renta variable global del sector de infraestructuras, siguiendo una política muy específica y concentrada; lo que significa que suele tener un número relativamente reducido de posiciones con pesos significativos en cada empresa, reflejando así una política de gestión activa con convicción.
Su cartera concentrada pone énfasis en flujos de caja duraderos, y combina oportunidades de infraestructura no convencional con sectores tradicionales en este ámbito.
El fondo persigue una rentabilidad por dividendo consistentemente atractiva, una buena preservación del capital y participación en subidas del mercado, invirtiendo en un abanico de oportunidades relacionadas con la infraestructura en economías tanto desarrolladas como emergentes. Al invertir a nivel global, la estrategia es capaz de obtener exposición a proyectos maduros que generan altos niveles de liquidez y a activos de crecimiento en sus fases iniciales.
Concentrado en temas clave del universo global de infraestructura y de activos reales, el Fondo se beneficia de un amplio conjunto de oportunidades que —a diferencia de los índices de infraestructura globales tradicionales— incluye a empresas más alineadas con el progreso en infraestructura social.
El fondo presenta una beta de 0,99 a tres años, y una desviación estándar anualizada del 13,49% con respecto al S&P Global Infraestructure NR Index. A su vez, su nivel de riesgo se sitúa en un 4 dentro de la escala del 1 al 7.
Desde su lanzamiento hasta el 1 de septiembre de 2021, el fondo estuvo gestionado por Mellon Investment Corporation. A partir de ahí pasó a gestionarlo Newton Investment Management, a través de su gestor Brock Campbell, quien también perteneció al equipo de Mellon Investment Corporation.
La evolución del rendimiento porcentual acumulado del fondo durante los últimos 5 años, puedes verla en la siguiente gráfica:
Las rentabilidades alcanzadas durante los últimos ejercicios, tanto por el fondo como por su benchmark, se pueden observar en el siguiente cuadro comparativo:
Los datos identificativos de la clase más barata de este fondo, así como sus condiciones si lo contratas por medio de EBN Banco, son las que te detallo a continuación:
Las principales posiciones que conformaban la cartera de este vehículo de inversión al 28 de febrero de 2026, eran las que se observan en la siguiente lista:
A su vez, en los siguientes gráficos se puede observar el desglose de la cartera del fondo por geografías y por industrias:
No obstante, antes de tomar cualquier decisión de inversión, consulta con tu asesor financiero de confianza; porque entender en qué invertir no siempre es tan evidente como parece. Al fin y al cabo, las infraestructuras no salen en las portadas… hasta que fallan. Y es entonces cuando todos nos acordamos de ellas: cuando el tren no llega, la carretera se rompe o internet decide tomarse el día libre. Así que, mientras otros miran a lo evidente, algunos preferimos invertir en lo que —cuando funciona— nadie nota… pero cuando falla, lo paraliza todo.