Codicia, corrupción y fraude fiscal

Como ocurre siempre, desgraciada e inexorablemente, el más débil sale perdiendo. Estoy hablando de nosotros, del trabajador, desilusionado y falto de incentivo moral. Sin haber participado en la descomunal “fiesta” de estos años; convocada por la codicia, la corrupción y el fraude fiscal, nos hemos visto pagando los gastos de la misma. No habíamos sido invitados, pero nos pasan la factura integra, con intereses de demora, si tardamos en pagar. Tenemos tiempo por delante, hasta que estos “personajes” vuelvan a confiar en el “sistema” y entonces preparen la siguiente. Son los ciclos económicos, tan inexplicables como irremediables. Esta vez nos han engañado con la vivienda y la deuda. Si, la deuda. Nuestros empresarios ya no invierten su dinero, no. Invierten a base de endeudarse por encima de límites racionales, creando auténticos “monstruos” empresariales, que al menor ajuste de la economía, los deja sin respuesta. Son grupos demasiado grandes para caer, que basan en ello su crecimiento sin límite.

Nuestras Administraciones Públicas, ya sean estatales, autonómicas o locales, con alguna honrosa excepción, también han seguido la misma receta, invertir endeudándose descomunal e irracionalmente. Sin criterios ortodoxos ni lógicos. Nadie en su sano juicio, reforma el baño de su casa con mármoles de importación, sanitarios y grifería de último diseño, pidiendo un crédito al banco, si difícilmente llega a fin de mes. Pues eso ha ocurrido aquí y no pasa nada. Absolutamente nada. Lo importante era mover dinero, cuanto más mejor, así era más fácil distraer un poco o un mucho.

El trabajo y los trabajadores, hemos pasado a ser un factor marginal de la economía. Un “buen negocio”, acordado en una sala privada de un buen restaurante o en un selecto club de golf, durante una soleada mañana, propicia mayores beneficios para “el empresario inversor”, que el trabajo desarrollado por 100, 1.000 ó 10.000 trabajadores. Si, puede parecer exagerado pero es así.

Las cuarenta empresas que más facturan en España, generan aproximadamente el 40% del PIB y emplean a un millón de empleados. El resto, con cerca de quince millones de empleados, generan el 60% del PIB. ¿Cómo puede ser esto? Sólo veo una explicación, un fraude fiscal de proporciones inimaginables. Hagan cuentas. Imposible de encontrar una respuesta lógica.
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