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Blog Análisis de mercados y productos financieros
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Invertir en sostenibilidad por conciencia… y por conveniencia

Días atrás tuve la oportunidad de visitar la cuenca neuquina, puntualmente la zona donde yace la segunda reserva de gas no convencional y la cuarta de petróleo no convencional del planeta. 

Una zona árida, desértica, en plena Patagonia argentina.


 
Pese a la adversidad de la zona, ésta se posiciona como un motor económico que genera un efecto llamada para miles de personas que año a año se trasladan a esa región en busca oportunidades laborales y de negocio. No es por nada que hasta la misma cadena hotelera Hilton, construyó hace pocos años un gran hotel en la ciudad de Neuquén. 

Durante las 24 horas se observa por las carreteras un gran movimiento de vehículos pesados, camionetas de empresas petroleras, furgones con personal hacia los campamentos petroleros… ¡La producción del oro negro no se detiene! 

Acuerdos como el que recientemente se firmó con Alemania para exportar gas licuado (GNL) desde Vaca Muerta a Europa (a través de la firma Southern Energy y la estatal alemana SEFE), mediante el cual se prevé el envío de 2 millones de toneladas anuales durante 8 años, comenzando en 2027 y generando ingresos por unos USD 7.000 millones, son los que avalan ese boom económico que vive la región. 


Fracking 


Para extraer el petróleo y el gas no convencional que se encuentran atrapados en rocas compactas a gran profundidad, se utiliza la técnica de estimulación denominada “Fracking” (o fractura), que consiste en inyectar agua, arena y químicos a altísima presión, para fisurar la roca de forma horizontal y permitir la extracción de los hidrocarburos.


 
Con esta técnica, se perfora verticalmente hasta más de 3000 metros y luego horizontalmente, inyectando fluidos para crear fisuras en la "roca madre". 

Esta práctica genera gran controversia debido al consumo masivo de agua, el manejo de residuos tóxicos, y el riesgo de contaminación de acuíferos.


 
De hecho, grupos locales denuncian que la actividad afecta la salud, el agua potable y puede generar sismos. 


El gran chapuzón 


Mientras en Madrid no paraba de llover durante estos días fríos de invierno, quise aprovechar la oportunidad que me ofrecía el verano patagónico, para darme un buen baño en uno de los paradisíacos lagos artificiales que se forman gracias al agua regulada por el embalse del río Neuquén, que baja desde la cordillera y da vida —de forma casi milagrosa— a este oasis patagónico. 

Equipados con una tabla inflable Stand Up Paddle para remar en el lago, la imprescindible nevera para las bebidas, y un par de bizcochos para cuando el hambre apretara después del ejercicio físico, emprendimos el viaje por unos caminos dignos del París-Dakar, por los que hasta el mismísimo Carlos Sainz seguramente se vería en apuros… 

Al llegar al estacionamiento después de una larga travesía, esperaba encontrarme con el precioso lago Los Barreales que conservaba en mi memoria. Pero al bajar del vehículo, para mi sorpresa solo me encontré con un desierto arenoso, y un lago que aún distaba un par de kilómetros del estacionamiento, y al que solo podríamos acceder caminando dado que no disponíamos de un vehículo todoterreno. 

Así que tumbona en mano, me dispuse a caminar durante ese par de kilómetros que nos separaban del lago, mientras alguien del grupo me explicaba los motivos por los que el lago había menguado considerablemente. 


Fuente: Diario Río Negro


Uno de ellos fue la falta de lluvias y nieve, que no produjo los deshielos que se transportan por el río Neuquén —el cual alimenta el lago— pero según varios medios locales, la principal causa de la reducción del lago ha sido la intensa actividad petrolera de fractura hidráulica (fracking) en la zona, que consume entre 45.000 y 90.000 metros cúbicos (hasta 90 millones de litros) de agua dulce por cada pozo de hidrocarburos no convencionales. Vamos, que un par de años más así, y se quedan sin lago… ¡Y ni hablar de la contaminación que generan, con derrames como el del pasado 22 de octubre de 2025 que afectó 50.000 metros cuadrados, poniendo en peligro el suministro de agua para Neuquén y otras localidades aledañas!

Un recurso maldito…


Energías alternativas 


Ya sea por el cuidado del medio ambiente, o por la necesidad de independizarnos energéticamente, en Europa somos conscientes de lo necesario que es para nuestra economía el desarrollo de fuentes de energías alternativas que eviten esos riesgos de contaminación. Y no se trata solo de una cuestión de conciencia ecológica: la Unión Europea lleva años marcando el paso con normativas y planes estratégicos que impulsan la transición energética, desde el Pacto Verde Europeo hasta los objetivos de reducción de emisiones y electrificación. Incluso el sector financiero se ha sumado a esta tendencia con el auge de los fondos ASG y las inversiones ISR, canalizando capital hacia proyectos sostenibles. España, de hecho, se ha posicionado como uno de los líderes en energía solar y eólica, demostrando que sostenibilidad y rentabilidad pueden ir perfectamente de la mano.

Convencido de que esa premisa es posible, en esta ocasión he querido participar de forma directa en proyectos que generen un impacto positivo en el medioambiente, invirtiendo directamente en esos proyectos que necesitan financiar su puesta en marcha, y así diversificar mi cartera de activos.

En esa búsqueda de proyectos en los que pudiese involucrarme activamente, tuve la oportunidad de conocer una plataforma española de coinversión en proyectos de energía renovable que permite a cualquier persona invertir en iniciativas sostenibles —como plantas solares, proyectos de absorción de CO₂ o instalaciones con almacenamiento— desde importes relativamente bajos. 

A continuación, te cuento de qué se trata. 


FUNDEEN 


Esta plataforma de coinversión en proyectos de energía sostenible, permite a pequeños ahorradores participar en proyectos antes reservados para grandes inversores. Facilita invertir en renovables de manera sencilla, fiable y con información clara sobre cada proyecto.

En esta plataforma española de crowdfunding/crowdinvesting centrada en energías renovables, los usuarios pueden invertir a partir de 500 € en proyectos previamente analizados, acercando así la inversión verde al público general.

Los datos clave a tener en cuenta son los que te presento a continuación:



¿Cómo puedo invertir en un proyecto mediante FUNDEEN?

Si esa es tu pregunta, a continuación paso a explicarte los pasos a seguir.

1. Regístrate en FUNDEEN (5 minutos)


2. Activa tu cuenta

  • Recibirás un correo electrónico con un botón para activar tu cuenta.
  • Debes hacer clic para completar la activación.

3. Completa tu perfil y valida tu identidad

     Antes de invertir debes:

  • Confirmar tu identidad (KYC): subir DNI/NIE y un selfie o vídeo.
  • Completar información personal y financiera.
  • Activar tu wallet (billetera digital dentro de FUNDEEN).

4. Ingresa fondos en tu wallet

  • Puedes transferir dinero por transferencia bancaria desde tu cuenta.
  • El importe mínimo para invertir es 500 € por proyecto.

5. Elige el proyecto en el que quieres invertir

     Dentro de FUNDEEN verás:

  • Proyectos abiertos a financiación.
  • Rentabilidad esperada (alrededor del 6–8% anual).
  • Plazo del proyecto.
  • Documentación técnica, financiera y legal.

6. Invierte en el proyecto

  • Selecciona el importe (mínimo 500 €).
  • Firma digitalmente la operación.
  • Tu dinero queda comprometido hasta que el proyecto se financie al 100%.

    Si no se alcanza la financiación, te devuelven los fondos a tu wallet.

7. Sigue la evolución del proyecto

     Una vez financiado:

  • Se inicia la construcción o puesta en marcha.
  • Puedes ver actualizaciones del avance desde tu panel.
  • Empiezas a recibir pagos periódicos según el tipo de proyecto (normalmente rentabilidad anual alrededor del 7%).

8. Si quieres, puedes vender tus participaciones

     FUNDEEN permite vender tus activos a otros usuarios si deseas salir anticipadamente.

Como ves, lo mejor aquí es que no solo se trata de cuidar el planeta, sino también de cuidar el bolsillo: porque invertir en renovables puede ser de esas pocas decisiones en las que ganan todos… ¡Incluso tu cuenta bancaria!
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